Anabella Abadí
El 6 de noviembre de 2013, el Presidente Nicolás Maduro, anunció el arranque de la ofensiva económica que buscaría la “estabilización, transformación y crecimiento de la economía”.
Este sería el inicio de un año cargado de anuncios en materia económica
para intentar frenarlo que los venezolanos siguen reconociendo como dos de los principales problemas de su día a día: la escasez y el alto costo de la vida.
En el primer aniversario de la ofensiva
económica, vale preguntar: ¿cuáles han sido sus principales resultados?
Veamos la evolución de esta historia.
1. 2013 (o las primeras señales). Para
el momento en que Nicolás Maduro asume la Presidencia de Venezuela, en
abril de 2013, la situación económica mostraba señales de alarma: la
inflación interanual llegaba a 29,4%, la más alta –hasta ese momento—
desde agosto de 2010 cuando llegó a 29,7%; y la escasez general era de
21,3%, cuando lo que se considera normal es hasta 5%.
Para paliar la situación, el Gobierno
Central decidió reforzar las importaciones. Por el lado del sector
público, en mayo de 2013, se anunciaron acuerdos para importar más de 700 mil toneladas de alimentos. Entre septiembre y octubre de 2013 se anunciaron compras de alimentos a Colombia, Argentina, Uruguay y Nicaragua. En cuanto a las importaciones privadas, en septiembre de 2013 se
anunció la exoneración temporal de algunos trámites, así como
priorizarla aprobación y liquidación de divisas para ciertos rubros y el
funcionamiento de los puertos durante los fines de semana.
Sólo entre abril y octubre de 2013, el BCV tuvo 3 presidentes distintos: Nelson Merentes, Edmée Betancourt y Eudomar Tovar.
Y para octubre de 2013 la inflación interanual llegó a 54,3% y la
escasez a 22,4%, por lo que el Gobierno Central anunció una primera
ofensiva económica.
2. Primera Ofensiva Económica. El 6 de noviembre de 2013, el presidente Maduro anunció un conjunto de medidas
que conformarían la llamada “Primera Ofensiva Económica” para luchar
contra la especulación; reordenar y reajustar los órganos, mecanismos y
políticas económicas; y reordenar y reajustar el sistema de formación y
funcionamiento de los precios. Todo en aras de “equilibrar la economía
real”.
En este sentido, el Presidente precisó
que el Gobierno Central preveía “la incorporación de todo el pueblo, en
todo el país, en la lucha contra la guerra económica, y establecer una
poderosa red de comités de defensa populares de la economía, y darles
nuevas funciones a través de las leyes habilitantes, que nos van a
aprobar la próxima semana en la Asamblea Nacional”.
Durante la “Primera Ofensiva Económica”
nacen la Ley Orgánica de Precios Justos, la Superintendencia de Precios
Justos, un nuevo Rusad y el Cencoex. Además, se estableció un
Presupuesto Nacional en Divisas, y se anunciaron el Plan Nacional de
Importaciones –para noviembre y diciembre de 2013 y el primer semestre
de 2014— y el Fondo de Ahorro Popular.
Vale recordar que con la Primera
Ofensiva Económica arranca una ola masiva de intervenciones y
fiscalizaciones, comenzando con el evento conocido como El Dakazo:
el 8 de noviembre de 2013, el Presidente ordenó intervenir la cadena de
electrodomésticos Daka para obligarla a bajar sus precios y “que no quede nada en los anaqueles”. Un día después, muchos venezolanos se movilizaron a las tiendas Daka y en algunas se presentaron saqueos e importantes destrozos. Un mes tras El Dakazo, el Gobierno Central reportaba 3.000 comercios fiscalizados; y dos meses tras El Dakazo, el número de inspecciones y fiscalizaciones llegaba a 5.000.
Para abril de 2014 la situación
económica era aún más crítica: la inflación interanual llegaba a 61,6% y
la escasez general alcanzó el 25,3%. Además, la escasez de divisas
empezaba a afectar los niveles de importaciones, tanto públicas como privadas y se estimaba que la deuda con proveedores internacionales rondaba entre los 8.000 y los 14.000 millones de dólares. Incluso, en febrero de 2014
se anunció que el Gobierno Central instalaría mesas de trabajo con el
sector privado para intentar buscar soluciones a los problemas
económicos. Sin embargo, se vieron muy pocos avances, como el ajuste de los precios de algunos rubros.
Frente a la ineficacia de las políticas
de la primera ofensiva, en abril de 2014 el Gobierno Central decide
lanzar una segunda Ofensiva Económica.
3. Segunda Ofensiva Económica. El 23 de abril de 2014, el presidente Nicolás Maduro anunció 12 medidas económicas claves
que conformaría la “Segunda Ofensiva Económica”, de las que resaltaron
el despliegue de los equipos ministeriales para la inspección de
empresas; la liquidación de 30% de las divisas adeudadas a sectores
prioritarios; extender hasta fin de año el facilitamiento de trámites
para las importaciones; y crear las normas de los precios justos.
