En: http://www.lapatilla.com/site/2015/01/18/caricaturista-una-profesion-inestable-en-la-venezuela-socialista-de-hoy/
Caricaturista es hoy una profesión inestable en Venezuela, y durante
los 21 meses de gestión del presidente Nicolás Maduro varios de los más
mordaces de cara al gobierno renunciaron o fueron echados de los diarios
donde trabajaban y buscaron refugio digital para seguir dibujando la
Venezuela socialista.
Carlos Correa, director de la ONG Espacio Público, dice que 2014 fue
un año marcado por la censura en Venezuela, con más de 300 periodistas
despedidos.
“Fueron casos muy evidentes de vuelta de tuercas. Eso evidenció cómo
aumentaron los niveles de intolerancia hacia el humorismo”, dijo Correa a
la AFP.
En un país en el cual el gobierno tiene el monopolio de las divisas
imprescindibles para importar papel, y donde la publicidad privada es
cada vez más reducida frente a la propaganda gubernamental omnipresente,
muchos de los principales diarios fueron vendidos.
En septiembre, dos meses después del anuncio de la venta de El
Universal (fundado en 1909), la caricaturista Rayma Suprani dejó el
diario denunciando su despido horas después de haber publicado una
viñeta que representaba el estado del sistema de salud público. El
dibujo fusionaba la firma del difunto Hugo Chávez con un
electrocardiograma.
“Siempre se ha tenido que luchar contra el poder político, económico,
contra los tabúes, totalitarismos y radicalismos. Y ahora en Venezuela
se ha estado tratando de convertir la política en religión”, dijo a la
AFP Suprani, y agregó que ahora aspira difundir su trabajo de manera
independiente en Internet.
Antes, en junio de 2013, se selló la venta de la Cadena Capriles, el
mayor consorcio de medios en Venezuela, lo cual se reflejó
progresivamente en las primeras páginas de sus periódicos. Entre ellos
se incluye El Mundo, un tabloide de economía en el que aparecían los
editoriales gráficos de Eduardo Sanabria, mejor conocido como Edo, quien
renunció un año después.
“Decir que hubo presiones directas sería una mentira, pero eso venía,
obviamente. No quise esperar a que llegara la censura. Ya no tenía
sentido publicar en el periódico”, declara Sanabria.
Edo divulgó la semana pasada en Instagram una viñeta en la que un
hombre que usa casco y protectores, cual jugador de fútbol americano, le
dice a su esposa que va hacia el supermercado.
Una sátira que refleja el riesgo y esfuerzo cotidiano que representa
ir de compras en un país golpeado por el desabastecimiento de alimentos,
productos de higiene y medicinas.
“Hay gente que dice que ser tan alegres y chistosos nos impide ver la
gravedad de la situación, pero se tiende a confundir el humor con el
chiste. Desarrollamos el humor como un mecanismo de defensa ante tanta
calamidad”, reflexiona Sanabria.
Roberto Weil, hoy caricaturista del diario de tendencia opositora Tal
Cual, trabajaba en la revista Dominical, perteneciente a la mencionada
Cadena Capriles, de la fue despedido por una desafortunada coincidencia.
Weil envió en septiembre al diario un dibujo que escenificaba el
funeral de una rata. Pero el dibujo se publicó en octubre, cuatro días
después del asesinato del diputado chavista Robert Serra. Como
consecuencia, fue insultado por dirigentes oficialistas y expulsado de
la empresa.
Laureano Márquez, politólogo y humorista, cuenta que históricamente
los humoristas en Venezuela han sido “más o menos perseguidos”.
Márquez recuerda el semanario Fantoches en tiempos de Juan Vicente
Gómez (1908-1935), cuando los caricaturistas Leoncio Martínez “Leo” y
Francisco Pimentel “Job Pim” fueron llevados a prisión.
También menciona El Morrocoy Azul, comprado por el dictador Marcos
Pérez Jiménez (1950-1958) y las persecuciones que sufrieron los
humoristas de izquierda durante el mandato de Rómulo Betancourt
(1959-1964).
Uno de los primeros roces de los caricaturistas con el chavismo se
dio en los albores de la revolución bolivariana, cuando en octubre de
2000 el fallecido Hugo Chávez (1999-2013) criticó en cadena nacional una
viñeta del artista Pedro León Zapata -que ha publicado sus “Zapatazos”
en el diario El Nacional desde 1965- que mostró a un sable acompañado
por la frase: “A mí la sociedad civil me gusta firme y a discreción”. AFP
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