Gustavo Coronel
Los resultados de las elecciones intermedias en los Estados Unidos, las cuales se llevan a cabo en la mitad del período presidencial, han resultado ampliamente favorables para el partido Republicano, el cual ha ganado el control del Congreso, en ambas cámaras. De igual manera, las gobernaciones han ido predominantemente a manos de candidatos de este partido, quienes ocupan 33 de las 50 gobernaciones.
En
términos domésticos estas elecciones representan un claro referendo en
contra de la manera como Barack Obama se ha comportado en la
presidencia, sobre todo en su política exterior, así como en algunos
programas percibidos como demagógicos y en su propensión a dejar al
Congreso a un lado para tomar decisiones ejecutivas. USA no es un país
tan presidencialista como los latinoamericanos. El Congreso es una
importante pata de la mesa, junto a las otras dos (Ejecutiva y Judicial)
y el país resiente que se le quite importancia.
A
pesar de este resultado las elecciones que acaban de llevarse a cabo no
tienen un valor predictivo significativo sobre las elecciones
presidenciales de aquí a dos años. Está históricamente demostrado que
un partido que gane las elecciones intermedias no necesariamente gana la
presidencia dos años más tarde. El factor fundamental para las
elecciones presidenciales será, como casi siempre, el estado de la
economía durante los meses cercanos a la elección, además del atractivo
personal de los candidatos. Mientras los demócratas ya parecen haberse
decidido por la Sra. Clinton, los republicanos aún deshojan la margarita
entre varios candidatos, algunos bastante incoloros (Romney), otros
atractivos pero aún sin suficiente “punch” dentro de su partido (Rand
Paul y Marco Rubio) y el miembro de la dinastía Bush, Jeb. .
Paradójicamente,
el triunfo republicano en estas elecciones pudiera mejorar las
posibilidades de una victoria presidencial para los demócratas, ya que
los republicanos son más cuidadosos que los demócratas en el uso de los
dineros del estado y menos dados a promover programas de corte populista
que terminan por no agradar a nadie. Si la economía está bien el
partido de gobierno tendrá más probabilidades de ganar las elecciones
presidenciales.
El
impacto del triunfo republicano sobre la situación política venezolana
será moderado pero claramente desfavorable para el régimen de Nicolás
Maduro. Si los demócratas se han mostrado indiferentes y hasta
complacientes con los abusos de poder y la represión ejercida por
Maduro, los republicanos podrán convertir su desprecio hacia el régimen
venezolano en sanciones concretas. Quienes bloquean estas sanciones
están casi todos y todas de salida del Congreso, barridos por la marea
electoral republicana. La resistencia inexplicable de Obama a sancionar
al régimen represivo y corrupto de Maduro podría verse vencida por la
fuerza del nuevo Congreso.
Otro
factor que contribuirá a una posición más agresiva de los Estados
Unidos en contra del régimen venezolano será la caída de los precios del
petróleo y la progresiva independencia de los Estados Unidos del
petróleo importado. Ya Venezuela no cuenta como amenaza en este sentido
lo cual le quita al grotesco analfabeta venezolano la única arma que
solía tener.
En
el nuevo Congreso estadounidense se estará observando con atención la
crisis política y económica venezolana, en espera de un momento adecuado
para incrementar la presión de la sanción política y moral en contra
del régimen. Ya las organizaciones internacionales lo están haciendo, la
ONU, la CIDH y la Unión Europea, mientras los organismos satélites de
Venezuela, como el ALBA o celestinos como UNASUR se muestran
acoquinados ante la fuerza de la opinión pública internacional adversa.
En ALBA, por cierto, Correa y hasta Morales parecen querer volar solos,
ya que Venezuela no tiene dinero para darles.
Mientras
tanto, en Brasil y Argentina, las dos presidentas están luchando por su
supervivencia política y no están en condiciones de dar mucho apoyo al
tambaleante régimen castro-chavista. Y en la OEA, la salida del dañino
protector de tiranías, José M. Insulza, promete cambios desfavorables a
Maduro. El contexto latinoamericano ayudará al Congreso estadounidense a
adoptar una política más agresiva en contra de Maduro.
Como si este no tuviera ya suficientes problemas.
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