Por Elizabeth Fuentes @fuenteseliz.-
Sin espabilar ante su propia afirmación, la nueva ministra de Interior, Justicia y Paz, Carmen Meléndez, declaró que las armas entregadas en el Plan Nacional de Desarme Voluntario serán empleadas para la confección de cabillas para la Gran Misión Vivienda.
Pero como ha ocurrido con todos los Planes, Misiones y cualquier proyecto de este gobierno que lleve mayúsculas, el asunto suena como a muy lejano plazo, porque de las millones de armas en manos de los miles de delincuentes que habitan el país, la ministra mostró una foto de 1.038 armas que. aún poniéndolas en fila, servirían para construir ni un baño.
Y si bien se agradece la creatividad de quien haya soñado con semejante salida para una herramienta de trabajo que, visto sus resultados, ha generado miles de bolívares por minuto en asaltos, secuestros y enfrentamientos: por territorios donde cunde la droga, cabe imaginar también como será el asunto: un comando de agentes absolutamente probos, llevarán las armas a los hornos de …¿Sidor?, para transformar los “hierros” en material para construir algunas cuantas cabillas.
Entonces, como en un cuento infantil, la Smith and Wesson – igualita a la de Jaua-, será transformada en una cabillita que viajará feliz con sus amiguitas – ex fusiles, ex metralletas-, hasta llegar a los terrenos de la avenida Fuerza Armada donde verán su destino final: un edificio gigantesco con la firma de Hugo Chávez en un costado y donde las cabillitas presenciarán, tal como sucedió este fin de semana pasado-, el asesinato de dos hermanos que trataron de mediar en una discusión vecinal, hasta que un delincuente decidió callarlos para siempre.
Quizás sea mejor idea, ministra, que los delincuentes hagan cola en Los Próceres y cambien los hierros por perniles, a ver qué tal.
Sin espabilar ante su propia afirmación, la nueva ministra de Interior, Justicia y Paz, Carmen Meléndez, declaró que las armas entregadas en el Plan Nacional de Desarme Voluntario serán empleadas para la confección de cabillas para la Gran Misión Vivienda.
Pero como ha ocurrido con todos los Planes, Misiones y cualquier proyecto de este gobierno que lleve mayúsculas, el asunto suena como a muy lejano plazo, porque de las millones de armas en manos de los miles de delincuentes que habitan el país, la ministra mostró una foto de 1.038 armas que. aún poniéndolas en fila, servirían para construir ni un baño.
Y si bien se agradece la creatividad de quien haya soñado con semejante salida para una herramienta de trabajo que, visto sus resultados, ha generado miles de bolívares por minuto en asaltos, secuestros y enfrentamientos: por territorios donde cunde la droga, cabe imaginar también como será el asunto: un comando de agentes absolutamente probos, llevarán las armas a los hornos de …¿Sidor?, para transformar los “hierros” en material para construir algunas cuantas cabillas.
Entonces, como en un cuento infantil, la Smith and Wesson – igualita a la de Jaua-, será transformada en una cabillita que viajará feliz con sus amiguitas – ex fusiles, ex metralletas-, hasta llegar a los terrenos de la avenida Fuerza Armada donde verán su destino final: un edificio gigantesco con la firma de Hugo Chávez en un costado y donde las cabillitas presenciarán, tal como sucedió este fin de semana pasado-, el asesinato de dos hermanos que trataron de mediar en una discusión vecinal, hasta que un delincuente decidió callarlos para siempre.
Quizás sea mejor idea, ministra, que los delincuentes hagan cola en Los Próceres y cambien los hierros por perniles, a ver qué tal.
No comments:
Post a Comment