GERVER TORRES
| EL UNIVERSAL
domingo 18 de enero de 2015 12:00 AM
Se ha hecho mundialmente
conocida la imposibilidad de predecir los precios del petróleo.
Reconocidos analistas han fallado una y otra vez en sus pronósticos
para ese mercado. En estos días, nuevamente, el mundo ha sido
sorprendido por lo rápido y pronunciado de la caída en la cotización del
crudo. En unos seis meses los precios se han venido a menos de la
mitad. Siendo esa volatilidad una realidad bien conocida, lo más
aconsejable para cualquier país y gobierno que dependa en alto grado del
negocio petrolero es, primero, tratar de diversificar sus fuentes de
ingresos y, segundo, crear colchones que amortigüen los impactos de las
pronunciadas variaciones en los precios.
Cuando uno mira el panorama internacional, constata que el país que ha hecho menos de eso y que por tanto se encuentra peor preparado para enfrentar la coyuntura actual petrolera es Venezuela. De un lado, y como es bien sabido, el país aumentó su dependencia petrolera en los últimos años, al punto de que el ingreso de divisas por ese concepto representa el 96% del total de divisas que entran al país. Por otro lado, no cuenta tampoco ni con un fondo soberano donde se hubiese podido acumular parte de los ingresos generados en la época de altos precios, ni con reservas internacionales medianamente sólidas para hacerle frente a la crisis.
Arabia Saudita, por ejemplo, cuenta con un fondo soberano de más de 750 millardos de dólares y reservas internacionales por un monto similar. Argelia cuenta con más de 260 millardos de dólares, al sumar esos dos conceptos. Por si fuera poco, la caída de los precios del crudo agarra a Venezuela con el mayor déficit fiscal de todos los países petroleros y el mayor nivel de endeudamiento en relación al tamaño de la economía. O sea que su espacio para hacerle frente a la coyuntura mediante mayor endeudamiento y déficit fiscal es nulo. Lo grave de la coyuntura no es tanto la caída de los precios petroleros sino más bien lo mal preparado que está el régimen para enfrentarla.
gerver@liderazgoyvision.org
Cuando uno mira el panorama internacional, constata que el país que ha hecho menos de eso y que por tanto se encuentra peor preparado para enfrentar la coyuntura actual petrolera es Venezuela. De un lado, y como es bien sabido, el país aumentó su dependencia petrolera en los últimos años, al punto de que el ingreso de divisas por ese concepto representa el 96% del total de divisas que entran al país. Por otro lado, no cuenta tampoco ni con un fondo soberano donde se hubiese podido acumular parte de los ingresos generados en la época de altos precios, ni con reservas internacionales medianamente sólidas para hacerle frente a la crisis.
Arabia Saudita, por ejemplo, cuenta con un fondo soberano de más de 750 millardos de dólares y reservas internacionales por un monto similar. Argelia cuenta con más de 260 millardos de dólares, al sumar esos dos conceptos. Por si fuera poco, la caída de los precios del crudo agarra a Venezuela con el mayor déficit fiscal de todos los países petroleros y el mayor nivel de endeudamiento en relación al tamaño de la economía. O sea que su espacio para hacerle frente a la coyuntura mediante mayor endeudamiento y déficit fiscal es nulo. Lo grave de la coyuntura no es tanto la caída de los precios petroleros sino más bien lo mal preparado que está el régimen para enfrentarla.
gerver@liderazgoyvision.org
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