Los saudíes utilizan la baja en precios del crudo como arma contra Irán.
Venezuela cae en la volteada. Países aliados de EEUU son los más beneficiados
por el derrumbe en la cotización del petróleo, en tanto varios de los
“traviesos”, como Siria, Irán, Rusia y Venezuela han sido afectados gravemente
en sus economías
MARIO SZICHMAN/
Nueva York/
Varias iniciativas del presidente
de Estados Unidos Barack Obama naufragaron en el curso del presente año.
Además, el gobernante partido Demócrata sufrió un fenomenal vapuleo en las
elecciones legislativas del “midterm”, y ahora el Congreso está en manos del
partido Republicano.
En cuanto a la decisión
presidencial de enfrentar en el terreno al ISIS (siglas en inglés de Estado
Islámico de Siria e Irak) amenaza arrastrar nuevamente a las fuerzas armadas
norteamericanas hacia un conflicto interminable e imposible de ganar.
Especialmente porque el principal financista del ISIS parece ser Arabia Saudí.
Según un columnista de The
Financial Times, un alto funcionario saudí dijo al secretario de Estado
norteamericano John Kerry: “El ISIS es nuestra respuesta (sunita) al respaldo
que dan ustedes a los chiítas” en Irak.
Si se revisan los últimos
episodios geopolíticos, podrá comprobarse que la única buena noticia del último
trimestre para la Casa Blanca fue el derrumbe en los precios del crudo. Y
eso es algo en que la administración de Obama no tuvo participación alguna,
pese a las aseveraciones del paranoico mayor de Venezuela.
Varios factores se combinaron
para la baja en el precio del petróleo. Los países de la OPEP continuaron
bombeando 30 millones de barriles diarios, tal como lo venían haciendo de
manera religiosa desde la previa reunión en junio del cartel petrolero, pese a
un exceso de oferta y a una contracción de la demanda, especialmente en China y
en Europa. A eso se sumó que las refinerías norteamericanas lanzaron al mercado
otro millón de barriles diarios, al incrementarse la explotación del petróleo
de esquisto.
Como resultado, de junio a
noviembre, el precio del crudo cayó en casi una tercera parte, alrededor de un
30 por ciento. Tras llegar en junio a más de 100 dólares el barril, ahora
merodea entre 63 y 65 dólares por barril.
Por uno de esos extraños juegos
de la geopolítica, los aliados de Estados Unidos se beneficiaron de la baja en
los precios del crudo, y los “malos” fueron gravemente afectados en sus
economías.
Gerald F. Seib, un influyente
columnista de The Wall Street Journal, señaló que en nuestro hemisferio el país
más dañado por la situación es Venezuela.
Los dados han caído en el tapete de tal manera que la depreciación del crudo beneficia a aliados de Estados Unidos como Jordania, Egipto, Israel y Japón, indicó el columnista. En cambio, los más lesionados pertenecen a la lista de los “naughty”, traviesos. Eso incluye, además de Venezuela, a Irán, Siria y Rusia.
Los dados han caído en el tapete de tal manera que la depreciación del crudo beneficia a aliados de Estados Unidos como Jordania, Egipto, Israel y Japón, indicó el columnista. En cambio, los más lesionados pertenecen a la lista de los “naughty”, traviesos. Eso incluye, además de Venezuela, a Irán, Siria y Rusia.
Por supuesto, el gobierno de
Washington intentará obtener ventajas de la nueva situación geopolítica. Pero
en el seno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo se libra otra
lucha interna entre dos de los principales productores, Arabia Saudí e Irán. Y
en ese caso, la pelea es mucho más seria, porque el régimen saudí ha decidido
ir directamente a la yugular del régimen de Teherán, su enemigo no solo
político sino religioso.
David Gardner, columnista de The
Financial Times, dijo que inclusive en Arabia Saudí, país que posee las
reservas de petróleo más grandes del mundo, influyentes personajes criticaron
la total pasividad de sus gobernantes mientras la cotización del petróleo llegaba
a su nivel más bajo en cinco años. La situación llegó al punto que el príncipe
Alwaleed bin Talal Al Saud, uno de los principales inversionistas del reino, se
mostró “estupefacto” por la manera en que las autoridades reaccionaban ante “la
catástrofe”. Cuando el príncipe expresó su alarma, la cotización del petróleo
superaba los 90 dólares por barril.
Ahora, el crudo está por debajo
de los 70 dólares el barril, y los saudíes siguen sin mover un dedo. Sus
funcionarios dicen que es necesario permitir actuar a las fuerzas del mercado.
En estos momentos, señalan, lo más importante es conservar y aumentar los
clientes.
Pero, como indicó Gardner, los
saudíes, lejos de cruzarse de brazos, trabajan de manera muy activa para que
los precios del crudo sigan bajando. “Ya en septiembre”, dijo el columnista,
“los saudíes incrementaron el suministro a un mercado saturado de oferta”. No
solo eso, el pasado 4 de diciembre, Riad anunció nuevos descuentos, vigentes a
partir de enero, para el petróleo que envía a Estados Unidos y a varios países
asiáticos.
“Los saudíes nunca abandonaron el
uso de petrodólares para fines políticos”, dijo Gardner. “Es su principal arma
diplomática. Y ahora, al parecer, junto con sus aliados del golfo Pérsico
parece estar usando el precio del crudo como un arma política, enfilada
principalmente a Irán”.
Los saudíes son sunitas de la
secta Wahhabi. Y los iraníes, de mayoría chiíta, son sus principales rivales en
el territorio religioso. Los gobiernos de Riad y de Teherán se han enfrentado,
ya con dinero, ya con armas y soldados, en el golfo Pérsico y en Medio Oriente.
En la actualidad, la situación favorece a los saudíes.
El columnista recordó que Riad
posee más de 750.000 millones de dólares en reservas, y está en condiciones de
afrontar una baja en los precios del petróleo. Pero el régimen de Teherán
necesita que el crudo se cotice al menos a 120 dólares el barril para
equilibrar su presupuesto. Además, sufre una hemorragia de dólares. Gardner
estima que el costo de financiar a sus aliados en Siria y en Irak le cuesta 1,5
millones de dólares mensuales.
Por otra parte, el gobierno de
Irán ha sido castigado con sanciones económicas de Estados Unidos y de Europa
occidental, a raíz de su programa nuclear. Parte de su producción diaria de
crudo debe almacenarla en tanqueros a raíz de la escasez de mercados.
Obviamente, en ese enfrentamiento, hay otros países que caen en la volteada, como Venezuela, Nigeria, Libia y Rusia.
Obviamente, en ese enfrentamiento, hay otros países que caen en la volteada, como Venezuela, Nigeria, Libia y Rusia.
El columnista Seib dijo que en el
continente americano, el país más castigado por la situación es
Venezuela, “epicentro regional de la agitación anti–estadounidense”. También
han sido maltratados “los beneficiarios de Venezuela, especialmente Cuba”. Un
alto funcionario norteamericano dijo a Seib que los venezolanos enfrentan “graves
problemas”. Y el futuro no luce muy halagüeño. Seib cree que el crudo a bajo
precio llegó para quedarse un tiempo prolongado. Es difícil que la situación
mejore en el 2015.
http://marioszichman.blogspot.com/
@mszichman
Vía Tal Cual
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