En la primera semana de aquella “Segunda Ofensiva Económica” se realizaron 1.000 fiscalizaciones y detuvieron a 18 personas por supuesta especulación y estafa. Mes y medio después, se habían fiscalizado 5.262 comercios.
De nuevo las medidas tomadas por el Gobierno Central no surtieron
efecto y para agosto de 2014 la inflación interanual llegaba a 63,4% y
la escasez alcanzó (extraoficialmente) un 35%.
4. La mención del Sistema Biométrico. El 8 de marzo de 2014,
el Presidente anunció un “sistema digitalizado de abastecimiento
seguro” que contaría con “una tarjeta bancaria electrónica para acabar
con especuladores y bachaqueros” y que se implementaría en “las redes de
mercados gubernamentales”. Apenas 5 meses después, en agosto de 2014,
se anunció que el Ejecutivo Nacional preveía implementar el sistema biométrico en cadenas de supermercados privados, en farmacias y establecimientos comerciantes de productos básicos.
Existen opiniones encontradas sobre las ventajas y desventajas del
sistema biométrico, sobre todo el hecho a la hora de argumentar si
disminuye o no las colas. Lo que parece indiscutible es que mientras se
mantengan importantes diferenciales entre los precios regulados y los
que se pueden llegar a cobrar en los mercados negros, se mantendrán los
incentivos para continuar con la venta informal y el contrabando de los
productos regulados.
5. La culpa es del contrabando. En febrero de 2014, el Presidente Maduro afirmó
que cerca del 40% de los alimentos que Venezuela importa –a precios
fuertemente subsidiados— eran vendidos por “mafias de contrabandistas”
en Colombia. Por lo que las autoridades de Venezuela y Colombia comenzaron a analizar medidas para combatir el contrabando en fronteras.
En este sentido, casi 7 meses después, el 26 de agosto de 2014,
el Presidente Maduro dio el siguiente paso en materia de política
económica: “Plan Sistémico para la Lucha Integral contra el
Contrabando”, mejor conocido como “Plan de Choque contra el
Contrabando”. En sus dos primeros meses, detuvieron a 1.266 personas por contrabando de extracción e incautaron
9.222 toneladas de alimentos de primera necesidad y 4.915 toneladas de
material estratégico. Vale decir que 9.222 toneladas de alimentos,
equivalen a apenas 20% de lo consumido por los todos los venezolanos en
un solo día. Incluso si se consideran las 26.000 toneladas de alimentos
incautadas entre enero y el 23 de octubre de 2014, eso equivale a la
mitad (55%) del consumo diario del país.
Vale decir, la principal motivación para
el contrabando es el diferencial de precios entre un país y otro, que
tiene su origen tanto en el control de cambio como en los controles de
precios en un ambiente de alta inflación. En la medida en que se
mantenga esta situación, incluso bajo la amenaza de posible detención,
el contrabando seguirá representando un negocio lucrativo.
6. El Paquete Pragmático (y paralelo) de Rafael Ramírez. El 2 de septiembre de 2014, el Presidente Maduro anunció
que Rafael Ramírez asumiría la vicepresidencia política y el ministerio
de relaciones exteriores, por lo que dejaría la presidencia de Pdvsa,
el despacho del ministerio de petróleo y minería, y la vicepresidencia del área económica.
Rafael Ramírez fue quizás —dentro del
gabinete de Maduro— la figura más “pragmática”. Y aunque promovió una
agenda de reformas “pragmáticas” para –en teoría- intentar reducir las
distorsiones dentro de la economía venezolana, se hizo poco al respecto. La implementación de Sicad II no llegó a “pulverizar el dólar paralelo”. Todavía no se ha concretado una decisión
sobre una posible disminución del subsidio de la gasolina. Y los
niveles de reservas internacionales se alejan cada vez del llamado nivel “optimo” de US$ 29.000 millones.
El paquete “pragmático” de Ramírez no
parece haber formado parte de la ofensiva económica en sí misma. Estas
medidas se parecen haber manejado en paralelo y con la intención de
generar confianza antes los mercados internacionales, más que de atender
las distorsiones de la economía nacional.
7. El futuro. A un año
del inicio de la ofensiva económica, la situación está empeorando y no
parece haber solución de corto plazo al problema de la inflación y la
escasez. Los intentos hechos por el Gobierno Central no responden a los
problemas de fondo, y las medidas se han venido dando de manera
ineficiente, descoordinada e ineficaz.
El nuevo intento del Gobierno Central para luchar contra la escasez y la inflación es la prohibición de venta de productos básicos en los mercados informales, medida que no se espera dé resultado alguno.
Si bien el Gobierno Central de Venezuela dice que garantizará el abastecimiento de comida y juguetes
para las fiestas decembrinas, la subida crónica de precios, las colas,
el racionamiento y la implementación de sistemas biométricos para las
compras, parecen indicar que a los venezolanos les esperan tiempos
difíciles.
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