Si enfocamos la dinámica actual del mercado petrolero mundial en
términos de una “guerra económica”, estamos obligados no solo a tener en cuenta
las armas, las jugadas tácticas y la capacidad potencial del contrincante sino
conceptualizar, de manera muy clara, cuáles son nuestras vulnerabilidades y
nuestro arsenal de respuestas que puedan contrarrestar el abanico de amenazas
de la ofensiva enemiga. No es cuestión de un simulacro situacional ni de un
“juego de guerra” propio a un ejercicio de capacitación de un Estado Mayor.
Nada menos que el jefe del Servicio de Inteligencia Internacional de
Rusia (SVR, antiguo Primer Directorio Jefe de la KGB), Mikhail Fradkov,
advirtió el 3 de diciembre que el descenso de los niveles de los precios de
petróleo crudo en más de 30% se debe parcialmente a acciones acometidas por
Estados Unidos. Fradkov acusa al gobierno estadounidense de promover "un
cambio de régimen" en la Federación Rusa mediante sanciones económicas y
ataques contra el valor del rublo y el crudo.
Hace casi seis años, en la segunda semana de febrero 2009, el precio del
crudo en ciertos mercados descendió estrepitosamente hasta alcanzar el nivel de
los $33,98/b. El recordatorio sirve de mala y de buena noticia. Mala debido a
que el precio del principal recurso energético puede llegar a niveles
impensables. Buena en el sentido que varios años más tarde -junio 2014-
ascendía a unos $115/b.
En esta montaña rusa es casi imposible predecir cuál y cuándo puede
producirse la próxima sacudida. Sin embargo, sirva la referencia como alerta
que la volatilidad eventualmente se hace presente pero que el cambio de
dirección en el sube-baja puede tomarse su tiempo más allá de nuestras
estimaciones y conveniencias.
Venezuela cliente del "imperio"
Abundan los comentarios, unos a favor y otros en contra, de la supuesta
disminución del suministro del crudo venezolano al mercado estadounidense.
Ambos planteamientos lo atribuyen a un diseño político para favorecer la
apertura hacia otros clientes y reducir la dependencia del mercado norteño. Los
números indican otra realidad independiente de la valoración asignada.
Desde enero 2013 hasta el presente -un periodo de dos años- los envíos
se han mantenido en un promedio aproximado de 800.000 b/d. Los altos y bajos
ocurren con similar frecuencia y comparable magnitud. Las variaciones
semanales, algunas de ellas importantes como la del 31 de octubre con un promedio
de 585.000 b/d recibidos en comparación con la de la semana iniciada el 21 de
noviembre equivalente a 852.000 b/d, no alteran el rango promedio pues son
compensadas por "picos" algo superiores a 1.000.000 b/d.
Solo si volcamos la atención a los años 2010, 2011 y 2012 notaríamos un
promedio mayor en unos 100.000 b/d con un "pico" tope ocurrido la
semana del 28 de enero de 2011 de 1.388.000 b/d.
O sea, durante los últimos dos años el volumen exportado de crudo
venezolano a las costas estadounidenses ha permanecido estable. Dicho
diagnóstico no invalida que hace unos seis años -enero 2009- nuestro cliente
recibió 41.950.000 barriles de crudo venezolano para un promedio diario
cercano a 1.200.000 b/d o sea 35% superior al de hoy.
Las vulnerabilidades de Venezuela
Un análisis más detallado de las cifras generadas por la Energy
Information Agency (eia.gov) permite señalar las graves
vulnerabilidades a las cuales está expuesto el país de no tomarlas en serio con
toda urgencia. Estas amenazas son de dos tipos y pueden operar simultáneamente.
1) la reducción progresiva de las importaciones lo cual impactaría
la colocación del crudo venezolano aun si este mantuviera su cuota de
porcentaje de ese mercado.
2) el desplazamiento de la actual cuota de mercado servida por
Venezuela. Nuestros principales rivales, hoy en día, son especialmente Canadá y
Arabia Saudí quienes se aplicarán en acrecentar su cuota en un mercado en
disminución para no ver afectado el volumen total de sus ventas.
Canadá ocupa el primer puesto en el ranking de los exportadores de crudo
hacia Estados Unidos con un promedio de unos 2.700.000 b/d. Su potencial de
aumento es grande tanto para el mercado estadounidense como para el europeo.
Vale la pena analizarlo, lo haré en una próxima nota.
En segundo lugar, Arabia Saudita con un promedio de unos 800.000 b/d
pero con la capacidad inmediata de proveer 500.000 b/d de un momento a otro
como lo evidencia la semana del 14 de noviembre.
Por una parte, la necesidad de importar gigantescos volúmenes de crudo por
parte de Estados Unidos se ha reducido significativa y velozmente desde 2010.
Según los más recientes estudios prospectivos de la consultoría IHS, la
gran mayoría del crecimiento potencial de la producción del shale oil en
Estados Unidos. mantiene su rentabilidad en el nuevo marco de los precios. La
estimación precisa que 80% de la producción nueva adicional seria viable
aun con el WTI a 70%/b.
Los pozos actualmente en producción superaron la capital-intensiva
primera fase y ahora sus requerimientos de inversión son mucho menores lo cual
permite un flujo de caja positivo y la continuidad en las operaciones.
En la práctica, eso se traduce en la capacidad de añadir por lo menos
unos 500.000 b/d en 2015 al ya considerable aumento de 1.000.000 b/d experimentado
en 2014 proveniente de los yacimientos de esquistos.
El nuevo nivel de precios desestimularía las nuevas inversiones pero no
haría mayor mella en las acometidas hasta el presente las cuales cuentan con un
financiamiento a 10 o 20 años.
A partir de 2008 el aumento en la producción de petróleo proveniente de
las rocas de esquistos fue de un increíble 3.500 millones b/d, un monto
superior al incremento de la producción en el resto del mundo.
Jim Burkard, vice-presidente de IHS Energy, opina: “Si bien
los bajos precios del petróleo crudo presentan retos para las nuevas
inversiones, nuestro análisis indica que la gran mayoría del crecimiento
potencial del suministro proveniente de Estados Unidos en 2015 permanece
económicamente viable con un precio de $70/b para el WTI”.
No hay
que desestimar la presencia de México como competidor de Venezuela dada su
cercanía geográfica a los terminales de desembarque y al potencial de
desarrollos conjunto en el Golfo de México. Sus exportaciones al mercado USA
varían semanalmente entre unos 500.000 b/d y 900.000 b/d, un promedio algo
superior al de Venezuela.
Vía El Nacional
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