Por Prodavinci/ 5 de noviembre de 2014
1. ¿El aumento del salario
mínimo decretado por el presidente Nicolás Maduro recuperará el poder
adquisitivo de los venezolanos? ¿Por qué?
No. El Índice de Remuneraciones a los
Asalariados que el Banco Central de Venezuela ha publicado desde el
primer trimestre de 1997 hasta el cuarto trimestre de 2013 evidencia que
no todos los trabajadores han sido igualmente compensados cuando el
presidente decreta un aumento del salario mínimo. El gráfico anexo
ilustra el punto. El salario mínimo en términos reales se ha mantenido
desde 2004 al nivel o por encima del registrado en 1997. Sin embargo,
las remuneraciones del sector público se han incrementado en una
proporción menor casi todos los años, mientras que las del sector
privado han caído sostenidamente desde 2003. En 2013, aunque en términos
reales el salario mínimo y las remuneraciones promedio del sector
gobierno fueron 5% mayores que las de 1997, las remuneraciones promedio
del sector privado formal estuvieron un 25% por debajo de su nivel de
1997, en términos reales. Las cifras detalladas que el BCV ha publicado
en su página web revelan que sólo los trabajadores no calificados y los
operadores de equipos y maquinaria han preservado (o mejorado) sus
ingresos reales, mientras que profesionales y técnicos en ambos sectores
(entre otros) los han visto caer. Estos índices no miden los ingresos
del sector informal que, rondando el 45% de la fuerza de trabajo
ocupada, no recibe obligatoriamente el salario mínimo. Por tanto, los
salarios mínimos no bastan para mantener o incrementar el poder
adquisitivo. Éste se pierde con la inflación, el desempleo y los
trabajos poco productivos. Y, aún teniéndolo, la posibilidad de ejercer
el poder adquisitivo se pierde con la escasez.
Salario mínimo e índice de remuneraciones reales general y de los sectores públicos y privados de Venezuela, desde 1998.
*
*
2. ¿Las decisiones que está
tomando el gobierno de Nicolás Maduro son las adecuadas en
circunstancias económicas como las que vive Venezuela?
No. La presentación del Proyecto de Ley
de Presupuesto 2015 a la Asamblea Nacional es testimonio de la
insistencia en mantener una dirección equivocada. Tras casi dos años de
declaraciones de funcionarios públicos reconociendo la existencia del
dólar paralelo, la inconveniencia de un sistema de cambios múltiples, la
pérdida de recursos que causa el subsidio a la gasolina, la necesidad
de elevar los precios y tarifas de bienes importados o producidos por el
sector público, el Ejecutivo presenta un Presupuesto que ncluye en sus
premisas un tipo de cambio insostenible y una estimación por recaudación
de impuesto a la gasolina insignificante. A pesar de estimar una
inflación del 30% para 2015, presupuesta un gasto 15,8% menor al que
calcula realizar en 2014, sumando créditos adicionales. No incluye en el
presupuesto las incidencias del reciente aumento del salario mínimo
sobre el pago a su personal, ni sobre las pensiones del Seguro Social y
la Misión con Amor Mayor. Tampoco de aumentos previsibles (según sus
propias premisas inflacionarias) del salario mínimo de 2015. El
presupuesto no incluye los gastos a realizar por PDVSA, Fonden y otros
fondos en áreas que son responsabilidad del Ejecutivo, por lo que la
discrecionalidad de su manejo pone en riesgo el logro de los mejores
resultados. Y, por si fuese poco, el propósito de construir el
Socialismo del siglo XXI continúa siendo, como lo plantea la Exposición
de Motivos de este Proyecto de Ley, uno que requiere de una “nueva
ética” dirigida a justificar la subordinación de todos al plan de la
nación que imponga el partido de gobierno. Un plan que sólo ha probado
su poder destructivo durante los últimos años.
No comments:
Post a Comment