Por Ricardo Avila.-
Elías Jaua forma parte de
esa categoría de humanos que no sabe reír. Esto no tiene relación
alguna con la posición social, la ideología o la nacionalidad: por
alguna razón que quizás ni él mismo conoce, su rostro lleva el trazo de
la adusta congoja. Apenas expresivo, como si algo le pesara desde
siempre. Como si el balance de su vida fuese más negativo que positivo.
El que ha sido Canciller y Vice-Presidente de la República, no pareciera
estar nunca contento. No anda, por ejemplo, como Merentes, con su
sonrisa tipo chicle. La cara de Jaua es como su maletín: carga un
revólver. De todo esto es posible establecer una primera hipótesis: que
el repertorio de Jaua tiene dos matices: Jaua con cara de Jaua, y Jaua
con cara de Jaua pero apuntando con su revolver a la humanidad de algún
prójimo.
El día 2 de septiembre, día prometido como el
del sacudón, entre los anuncios que hizo Nicolás Maduro, este fue poco
analizado: el salto de Jaua de la Cancillería al Ministerio de las
Comunas (que ese día tenía la misma cara de revolver que siempre le
acompaña, incluso cuando viaja a Brasil). Aquél día, la frivolidad
opositora se contentó con celebrar la supuesta degradación de Rafael
Ramírez (que sigue reinando en PDVSA y que ahora representará a
Venezuela en la próxima reunión de la OPEP). El júbilo ante el supuesto
espectáculo de la degradación se extendió hasta Jaua: también se dijo
que había devaluado, castigado con su cambio al Ministerio de las
Comunas.
{Que el repertorio de Jaua tiene dos matices: Jaua con cara de Jaua, y Jaua con cara de Jaua pero apuntando con su revolver a la humanidad de algún prójimo.}
Si alguien está interesado en entender el
papel de Jaua a partir del 2 de septiembre, tiene que remitirse a este
punto de partida: que el sacudón fue lo que fue, como resultado de las
encuestas que habían sido publicadas a comienzos de septiembre: por
primera vez en 15 años, en el rubro de autodefinición política y por
declaración propia, los opositores superaban a los chavistas.
Y ese fue el marco que definió los cambios en
el gobierno: no se anunciaron las esperadas medidas de ajuste y, a
cambio de ello, Maduro anunció cambios en la estructura del Poder
Ejecutivo y en los titulares de algunos de los cargos. Insisto: los
cambios se hicieron con la mente puesta en las elecciones de diciembre
de 2015.
{Por primera vez en 15 años, en el rubro de autodefinición política y por declaración propia, los opositores superaban a los chavistas}
Quisiera señalar que, en el criterio de este
curioso, Elías Jaua es quizás más importante que Vladimir Padrino (quien
además de Ministro de la Defensa, conserva el cargo de jefe del
CEOFANB), puesto que, léase bien, los resultados electorales de
diciembre de 2015 dependerán, en lo sustantivo, de que el plan de
convertir en Poder Popular en la estructura electoral del PSUV, se
cumpla.
Toda la articulación, un engranaje
impecablemente diseñado donde confluyen los consejos comunales y las
comunas; el Consejo Presidencial de Gobierno Popular con las Comunas; el
Sistema Nacional de Misiones, Grandes Misiones y Micromisiones; más
toda la operación puesta en funcionamiento con las llamadas Bases de
Misiones Socialistas y el Programa Eficiencia de Calle, está encaminado a
conformar una estructura de movilización electoral cuya meta es llevar,
por las buenas o las malas, a los integrantes de consejos comunales y
beneficiarios de las misiones a votar en diciembre de 2015 por los
candidatos del PSUV.
En breves palabras: lo que ocurrió el pasado 2
de septiembre es que Elías Jaua fue designado Mariscal de Campo del
proceso electoral de diciembre de 2015. Con lo cual tendremos que
reformular nuestra hipótesis y decir que Jaua es un hombre de tres
caras: Jaua con cara de Jaua, Jaua con cara de Jaua pero apuntando con
su revolver a la humanidad de algún prójimo, y Jaua con cara de Mariscal
de Campo, posiblemente protagonizando una estentórea carcajada.
No comments:
Post a Comment