Eugenio G. Martínez
1. ¿Qué pasó el 31 de julio del año 2009? A finales de julio de 2009, la Asamblea Nacional de Venezuela sirvió para, casi cuatro años después, condicionar el resultado de una elección presidencial sobrevenida, celebrada en el mes de abril del año 2013. Esa fecha corresponde al momento en que, aprobada la Ley Orgánica de Procesos Electorales[1] (LOPRE), que entre otras disposiciones establece en su Artículo 124 lo siguiente: “sólo podrán sufragar en el exterior los electores que posean residencia o cualquier otro régimen que denote legalidad de permanencia fuera de Venezuela”.
En otras palabras, la Ley aprobada
exclusivamente con votos de las bancadas del PSUV y del Partido
Comunista de Venezuela impuso a los emigrantes venezolanos –temporales o
permanentes– el deber de demostrar residencia legal en otro país para
tramitar la inscripción en el Registro Electoral o solicitar el cambio
de centro de votación para alguno de los 125 consulados de Venezuela.
¿Cuántos venezolanos residen fuera de
nuestras fronteras y no pueden votar en los comicios presidenciales?
Esta interrogante no tiene una respuesta sencilla, especialmente porque
la data oficial sobre este tema, que debería ser divulgada por la
Comisión de Registro Civil y Electoral del CNE (pero especialmente por
el Ministerio de Relaciones Exteriores) suele manejarse como un secreto
de Estado.
Según asociaciones civiles
independientes que se encargan de promocionar el voto en el exterior. en
2012 había 948.500 venezolanos fuera del país. De todos esos, 569.100
eran mayores de edad y podrían haber ejercido el derecho al voto en los
comicios presidenciales de ese año. No obstante, según los datos
oficiales del CNE para esa elección sólo estaban registrados en el
exterior 100.495 votantes de los cuales terminaron sufragando 70.951.
2. ¿Influirían en resultados ajustado? El
comportamiento electoral de los venezolanos en el exterior no responde a
la polarización que se observa en el país. Por ejemplo: en los comicios
del año 2012 se contabilizaron 61.224 (90,54%) votos para Henrique
Capriles Radonski y 5.716 (8,45%) para Hugo Chávez Frías.
Sin embargo, la diferencia con la que
Chávez fue reelecto (1.599.828) hace inviable suponer que el destino de
la elección hubiese sido distinto si todos los electores potenciales que
se presume están fuera del país hubiesen votado.
En el caso de la elección presidencial
sobrevenida de 2013, sin embargo, el escenario de análisis es distinto.
En el ámbito internacional, la participación e intención de voto no
varió significativamente. En ese momento votaron 62.311 (62%) electores y
de esos 56.090 (92%) lo hicieron por Capriles Radonski (56.090).
Históricamente, el voto en el exterior
ha tenido sólo un valor simbólico, porque el total de electores
inscritos tiene poco impacto en los resultados definitivos. Esta
situación se une al procedimiento del CNE de publicar atemporalmente los
resultados en las misiones consulares o, simplemente, no hacerlo como
ocurrió en el Referendo Constitucional de 2007, el Referendo por la
Reelección en 2009 o la elección al Parlamento Latinoamericano en 2010.
Sin embargo, la elección presidencial
del año 2013 fue diferente. Los datos oficiales del CNE indican que la
diferencia entre Nicolás Maduro y Henrique Capriles Radonski fue de
223.599 sufragios, menos de la mitad de los electores potenciales que se
suponen están en el extranjero. En este caso, suponiendo que los
electores potenciales se comportarían de una forma similar a los
inscritos formales, es válido suponer que el margen de victoria pudo
haber sido mucho más ajustado o, incluso, hubiese sido posible otro
resultado.
