En: http://www.lapatilla.com/site/2014/12/16/jose-vicente-carrasquero-gobierno-disociado/
José Vicente Carrasquero
Las declaraciones de Maduro a lo largo de los últimos días parecen
apuntar hacia la necesidad del gobierno de crear una agenda mediática
paralela que impida que los temas que realmente preocupan a los
venezolanos sean debidamente atendidos tanto por el oficialismo como por
la oposición, cada uno desde la trinchera que le corresponde.
En un programa de este Domingo 14, transmitido por una televisora
privada, Maduro trató de emular el discurso de Chávez en varios
aspectos. Comenzando con el asunto de que él es quien garantiza la paz
en Venezuela hasta una nueva historia de magnicidio
sin detenidos ni responsables. Un programa que a lo mejor tenía la
finalidad de proyectarlo como el estadista que no es pero, en todo caso,
no lo logro.
Temas de tanta importancia como el asunto del precio de la gasolina
fueron despachados apelando simplemente a las opiniones de Maduro sobre
la conveniencia o no del momento. Por supuesto que no dijo que lo que
impide sincerar el precio del combustible es la cercanía de un proceso
electoral cuyos resultados ya se anuncian adversos para el oficialismo
por cantidad de encuestas que muestran la caída de la confianza en el
gobierno.
Un momento de mucho dramatismo fue cuando anuncio que el país tiene
los recursos necesarios para respaldar el presupuesto del año 2015. Todo
el mundo sabe que el presupuesto del próximo período fiscal es irreal
si no se recurre a la inflacionaria práctica de los créditos
adicionales. Si el presupuesto está calculado con el petróleo a US$60
por barril, queda la incógnita de cómo se van a financiar los
obligatorios aportes que la Asamblea Nacional tendrá que aprobar para
llegar a fin de año permitiendo al ejecutivo cumplir con todos sus
compromisos contractuales.
No deja de ser preocupante el anuncio de que un probable aumento de
la gasolina constituya un fondo para financiar las misiones sociales.
¿Quiere decir que esos programas no vienen desde ya con su
correspondiente arepa bajo el brazo? Uno pensaría que el aumento de la
gasolina debería estar dirigido a sacar a PDVSA del hueco en la que la
metió la alocada política petrolera del gobierno chavista.
En días recientes, Jaua dijo que los venezolanos tienen resueltos los asuntos de salud y alimentación.
Semejante afirmación solo puede causar indignación entre los cientos de
miles de pacientes que deambulan por centros asistenciales y farmacias
tratando de encontrar solución a sus enfermedades. Ya la gente no come
lo que desea sino lo que encuentra. Un indicador adicional de pérdida de
calidad de vida.
Las universidades languidecen ante la falta de atención por parte del
gobierno central. Las escuelas y liceos ofrecen cupos muy por debajo de
las necesidades de la población. ¿A qué se refería Jaua entonces?
El gobierno ha perdido la capacidad de ofrecer seguridad a los
venezolanos comunes y corrientes. Sin embargo, ha creado un cuerpo
especial para atender la seguridad de las privilegiadas personalidades
que disfrutan de escoltas y vehículos financiados con nuestro dinero.
Vale la pena mencionar que esto debería ser considerado, en un país
normal, un gasto suntuario sujeto de eliminación en medio de una crisis
económica.
Maduro parece estar convencido de que el precio del petróleo va a
rebotar y que lo que tenemos por delante no es más que una borrasca
pasajera. Cualquier consultor político le diría al gobierno que lo más
prudente es prepararse para lo peor. Que, si en todo caso, la tormenta
no fuese tan severa como se anuncia, la gestión se beneficiaría de las
medidas que haya podido adelantar como precaución.
Por el contrario, el gobierno parece seguir embarcado en el asunto de
los controles. Piensa que poniendo todavía más restricciones, logrará
evitar la hecatombe que se nos viene encima. Maduro habló de unos fondos
de los cuales no se sabe su paradero. ¡Dice que el financiamiento chino
no produce deuda! En fin, que estamos preocupándonos por nada.
Estos niveles de disociación con la realidad que ya estamos viviendo
generan preocupación en el más común de los mortales. Es de esperar que
el año abra con cantidad de sectores pidiendo ajustes salariales y otras
reivindicaciones. El malestar social ya se siente en el ambiente.
Y ante ese ruido ensordecedor de las calles, el gobierno prefiere
diferir las decisiones que necesariamente tendrá que tomar. Mientras,
Maduro decide perder el tiempo insultando a Obama quien ni se da por
enterado.
Lo que viene es una crisis de proporciones desconocidas para el 99%
de los venezolanos. Todo lo que se pudo haber sufrido en situaciones
parecidas en el pasado quedará pequeño.
El elemento distintivo en este momento es la incapacidad de quienes
dirigen el país para entender lo que está pasando. Mucho menos se puede
esperar que tomen las medidas correctas.
¡Qué Dios nos agarre confesados!
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