Monday, November 10, 2014

El somos mayoría de María Corina Machado esta vez puede ser realidad en votos y diputados

En: http://konzapata.com/2014/11/el-somos-mayoria-de-maria-corina-machado-esta-vez-puede-ser-realidad-en-votos-y-diputados/

La gran diferencia del escenario electoral del 2015 respecto a las anteriores parlamentarias no es solo cuantitativo sino cualitativo. En esta ocasión la oposición parte convencida de que puede y debe controlar la Asamblea Nacional.


Por Juan Carlos Zapata.-

A las anteriores elecciones para la Asamblea Nacional, el conjunto de la oposición acudió sin convicción ni fe, con la excepción de María Corina Machado que planteó su propaganda con el slogan Somos Mayoría. Los analistas se contagiaron de una especie de pesimismo al que contribuían las encuestas, las cuales arrojaban que, a lo sumo, el caudal opositor no obtendría más de 35 diputados. Por consiguiente, consideraban que el slogan de la Machado era engañoso y contraproducente para el resto de la oposición, una vez se conocieran los resultados.

Pero pasó que María Corina Machado tuvo razón. Ella misma se convirtió en la diputada más votada de todo el país. Stalin González fue el más votado en Caracas, por encima de Cilia Flores, y la oposición se alzó con la mayoría del voto popular, duplicando el número de diputados que le atribuían los sondeos y los expertos, y si no controló la Asamblea Nacional, fue en virtud de la cirugía aplicada desde el CNE con los circuitos electorales, que confirmó, una vez más, el ventajismo chavista.

La cirugía aplicada a los circuitos demostraba que mientras la oposición no creía en su victoria, el gobierno en cambio temía la derrota. Me atrevo a decir que si el bloque opositor hubiera concurrido al reto contagiado del optimismo de la Machado, tal vez la composición de la AN habría sido otra. El pueblo le dio una lección a sus dirigentes como se la volvió a dar en las primarias convocadas para elegir el candidato presidencial que enfrentaría a Chávez en 2012. El bloque opositor no esperaba una concurrencia masiva y otra vez el pueblo respondió –triplicó los cálculos- con una abrumadora mayoría, eligiendo a Henrique Capriles. Algo similar se repitió en las siguientes presidenciales contra Maduro. La falta de fe hacía que circulara la conseja de que Capriles no se midiera con Maduro, con la suerte de que aquel desoyó a los asesores, se enfrentó y casi gana…¿o ganó?

Sirva esta pequeña historia para ubicarnos en esta coyuntura. No es secreto que el gobierno ya comenzó la campaña de 2015. Todo lo que ejecuta tiene como norte el escenario electoral. De nuevo la guerra económica. De nuevo los electrodomésticos. De nuevo los zapatos. El aumento salarial. Las cadenas presidenciales. La bases de las misiones. La Gran Misión Vivienda. El pernil y los juguetes de navidad. Y ahora el ébola –en cualquier momento de 2015 aparecerá la epidemia-, la supuesta lucha contra la corrupción, y un nuevo programa de depuración de los cuerpos policiales en manos de Freddy Bernal. También han apurado el trabajo y la organización partidista, a cargo de Diosdado Cabello. Si algo hay que reconocer es que teniendo todo el escenario en contra, como consecuencia de una pésima gestión que se traduce en alto rechazo en las encuestas no solo de la política económica sino de las figuras más connotadas del chavismo, empezando por Maduro y siguiendo por Cabello, el poder mantiene un discurso de ganadores. No porque no sepan que pueden perder la mayoría de la Asamblea Nacional, sino porque están obligados a evitar que cunda el pesimismo en las filas de su gente. Así, se oye decir a Cabello que arrasarán y a Maduro apuntar que están listos para ganar las parlamentarias. Sin embargo, la procesión va por dentro. La economía hace mella y desmoraliza a la militancia chavista, cada vez más crítica y cautelosa. La dirigencia también sabe que si no revierten la percepción sobre la crisis económica, el revés parlamentario será contundente.

La diferencia con aquel tiempo de entre 2010 y 2013, es que ahora en la oposición gana espacio la convicción de que no solo se puede ganar la Asamblea Nacional sino que se puede controlar y hay que controlarla. En otro artículo de la semana pasada ya expliqué por qué la oposición está obligada a controlar la Asamblea Nacional. En éste, lo que deseo resaltar es el estado de ánimo que comienza a contagiar a los partidos –no a todos aún- y a algunos dirigentes en particular. Inclusive, hay quienes han previsto que se mantengan los ventajismos no solo ya en el CNE de manera institucional sino que de nuevo se ejecuten operaciones de cirugía en otros circuitos, y por tanto esos dirigentes giran, hacen campaña tempranera, anticipada, en los puntos de riesgo. Además, varias políticas se mueven en paralelo en el seno opositor sin que ninguna sea excluyente.