3. ¿Por qué dejan de votar los venezolanos en el exterior? A
la fecha, ha resultado imposible precisar el estatus legal de la
mayoría de los venezolanos en el exterior. Y resulta aún más complejo
indagar si su ausencia en los listados de votación en consulados y
embajadas es producto de los efectos de la LOPRE y la exigencia de
demostrar residencia legal fuera de Venezuela o si es simple apatía para
asumir el (vale decirlo) engorroso proceso para solicitar el cambio de
centro de votación al exterior.
Lo que resulta evidente es que los datos
oficiales sobre movimientos en el Registro Electoral en el exterior no
se corresponden con el día a día de los venezolanos. Por ejemplo: los
cambios asociados con los electores en el exterior entre el mes de julio
del año 2012 y el mes de diciembre de 2013 han sido escasos.
Durante ese periodo, sólo 1.266 electores modificaron su centro de
votación de Venezuela a alguna de las misiones consulares o embajadas.
Esta cifra contrasta, por ejemplo, con los reportes del Servicio de
Inmigración y Ciudadanía de EE.UU. que indican que aproximadamente nueve
mil venezolanos obtuvieron visa de residente permanente en el año 2012.
Otro dato que sirve de contraste es el
último censo poblacional de EE.UU. Según la información oficial, cerca
de 215 mil venezolanos residen de forma legal en ese país. Sin embargo,
en los siete consulados que tiene Venezuela en territorio estadounidense
sólo están inscritos para sufragar 20% de los electores potenciales, la
mayoría residenciados en Miami, inscritos pero imposibilitados de
sufragar después del cierre del consulado en el estado de la Florida y
su traslado a Nueva Orleans.
Sobre el dato de venezolanos en EE.UU.
siempre cabe preguntarse si al censo del año 2010 todos los ciudadanos
venezolanos respondieron que se encuentran en el territorio de forma
ilegal o como población no autorizada.
Aunque algunos dirigentes políticos
argumentan que la mayoría de los venezolanos que han abandonado el país
están regresando y por eso no se modifica sustancialmente la cantidad de
votantes en el extranjero, no existe evidencia una que respalde tal
afirmación. Incluso, según los reportes del CNE entre 2012 y 2013 sólo
913 personas modificaron su centro de votación del exterior a alguno de
los colegios electorales en el país.
Como dato comparativo, vale la pena
considerar que la cantidad de electores inscritos entre los 85 países en
que Venezuela tiene misiones diplomáticas (100.495 votantes) equivale
apenas a un tercio de la cantidad de votantes en el extranjero que tiene
Bolivia, después de que construyera un nuevo padrón de votantes en
2009.
4. Los consulados lo dificultan. La
pregunta de por qué no votan los venezolanos en el exterior puede
encontrar respuesta en el trabajo de los consulados y embajadas.
Como se explicó anteriormente, Venezuela
posee consulados en 85 países (son 125 delegaciones en total). Al
sistematizar los reportes de los venezolanos en el exterior se descubre
que menos del 10% de las misiones consulares realizan, entre sus
operaciones diarias, la inscripción en el Registro Electoral para nuevos
votantes o el cambio de residencia.
En la elección presidencial del año
2012, apenas 44 consulados (el 35%) informaban en sus páginas web y en
sus oficinas sobre los requisitos para inscribirse o tramitar cambios de
centros, aclarando que el único documento válido para realizar el
trámite del Registro Electoral era la cédula de identidad laminada,
aunque estuviera vencida. Cabe acotar que se usó el mismo padrón de
votación para la elección presidencial sobrevenida de 2013.
Aunque el Artículo 64 de la
Constitución, y los Artículos 29 y 41 de la LOPRE, sólo establecen como
requisito para inscribirse en Venezuela la presentación de la cédula
laminada (vigente o no), las peticiones de algunas representaciones
diplomáticas sobrepasaban estas disposiciones legales.
