No hace falta ser un genio para
saber que ni siquiera Obama tiene el poder de rebajar el precio del petróleo
Permítaseme
el empirismo de describir a Venezuela como un petroestado: un estado cuyo
ingreso principal, desde hace casi 100 años, es aquel derivado de la venta de
petróleo. Venezuela es miembro fundador de la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP) y ha sido, históricamente, uno de los mayores
productores de petróleo del hemisferio occidental. Se dice que cuenta con las
mayores reservas del mundo, y su economía ha estado sujeta a los vaivenes
relacionados con el precio del petróleo.
Los
gobiernos anteriores al chavismo básicamente buscaron maximizar el ingreso.
Primeramente, a través de políticas de inversión y fiscales favorables a
empresas extranjeras, a lo cual le siguió la nacionalización de la industria
petrolera en los años 70, y la apertura a principios de los 90. El objetivo
siempre fue aumentar la producción, con lo cual incrementarían, en teoría, los
ingresos. La estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) era una de las mayores y
más productivas empresas del mundo. Una red de refinerías en el Caribe, EEUU y
Europa permitió integrar verticalmente el negocio. Todo ello llevó a la
Venezuela prechavista a obtener, de facto, un tratado de libre comercio con
EEUU, históricamente su principal socio comercial. El abundante y aparentemente
inagotable ingreso petrolero transformó a Venezuela en un petroestado, cuya
clase política ha estado caracterizada por su galopante populismo.
Cuando
Hugo Chávez llegó a la presidencia, el barril de petróleo estaba en menos de 10
dólares. Hugo entendió el poder asociado al rol de ser amo y señor de un
petroestado. Por ello acabó pronto con la tradicional separación que existía
entre clase política y petrolera. Los tecnócratas que fundaron, desarrollaron,
y convirtieron a PDVSA en la joya de la corona fueron despedidos y suplantados
en la empresa por leguleyos a quienes Hugo utilizó a su conveniencia. El
aumento de los precios, cuya causa algunos apólogos quieren atribuir a Chávez,
indudablemente le permitió incrementar el gasto público como nunca se había
visto en Venezuela, y convertirse en el líder que el mundo conoció. El carisma
y la retórica anti-yanqui, aunados a un chorro de petrodólares manejados
irresponsablemente con absoluta discrecionalidad, le ganaron aliados a Hugo a
nivel mundial.
El
carisma y la retórica anti-yanqui, aunados a un chorro de petrodólares
manejados irresponsablemente le ganaron aliados a Chávez a nivel mundial
Los
precios del petróleo están cayendo. Ello se debe a una serie de factores,
conocidos en la industria como fundamentals. Cualquier persona
medianamente informada en el tema sabe que las economías de los mayores
consumidores afectan la demanda. La oferta se ve afectada por otros factores,
tales como nivel de producción de países productores, geopolítica, etc. Así, el
ralentí de las economías china, brasileña y alemana, el virus del ébola, el
avance del terrorismo en Siria e Iraq, la reactivación de producción y puertos
en Libia, la explosión de la producción de esquistos en EE UU, el descuento de
precios implementados por Arabia Saudita, los niveles de producción en Rusia,
las políticas de la OPEP, el fortalecimiento del dólar, el aumento del nivel de
reservas estratégicas, las posiciones de los fondos de inversión en el
mercado... son algunos de los factores cuyo impacto se refleja en el precio del
petróleo. Huelga decir que el presidente de un petroestado debe —por lo menos—
estar al tanto de dicha dinámica. Pero no parece ser el caso de Nicolás Maduro,
quien declaró hace poco que Washington —la administración de Obama es de
suponer— era el culpable del descenso de los precios.
No hace
falta ser un genio para saber que ni siquiera Obama tiene el poder de afectar,
por ejemplo, los niveles de producción en Rusia. ¿Hemos de suponer que George
W. Bush convenció a Chávez de despedir a miles de trabajadores de PDVSA para
que terminasen emigrando a Canadá y Colombia a contribuir significativamente
con el incremento de producción en esos países, lo cual efectivamente roba
mercado a Venezuela? Los llamados urgentes a recortar la producción hechos por
Venezuela, responsables del incremento de los precios a principios de la pasada
década según los chavistas, no cuentan ya con la atención y apoyo de sus
aliados en la OPEP. Agreguemos los miles de millones de dólares anuales (12.500 millones
de dólares según ex-director de PDVSA) que el régimen venezolano
malgasta en el subsidio a la gasolina —la más barata del mundo—, y el
llamado bachaqueo (exportación ilícita de gasolina venezolana
a Brasil, Colombia e islas del Caribe por mafias que cuentan con la venia y
participación de militares venezolanos). ¿Es eso culpa de Washington también?
No le bastó a Hugo el haber
recibido un ingreso mayor al combinado de todos los gobiernos de Venezuela del
siglo XX. Por ello el régimen de su sucesor se encuentra en la preocupante
situación de tener que hacer frente al pago de miles de millones de dólares por
concepto de deuda adquirida en emisión de bonos. En lugar de implementar un
programa de austeridad fiscal y ponerle coto a la corrupción, Maduro prefiere,
por ejemplo, aumentar el salario mínimo en 15% y el sueldo a los militares en
un 45%. ¿Por presiones de Washington, hemos de suponer?
Vía El País. España
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