Editorial de El Nacional
Acostumbrado
a encadenarse cada vez que cree haber descubierto el agua tibia, Nicolás Maduro
abusó una vez más de la paciencia de los televidentes para anunciar su última
ocurrencia como legislador; aprovechó la agonía de una improcedente
habilitación que llegaba su fin, pero que el sucesor quiso disfrutar hasta el
último estertor. Así, pues, informó haber aprobado y firmado la reforma de la
Ley Contra la Corrupción, ³la cual, en primer lugar, incorpora sanciones
contra el llamado soborno internacional o transnacional, que se ha ido
colando con cada vez más fuerza para hacerle daño a la economía y a la vida
social de la República². Imaginamos que quizá tenía en mente a quienes, con el
favor de ministros y presidentes de las empresas estatales, o en sociedad con
ellos, han engordado sus cuentas con millonarias cifras generadas por
sustanciosas comisiones, abonadas por chinos, rusos, bielorrusos, iraníes,
brasileños, argentinos, cubanos y toda una constelación internacional de
empresarios y funcionarios que han hecho su agosto en Venezuela.
Ahora, nos dice Maduro,
los delitos contra la cosa pública no prescribirán.
Nos
parece muy bien y nos preguntamos si habrá caído en cuenta de que, con
semejante disposición, escupía para arriba y ponía en la picota a un buen número
de sus camaradas y compañeros de ruta.
³Vamos
con todo contra la corrupción², dijo saboreando cada silaba de lo que quizá
consideraba iniciativa inédita y genial, como si acá no hubiesen existido
organismos y cruzadas contra el enriquecimiento ilícito y tribunales de
salvaguarda del patrimonio público. Es plausible que haga tal promesa, la
cuestión es que ella revela que hay algo más que podrido en el Estado
castro-chavista; y, además, plantea una interrogante atingente al saqueo
perpetrado, a lo largo de estos últimos quince años, para financiar las
actividades del PSUV y la exportación del, afortunadamente ya en decadencia,
modo bolivariano de socialismo: ¿quiénes serán los chivos expiatorios y
sospechosos habituales que, como el chino de Recadi, pagarán por los verdaderos
culpables de peculado?
En su
salmodia televisual, Maduro comunicó que fue creado el Cuerpo Nacional Contra
la Corrupción, ³institución vital para lograr la cohesión de los tres
elementos:
ético-educativo-cultural, el institucional-legal y el sancionatorio-investigativo-policial².
Estamos ante una colección de frases cohetes para saludar a la bandera e
intentar convencer a la gente de que tenemos un gobierno de ³manos limpias²
cuando en realidad el poder se lo reparten facinerosos agavillados en bandas
cuyo norte no es el bienestar general sino el suyo propio. Para resguardo de
tales propósitos, el heredero, por sugerencia habanera y animación verde oliva,
ha creado el Sistema Popular de Defensa de la Paz y la Integridad de la Patria,
otro mecanismo de acción paramilitar que refuerza el dispendio en gastos de
defensa lo que, si a ver vamos, es malversación. En síntesis, han afilado
cuchillos para sus gargantas
Vía El Nacional
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