A pesar de los exhortos y comunicados
públicos de la Vicepresidenta del Consejo Nacional Electoral, Sandra
Oblitas, la mayoría de las representaciones diplomáticas de Venezuela
optaron por exigir requisitos adicionales, incluso la exigencia de
presentar la cédula de identidad laminada vigente (recordemos que el
servicio de cedulación no se presta en estos consulados). Incluso: en 33
consulados se llegó a exigir el pasaporte vigente y la partida de
nacimiento original para realizar trámites asociados con el Registro
Electoral. Por otra parte, en 14 de los consulados de Venezuela se
exigía la presentación de la visa del país donde se encontraba el
ciudadano, junto a diversos trámites administrativos previos para poder
optar a solicitar el cambio de residencia o la inscripción de nuevos
votantes en el padrón electoral.
Según los datos plasmados en el libro La triste alegría de emigrar[2],
entre el año 2000 y 2010 la cantidad de venezolanos en EE.UU. creció
135%: 91.507 venezolanos respondieron al censo 2000 y la cifra llegó a
215 mil habitantes venezolanos en el año 2010. Precisa Subero que en el
caso de EE.UU. “la gran mayoría de los venezolanos que intenta
aventurarse a emigrar entra con visa de turista o negocios de no
inmigrante”. En 2010 ingresaron 527.907 ciudadanos venezolanos con visa
de no inmigrante, según documento de su I-94 (que incluye turismo,
negocios y permiso de trabajo).
5. Se agravará el problema en el futuro. Según
Datanálisis uno de cada 10 venezolanos asegura estar buscando
información o realizando trámites que le permitan emigrar, la cifra más
alta en la última década.
Los registros históricos de la firma
encuestadora indican que en los momentos críticos de emigración en los
últimos 14 años (2002 y 2004) apenas 4% de los ciudadanos admitía estar
realizando algún tipo de trámite para abandonar el país.
No obstante, es preciso aclarar que esto
no significa que uno de cada 10 venezolanos termine emigrando en el
corto o mediano plazo porque existe una merma significativa entre
quienes dicen hacer trámites para abandonar el país (lo que incluye
buscar información) y quienes finalmente logran concretarlo.
Sin embargo en este momento 27% de los
venezolanos asegura tener un familiar que decidió emigrar y está
residenciado en otro país.
Hace una década (según los registros
históricos de Datanálisis) apenas 10% de los ciudadanos admitía tener
algún familiar residenciado de forma permanente fuera del país.
Sobre el perfil del emigrante venezolano
el presidente de Datanálisis Luis Vicente León precisa que aunque en la
región los estratos más pobres de la población suelen ser los que se
aventuran a probar fortuna en otros países, en el caso de Venezuela la
mayoría de quienes aseguran hacer trámites para vivir en otros países
pertenecen a los estratos más altos de la población (AB / C)
El perfil del emigrante construido por
Datanálisis indica que en su mayoría el venezolano que abandona el país
son jóvenes (entre los 18-35 años), profesionales o tenedores de capital
que representan la mayor contribución al PIB del Estado.
La elección presidencial del año 2013
demostró la importancia del voto en el exterior y dio argumentos a
quienes exigen que el primer semestre del año 2015 se utilice para
concretar los cambios legales que necesita la legislación venezolana
para que los resultados electorales sean un reflejo mucho más fiel del
pensamiento político de los venezolanos.
*
[1] Con la aprobación de la Ley Orgánica de Procesos Electorales se instauró un sistema de sobre representación de mayorías. Puede ampliarse este punto en el siguiente enlace: Además, quedaron derogados el Estatuto Electoral del Poder Público, sancionado por la Asamblea Nacional Constituyente el 30 de enero de 2000 y publicado en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nº 36.884 de fecha 03 de febrero de 2000 y la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política, publicada en Gaceta Oficial de la República de Venezuela Extraordinaria Nº 5.233 de fecha 28 de mayo de 1998.
[2] La Alegría Triste de Emigrar. Autor Carlos Subero. Editoriales Varias. Año de Publicación: 2012
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