Gustavo Coronel
El
Canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, habló ayer en el edificio
construido para UNASUR en Ecuador al módico costo de $43 millones, para
mencionar a “tres figurasimprescindibles" de Unasur: Néstor Kirchner, Hugo Chávez -"emancipador de su pueblo venezolano"- e Inazio "Lula" da Silva” Y añadió que “Unasur ha defendido brillantemente las democracias de la región”.
$43 millones para la sede de los invertebrados
Mientras
decía estas barbaridades lo escuchaban atentamente presidentes o
representantes de países que se dicen demócratas. UNASUR ha sido, desde
el inicio, un nido de invertebrados morales. Su origen está basado en
el resentimiento contra los Estados Unidos y solo ha servido para crear
una burocracia regional inefectiva y parasitaria. Hasta ahora no se le
conoce ninguna acción positiva para la región, solamente incestuosas
declaraciones de apoyo que la han convertido, aún más que la OEA, en un
sindicato de gobiernos que se rascan, los unos a los otros, las
espaldas. La mención que hizo Patiño de Chávez como “el emancipador” de
su pueblo representa un insulto a los venezolanos que desean ser libres y
vivir en un país civilizado. Chávez redujo a Venezuela a la ruina y
prostituyó sus instituciones. Quienes amamos la democracia y la vida
civilizada nos sentimos doblemente indignados al oír a un hombre como
Patiño decir lo que dijo. No solo es que la organización que representa
es un nido de invertebrados morales sino que se jacta de ello, mintiendo
con descaro.
Igual repulsa merece el rastrero Secretario General, Ernesto Samper. Este hombre fue a Venezuela a decir que el país “estaba en buenas manos”, al referirse a Nicolás Maduro, dando una demostración de adulación y, luego, violando todas la reglas de imparcialidad y objetividad, se atrevió a declarar que el asesinato de Robert Serra, en Venezuela, había sido obra de paramilitares colombianos. La verdad ha resultado ser muy diferente y Samper ha tenido que tragarse sus palabras orientadas a hacerle el juego sucio al régimen venezolano.
Igual repulsa merece el rastrero Secretario General, Ernesto Samper. Este hombre fue a Venezuela a decir que el país “estaba en buenas manos”, al referirse a Nicolás Maduro, dando una demostración de adulación y, luego, violando todas la reglas de imparcialidad y objetividad, se atrevió a declarar que el asesinato de Robert Serra, en Venezuela, había sido obra de paramilitares colombianos. La verdad ha resultado ser muy diferente y Samper ha tenido que tragarse sus palabras orientadas a hacerle el juego sucio al régimen venezolano.
La
aseveración de Patiño sobre UNASUR como “brillante” defensor de la
democracia en la región es otra bofetada a los venezolanos demócratas y a
todos quienes realmente aman la democracia en América Latina. UNASUR es
una organización parásita financiada, en gran medida, por el dinero
mal habido del régimen venezolano, un dinero sustraído a un pueblo que
carece de lo más elemental para sus vidas. Kirchner, Mujica, Correa,
Morales, las empresas constructoras brasileñas y Da Silva, han sido
beneficiarios y activos aliados del régimen militar y fascista
venezolano. Santos, Bachelet y otros han permanecido en vergonzoso
silencio frente a la tragedia venezolana y han servido de comparsa a la
farsa de UNASUR.
UNASUR ha servido para reforzar una historia paralela y falsa sobre Chávez como un héroe amante de su pueblo, defensor de los pobres, como un segundo libertador. Esta es una falsa historia comprada por miles de millones de dólares dados a los presidentes que la han promovido. Los esposos Kirchner, Lula, Correa, Morales, Mujica, todos ellos han sido objeto de la prodigalidad del régimen venezolano, hasta niveles obscenos que han promovido la quiebra financiera de Venezuela. Compra de bonos argentinos y ecuatorianos, contratos gigantescos con empresas brasileñas, promesas fantasiosas de refinerías, gasoductos y trenes Trans- Amazónicos, compra de empresas quebradas, donaciones de equipos de todo tipo y de dinero efectivo, a veces en maletines, importación de toda clase de chucherías del cono sur, muchas innecesarias y hechas para beneficiar a burócratas y contratistas corruptos, todo un derroche signado por la falta de transparencia, a un costo que se estima en unos cincuenta mil millones de dólares, han servido para comprar la complicidad de UNASUR en la tragedia venezolana.
La nueva sede de UNASUR es un triste monumento a la falta de ética del liderazgo político latinoamericano.
La preside la estatua de Néstor Kirchner, que descaro!
Ahora falta la de Chávez



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