En: http://www.lapatilla.com/site/2014/11/06/jose-machillanda-el-fracaso-de-la-logica-militar/
José Machillanda
El empleo de la lógica militar y del militar como motores del
sistema político y actores principales del gobierno desde 1999 hasta
noviembre de 2014, es una ofensa a la ciencia política, es un ejercicio
errático de la fuerza en la política, pero es definitivamente una
macabra maniobra de un equipo de políticos facciosos, quienes han
colocado sobre los hombros del elemento armado venezolano la
responsabilidad del fracaso del chavismo y postchavismo. Ese capricho
del gobierno chavista y postchavista de usar al elemento militar en
funciones de gobierno, desarticuló una institución que después de 100
años había logrado por la vía de la secularización un sólido
profesionalismo.
Lo lógica militar empleada en el espacio político -imposición del
gobierno y aceptación de la Cúpula Militar al mando de las fuerzas y del
Ministerio de la Defensa- es un atrevimiento, es una insensatez, pero
sobretodo un desatino del cual es responsable el poder político y la
Cúpula Militar Insolvente, Sometida y Claudicante. Ambos, el gobierno y
las Cúpulas Militares a espaldas de la gran mayoría de la sociedad
venezolana, han tolerado y potenciado el proceso político que ha venido
ocurriendo a partir de 1999 y aceptan el surgimiento de un autoritarismo
competitivo, la presencia de un régimen híbrido que tiene como
características propiciar el populismo, violar la Constitución e
intentar una Hegemonía Ideológica en detrimento de la democracia del
país.
La lógica militar es el empleo de la doctrina, de la dialéctica y del
método militar de gobierno y control de una institución cautiva,
estratificada y lineal. Institución en la cual la verticalidad y el
mandato constituyen el modo principal para accionar e incidir sobre los
diferentes elementos que constituyen la organización militar. Y esa
lógica militar, es la que ha venido ocupando espacios para ejercer el
gobierno de los venezolanos y de su sociedad, con la consecuencia de que
sobre los hombros del componente militar se refleja el fracaso de tal
lógica.
La lógica militar empleada sobre el cuerpo societal venezolano por
los militares que intentan gerenciar lo que no saben, lo que no
entienden pero sobretodo lo que la gente rechaza está demostrando el
fracaso tanto del gobierno como del elemento militar. Es decir, los
venezolanos no entienden, pero además no aceptan, que un hombre que ha
sido formado para la defensa quiera imponer los modos militares, la
mística militar y los procedimientos militares en una sociedad que por
naturaleza es diversa y antagónica.
Lo lógica militar obviamente resulta inapropiada e inconveniente para
dirigir ministerios, para cumplir funciones en política internacional,
para gerenciar institutos autónomos, pero es totalmente absurda para
organizar actividades del cuerpo social. El cuerpo social, el tejido
social, es toda una complejidad y requiere y existen para eso
procedimientos ciencias y técnicas como operadores debidamente
adiestrados los cuales terminan por organizar, conducir, vincular y
relacionar al ciudadano como el factor más importante de la sociedad.
La lógica militar lo que ha hecho es crear un profundo rechazo y
animadversión sobre el hombre uniformado, a quien la sociedad identifica
como el responsable de las políticas impuestas por los políticos y
Cúpula Militar sobre el componente social.
La lógica militar practicada hoy en Venezuela se acerca al líder
caudillo, es decir, a la expresión más pobre y primitiva del liderazgo, a
quien se sigue por cooptación o por ignorancia y el pueblo de Venezuela
aún, en esta regresión democrática como sociedad, demanda que los
líderes. Líderes que sean promotores, innovadores, líderes emergentes,
entendiéndose ellos mismos, como sujetos con sobrada ética y con
conocimientos sobre la política y el ejercicio del poder que bien
sabrían conducir tareas de organización y de ordenamiento sobre el
cuerpo social de manera cívica. Pero además, con características de
líderes civilizados, que tienen como centro al individuo y le guardan la
consideración propia de ciudadano.
La lógica militar es una expresión del primitivismo político, del
chavismo y del postchavismo y la sociedad venezolana decretó su fracaso.
Quienes como gobierno y poder político han venido actuando desde 1999
hasta 2014 y decidieron utilizar al elemento militar como agente de
cambio erraron en una decisión que pone de espaldas la condición
profesional del elemento militar y su central responsabilidad de
institución para fortalecer al Estado y cumplir la función de defensa
cuando la República lo requiera.
La lógica militar empleada durante los últimos quince años constituye
la peor decisión de los políticos y la más grave irresponsabilidad de
las cúpulas militares insolventes, sometidas y claudicantes que
parecieran que, en una regresión sin sentido fundándose en la virtud militar, se imaginaron “padres de la patria”.
Esa lógica militar retrograda ha permitido que militares atrevidos e
inescrupulosos invadan espacios y ocupen puestos que no le corresponden
desplazando a calificados ciudadanos venezolanos que sí saben de
gobierno, que sí saben de política y que están dispuestos a contener el
militarismo que hoy vive Venezuela.
La lógica militar como fracaso produce tres grandes y graves
consecuencias en el sistema político venezolano: la
desprofesionalización y confusión del elemento armado con una alta
ingobernabilidad; la falta de apresto operacional y capacidad táctica
militar que compromete la seguridad militar de la República; y en tercer
término, el rechazo y crítica lacerante de muchos ciudadanos
venezolanos sobre un elemento militar en el cual la responsabilidad de
lo acontecido reside sobre las cúpulas militares débiles que no han
querido ejercer la ética militar para contener al poder político y más
que eso, para salvaguardar el prestigio, dignidad y honra de los
laureles de la República.
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