En: http://www.lapatilla.com/site/2014/11/08/asambleas-de-ciudadanos-en-anzoategui-bolivar-monagas-sucre-nueva-esparta-y-delta-amacuro-emiten-la-proclamacion-de-barcelona/
En Barcelona, los delegados electos en Asambleas de Ciudadanos en los
estados Anzoátegui, Bolívar, Monagas, Sucre, Nueva Esparta y Delta
Amacuro, reunidos en el Congreso de Oriente expresamos nuestra
irrevocable decisión de lograr el restablecimiento pleno de la
democracia y la libertad en Venezuela, así como la de unir nuestros
esfuerzos para la exigente y hermosa tarea de la reconstrucción
nacional.
El Congreso de Oriente es expresión legítima del pueblo angustiado,
asediado y colmado de limitaciones y necesidades, y se asume como parte
del poder constituyente ciudadano para buscar una salida urgente a la
crisis que vive Venezuela.
En nuestra región impera la incapacidad, la improvisación, la
mediocridad de la clase dirigente oficial, su falta de visión e
irresponsabilidad. Sus políticas, como en todo el país, han producido
hambre, miseria, pobreza, antivalores, vacío de la autoridad política y
administrativa, oscurantismo en el debate, opacidad en el manejo de las
cuentas públicas, corrupción desenfrenada e impunidad frente al delito.
Así se ha creado una geografía de horror que sólo la miopía del régimen y
sus representantes impide ver en su aterradora dimensión.
Oriente padece hambre y desempleo. Miles de trabajadores parados por
falta de ofertas de trabajo. Tragedia de la educación por la deserción
escolar y la inexistencia de profesores en materias esenciales. Nuestros
pueblos y caseríos han sido abandonados. El servicio de salud es
miserable y los médicos y medicinas no se pueden conseguir. No hay
alimentos, la producción campesina se ha reducido a una insignificante
cosecha; es estrepitosa la caída de la ganadería de carne y leche. Las
empresas pequeñas y medianas mueren de mengua. La clase media desaparece
y los pobres ya no pueden aspirar al ascenso social. El Oriente vive en
toque de queda a manos de la policía, el hampa, el narcotráfico y el
gobierno. Estamos presos en nuestros hogares mientras en las calle
impera el caos.
Ante esta anarquía y ante la ausencia de un liderazgo competente,
hemos decidido asumir directamente, nosotros, delegados al Congreso
Ciudadano reunidos en Oriente, la responsabilidad de liderar la
conducción del rescate de la libertad y la reconstrucción nacional.
Hemos esperado mucho de los dirigentes, ahora les exigimos que se
incorporen con nosotros para derrotar la dictadura imperante y lograr el
cambio del régimen lo antes posible. Lo haremos por métodos
constitucionales y pacíficos, pero no renunciaremos a ese objetivo en
procura de atajos que sólo signifiquen pequeñas parcelas de falso poder
para cohabitar con el régimen.
Las viejas recetas de acción política han sido superadas por las
nuevas realidades, la política regional está invadida de liderazgos
débiles. Ahora es necesario reconstituir la dirección democrática con la
directa participación de los ciudadanos, sean independientes o
militantes de partidos políticos.
El Congreso de Oriente es un llamado a la organización de los
ciudadanos de abajo hacia arriba. Sólo así seremos aptos para exigir en
la calle nuestros derechos. Sólo así podemos acercar el objetivo de
cambio profundo que tantas veces se nos ha escapado. Viene una crisis
monumental en los próximos meses y sólo la organización ciudadana sólida
podrá manejarla.
Vendrán también elecciones en las que los ciudadanos participaremos
en el contexto de la lucha por el reemplazo del régimen. Como demócratas
entendemos que las elecciones son un mecanismo esencial de la
democracia, pero hoy sólo tienen sentido si se asumen en el marco de la
denuncia vigorosa del ventajismo, el fraude, la coacción y la
militarización de los procesos electorales. Las elecciones son para que
la sociedad se exprese y no para permitir la confiscación de su
representación. Proclamamos que los líderes o voceros democráticos,
deben nacer y validar su liderazgo, renovar sus lealtades en la entraña
del pueblo en elecciones primarias y abiertas sin privilegios que sólo
premian lealtades personales o grupales.
El Congreso de Oriente, como primer congreso regional, llama a los
delegados de todo el país a asumir plena conciencia de nuestra misión.
Los ciudadanos tenemos la tarea de derrotar este régimen y de conquistar
la libertad. Somos herederos de las luchas heroicas de estudiantes y
trabajadores petroleros, de obreros de todo el país y de empresarios que
se han jugado por la democracia, de los periodistas y editores que han
luchado sin doblegarse, de las mujeres que como madres, esposas e hijas
han luchado sin desmayo. Somos herederos de los que han caído
asesinados, de los presos políticos y exiliados. Somos herederos de la
Generación de 2014 que abrió el camino para la salida de este régimen
opresor.
Ahora a organizarnos y a organizar, a difundir nuestro mensaje, a
ganar voluntades, a solidarizarnos con todo el que luche, a tenderle la
mano a los que discrepan, a buscar coincidencias incluso con quienes
hemos adversado, a construir la unidad de las trincheras, de los
luchadores.
Los ciudadanos hemos escrito la historia contemporánea y nos toca
escribir el penúltimo capítulo: el del cambio constitucional del régimen
actual. El último capítulo de este tiempo será el de la reconstrucción
nacional. A ella convocamos.
Nota de Prensa
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