AD y PJ consolidan su trabajo en las bases partidistas y realizan jornadas que han permitido que paso a paso se penetren barrios populares con altos síntomas de receptividad. Copei está sumado a un trabajo similar, inclusive se da la circunstancia de que una de las figuras frescas, Ernesto Ecarri, seguro candidato por uno de los circuitos populares de la Caracas gobernado por el chavismo, ahora es militante de Copei, y esto refuerza la visión y el trabajo unitario. UNT se ha reorganizado internamente, lo cual va a ser importante en cuanto a la imperiosa necesidad de consolidar posiciones y ganar terreno en el Zulia.

María Corina Machado no ha dejado de repetir lo que ya dijo en 2010 sobre la mayoría, pero ahora proyecta una estrategia de alta exposición nacional con el Congreso Ciudadano. Este fin de semana celebró un nuevo capítulo en el oriente del país, de donde salió la Declaración de Barcelona y en la que se lee que “vendrán también elecciones en las que los ciudadanos participaremos en el contexto de la lucha por el reemplazo del régimen. Como demócratas entendemos que las elecciones son un mecanismo esencial de la democracia, pero hoy sólo tienen sentido si se asumen en el marco de la denuncia vigorosa del ventajismo, el fraude, la coacción y la militarización de los procesos electorales. Las elecciones son para que la sociedad se exprese y no para permitir la confiscación de su representación. Proclamamos que los líderes o voceros democráticos deben nacer y validar su liderazgo, renovar sus lealtades en la entraña del pueblo en elecciones primarias y abiertas sin privilegios que sólo premian lealtades personales o grupales”.

Luego está el factor Leopoldo López y Voluntad Popular. Por alguna razón, López, preso, sigue apareciendo en las encuestas entre los líderes mejor posicionados, y no solo en la clase media sino también que suma en los sectores populares. VP, ahora con presencia nacional, puede ser un factor que, siempre dentro de la unidad, arrime votos que consoliden la victoria. Ghandi dijo en un determinado momento de su lucha que si la política era estar preso pues debía ir preso.

En cuanto al gobernador Henri Falcón, ya su movimiento no se limita a Lara sino que también ha extendido alas en varias zonas del país. Le conviene reforzar la unidad. Igual que al alcalde Antonio Ledezma, ABP, quien en el Congreso Ciudadano de este fin de semana, se pronunció por una unidad no solo perceptiva sino real. Así, “seremos inderrotables, por más dinero y abusos que arme este régimen”, dijo Ledezma, superviviente de mil batallas, inclusive del fracaso de La Salida.

Por último, que es lo primero, habría que mencionar a Capriles. Sigue siendo el candidato natural de la oposición. Mantiene un discurso social coherente. Pega en los flancos en los que más daño hace el gobierno. De allí que casi toda la batería gubernamental y partidista se enfile contra él. Capriles resulta ser una referencia nacional que va a tener peso en estas elecciones. En 2010 no era así. La oposición venía de ser derrotada con Manuel Rosales como candidato quien, además, se había ido del país.

De modo que sí. Todo parece indicar que la ventaja esta vez es opositora. Ventaja que se verá consolidada con la condición de mantener la unidad en la MUD. Y frente a los temores de quienes creen que la oposición va a dividirse, por el contrario, la convicción en la victoria hará que se consolide la unidad. Tal vez ocurra que las fuerzas chavistas vayan más dispersas al reto de 2015.

El secretario Ejecutivo de la MUD, Chúo Torrealba, lanzó ayer este pronóstico: “Hay gestos del gobierno que la gente ve como si fueran un acto de gran prepotencia y resulta que son actos defensivos. ¿Qué es lo que está ocurriendo? Que el gobierno sabe que la correlación de fuerzas en este país va a cambiar, saben que van a perder la AN por los menos 60/40 y antes de que se produzca ese cambio quieren ahora designar un conjunto de funcionarios que tienen años de mora”. (Se refiere a los cambios en el TSJ y en el CNE). O sea, que el Somos Mayoría será esta vez una realidad en votos y en diputados.

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