En: http://www.lapatilla.com/site/2014/11/13/jose-domingo-blanco-mingo-y-lo-demas-son-pistoladas/
José Domingo Blanco (Mingo)
A las dictaduras no se les combate con elecciones. De eso estamos
claros. Porque, cuando los dictadores llaman a elecciones, siempre las
ganan y logran su objetivo: ¡perpetuarse en el poder! El chavismo
–ahora con Maduro a la cabeza del desgobierno- va para dieciséis años
hundiendo a Venezuela en la ruina y la miseria, imponiendo un modelo que
insisten en llamar socialista; pero que, a todas luces, es otra cosa:
una neodictadura comunistoide. Esta advertencia la hizo hace más de una
década, nuestro recordado y querido colega Oscar Yanes, quien
sentenció –refiriéndose al difunto Presidente- “(…) este es un gobierno
muy peculiar, un desgobierno de malandros, con un trastornado mental
como jefe de esa pandilla. Aquí se está instaurando una dictadura con
bases constitucionales. No estamos en un escenario democrático. Hay
gente ingenua que cree que estamos ante un modelo democrático
imperfecto. Estamos luchando contra una dictadura con bases
constitucionales. Le estamos diciendo al pueblo que este gobierno se
puede combatir por medios democráticos, cuando lo que hay que explicarle
es que estamos luchando contra una dictadura; por lo tanto, no se
pueden utilizar métodos democráticos clásicos para combatir a este
gobierno”.
Nuestro apreciado Chivo Negro prevenía en el 2003 que, y de nuevo
cito sus palabras, “nosotros pretendemos oponernos a un régimen con la
faena clásica que se usa con los políticos; pero, esta gente no es como
Caldera, ni como CAP, Lusinchi o Luis Herrera. Para salir de Chávez no
se pueden utilizar métodos democráticos, porque Chávez no conoce los
métodos democráticos. Mientras la oposición insiste en las marchas, en
permanecer en la calle y en denunciar las cosas que ocurren; él está
trabajando con hechos: el que se burla del presidente va preso, porque
él necesita una dictadura de carácter constitucional. Y, si nosotros nos
ponemos a pensar que los organismos internacionales, van a sacar a
Chávez, estamos equivocados”.
Han pasado más de diez años, y me temo, con todo el dolor y la
impotencia que me da reconocer esto, que seguimos estancados pensando
que con métodos democráticos lograremos el cambio que urge en el país.
Los diagnósticos están hechos; los problemas, identificados; la
causa-raíz de todos nuestros males, también. ¡No caigamos de nuevo en la
trampa! Lo vemos a diario: el régimen grita a los cuatro vientos que se
abren las postulaciones para – ¡por fin!-renovar la directiva del CNE o
el TSJ y el dedo de Maduro amenaza con hacer de las suyas. ¿Y quién va a
ser capaz de contravenir la orden de Nicolás?
La destacada abogada, mi amiga Adriana Vigilanza, me hizo llegar un
documento que escribió recientemente en el que afirma que los
republicanos -como ella se autodefine- tenían en el 2002, “una preclara
comprensión de la perversidad del sistema que construía el chavismo”.
Pero, al mismo tiempo, le hace una estupenda pregunta a la oposición:
“¿por qué hoy (…) al contrario de lo que ocurrió en el año 2002, no
parece existir la misma convicción entre los opositores sobre la
necesidad de que el “chavismo-madurismo” (que es EXACTAMENTE LO MISMO,
ni peor, ni mejor, para desgracia de los que siguen ignorando que el
Comandante ‘eterno’ es quien mayor cuota de responsabilidad tiene en
la pésima situación económica y social que vivimos), salga del poder, lo
antes posible, para que podamos salvarnos como país o, mejor dicho,
como República?”.
Para Vigilanza, es “imposible cualquier cambio de régimen mientras se siga peleando
por la mejor ‘estrategia’, la más ‘inteligente’, pero sin llegar al
corazón del problema. Un problema que los republicanos tenemos claro: la
imposibilidad de conseguir una victoria electoral importante, bajo las condiciones electorales e institucionales actuales.”
Oscar Yanes lo planteaba de otra manera. Él decía que, para salir de
Chávez, había que lograr que todos los opositores se reunieran para
decidir “como hicieron los aliados en la 2da Guerra Mundial, ¿qué le
vamos a hacer a Hitler y su pandilla? Entonces, inmediatamente, nombrar
un Estado Mayor de Oposición con un jefe, a quien no se le va a discutir
porque su visión es destruir a Chávez y su pandilla. Lo que hay que
hacer es una estrategia de destrucción de un régimen fascista, que si no
nos adelantamos nos peina, porque es una araña gigantesca que está
tejiendo una red”.
Volviendo a lo escrito por Vigilanza, le hace una sugerencia a la
oposición indicándole que el camino a seguir, es declararse en “resistencia”
porque, a su juicio, “en un país donde no hay igualdad en el proceso
electoral NO HAY DEMOCRACIA y por tanto, NO PUEDE HABER OPOSICION. Así
como hubo una reciente solicitud de renuncia que le hizo públicamente a
Maduro un grupo de republicanos conscientes, así mismo quienes
resistimos al régimen tenemos que exigir condiciones electorales que permitan elecciones auténticas. Mientras haya un Registro Electoral no auditado, ni auditable y, sobre todo, mientras haya ‘colectivos’ y milicias armados, eso no es posible”.
Un régimen como el actual, no sale del poder con elecciones. Ya nos
lo advirtió Oscar Yanes…“lo grave es que no pasa nada, porque la
estrategia es una estrategia para combatir a un régimen democrático. Y
la estrategia a utilizar debería ser para discutir, liquidar y
destruir a una dictadura. ¿Estamos dispuestos a pagar ese precio? Ya
Churchill lo dijo: solo sangre, sudor y lágrimas puedo prometer’”…
Proponer otra cosa, para mí, son puras pistoladas.
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