En: http://www.lapatilla.com/site/2014/11/14/jose-machillanda-el-desamparo-fronterizo-y-el-postchavismo/
José Machillanda
Nicolás Maduro con una Cúpula Militar Claudicante, no terminan de
comprender que Venezuela como Estado-nación, todavía presenta problemas
Carolingios o conflictos no resueltos que obligan al país a la
definición de una geopolítica con especial interés en el costado Nor-Sur
Occidental y en el costado Nor Oriental. Ni Maduro ni la Cúpula Militar
Claudicante entiende de la geopolítica latinoamericana y sin darse
cuenta, continúan actuando según la antigeopolítica -herencia del legado
político de Chávez-.
Ésta antigeopolítica lo que sí muestra es una enorme carencia de
liderazgo político militar que bloquea las posibles acciones militares
frente situaciones de violación del espacio terrestre como la acontecida
en el costado Nor-Sur Occidental en el sector Boca de Grita de Táchira
el pasado domingo 9 de Noviembre, con lo cual Venezuela queda desnuda en
su función de defensa.
Maduro y la Cúpula Militar Claudicante pareciera que en su divorcio
con la geopolítica regional se alejan de las “amenazas” y “nuevas
amenazas” que vienen afectando a Venezuela desde 1987 cuando el
Canciller Londoño colocó la Corveta Caldas en espacios marítimos de
Venezuela y el estamento militar de ese entonces, demostró su destreza,
capacidad militar y responsabilidad por el terruño y por la sociedad con
la acción exitosa de una operación militar combinada realizada de
acuerdo a la Gran Estrategia y la ejecución de la estrategia dura.
El gobierno de Nicolás Maduro y la Cúpula Militar Claudicante
parecieran hoy arrinconados por el Tutelaje Militar que muestra su
fracaso al emplear la lógica militar. También de su actitud
irresponsable frente a la ausencia de unidades del componente militar
que nieguen áreas en zonas críticas para evitar el fenómeno de pueblos
libres y poblaciones disponibles. Por último, no entienden, ni el
Gobierno ni la Cúpula Militar Claudicante, que Venezuela es un Estado
que ha sido históricamente amputado en su territorio y que ahora frente a
las “nuevas amenazas”, además de tomar posiciones territoriales como
fuerzas armadas, inciden sobre pueblos, sobre poblaciones que son parte
de la territorialidad del país.
Maduro y la Cúpula Militar Claudicante no tienen claro QUÉ es
la función de defensa. No sabe Maduro su grave responsabilidad política e
histórica frente al costado Nor-Sur Occidental, pareciese que se
deleita con el concepto de “Patria Grande” y no termina por comprender
que la teoría tri-elementista del Estado obliga a su gobierno a que
resguarde y proteja hasta 1 metro cuadrado del territorio nacional.
La Cúpula Militar Claudicante, atrasada, descentrada y domada por el principio administrativo desconoce el principio operativo,
principio operativo que debe contener y ordenar la acción militar
inmediata frente a eventos como los ocurridos hace pocos días en la
parte norte del costado Nor-Sur Occidental de Venezuela.
A la Cúpula Militar Claudicante le da lo mismo que se violente al
Constitución y la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas y que el
Ministerio de la Defensa y el CEOFANB sean ejercidos por una misma
persona. Es decir, no saben diferenciar que es lo operativo de lo
administrativo, y tampoco se habrán actualizado en el concepto
estratégico del Estado y mucho menos habrá una estrategia establecida
con bocas de fuego suficientemente orientadas, con un plan de reacción
para que todos los venezolanos, sin distinción de credo político,
estemos seguros que una institución costosa, peligrosa y delicada está
obligada a operar militarmente cuando y como sea necesario frente a un
enemigo que ahora puede formar parte, de lo que se conocen, como “nuevas
amenazas”.
Es evidente que con la ausencia y carencia del dispositivo militar
frente al costado Nor-Sur occidental, que como Estado Venezuela sufre
de una regresión operacional del elemento armado. Es decir, que el
elemento armado no puede cumplir, no es capaz ni está entrenado para
hacer lo que le corresponde en el artículo 328 de la Constitución y si
esto es así, la responsabilidad de la Cúpula Militar Claudicante es
total y los perjuicios que puedan causarle a la República formarán parte
de un juicio histórico de quienes se han apartado del principio
operativo, y han abrazado de manera inmoral funciones administrativas
que no le son pertinentes, que no la saben hacer y mucho menos les
corresponde.
Nicolás Maduro y la Cúpula Militar Claudicante son responsables del
desamparo fronterizo y como postchavismo tendrán que rendirle cuenta hoy
a la sociedad y después a la historia por el descuido que están creando
y que al crecer producirá un grave daño al territorio, a la población y
a las instituciones responsables por la defensa. El impacto de la
regresión operacional del elemento armado debe ser motivo de
preocupación ciudadana, tiene que ser materia de discusión permanente
entre las instituciones políticas y debe ser materia que importe por
cuanto la territorialidad, la paz interna y la seguridad pública
constituyen los elementos esenciales de un Estado. Y los mismos son
responsabilidad explicita, constitucional y política del poder político y
del componente armado.
La violación territorial a la cual está siendo sometida Venezuela por grupos armados que forman parte de las nuevas guerras
tiene que preocupar en extremo a quienes son responsables por la
política de defensa del Estado venezolano. Ello es así, ya que esas
amenazas terminan por desarticular los grupos sociales venezolanos, los
grupos productivos agricolopecuarios de esa geografía crítica y
facilitan el establecimiento de mafias que negocian con el narcotráfico,
como narcoguerrilla, generando deterioro en el tejido social, en las
instituciones y sobretodo en la paz ciudadana.
Ciertamente, Venezuela durante los últimos 20 años sufre un proceso
de descomposición y desmejoramiento en todos los ambientes de la
seguridad, ya sea militar o pública. Pero el crecimiento y el arrojo de
los grupos armados del costado nor-sur occidental, desde la Laguna de
Tocineta hasta la Lengüeta de Apure tienen que ser entendidos como una
alerta para quienes tienen responsabilidad por la defensa del país.
Nicolás Maduro y la Cúpula Militar Claudicante están obligados a
responderle a la sociedad venezolana, en representación del Estado
nacional y en representación de un desgobierno que no termina de
comprender la herencia de Chávez , que como perversión, ha descentrado
al elemento militar de sus funciones, creando una enorme y expresa
debilidad para el Estado-nación de Venezuela.
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