Este es un análisis sobre lo que Maduro no anunció. Mintió otra vez. No dijo que el chavismo dilapidó la mayor bonanza petrolera. La crisis no comenzó ahora. Comenzó tal vez en 2012, pero como reconoció Jorge Giordani, había que ganar elecciones y por ello la ocultaron. Entonces, los precios el petróleo no habían bajado.
El 1ro enero de 1990, Vaclav Havel ofreció su
primera alocución pública como Presidente de Checoeslovaquia. Después de
saludar a sus conciudadanos, el aclamado escritor les recordó “cómo
cada año, durante cuarenta años, ellos habían escuchado de presidentes
anteriores distintas variaciones sobre un mismo tema: cómo habíamos
prosperado, las millones de toneladas de acero que habíamos producido,
lo felices que éramos y el hermoso futuro que teníamos por delante”.
Luego interrumpió para afirmar: “Imagino que no me eligieron para que
yo, también, les mintiera”.
Lamentablemente, todos sabemos que Maduro no es Havel y todos sabemos que él, también, nos mintió:
1. El Gobierno Bolivariano dilapidó la bonanza petrolera más grande y prolongada de nuestra historia (698
mil millones de dólares en exportaciones petroleras entre enero 2004 y
octubre 2013, según el Banco Central de Venezuela). De eso gastó mucho,
invirtió poco y no guardó nada. Corrijo: no solo no guardó nada, sino
que además se endeudó, y mucho. Según el BCV, cuadruplicó la deuda
externa al llevarla de 29 a 113 mil millones de dólares. Y no contento
con eso, le debe miles de millones más a importadores, contratistas,
socios, dueños de empresas expropiadas y un largo etcétera que sólo
conoceremos bien cuando esto acabe y vengan a cobrarle a un nuevo
gobierno.
2. Nos dedicamos a importar y dejamos de producir.
Nunca produjimos mucho a decir verdad, ya que desde hace bastante
tiempo somos un país importador. Pero nada como ahora. De 18 mil
millones de dólares en el 2004, saltamos a 65 en el 2012. Y a lo largo
de ese tránsito, nuestras cadenas productivas se han ido reduciendo a
cadenas de uno o dos eslabones. Hoy importamos el producto casi
terminado, lo ensamblamos o lo empacamos, lo comercializamos y lo
llamamos producción nacional.
3. La crisis comenzó al menos en el 2012,
pero como dijo Giordani, había que ganar elecciones. La ocultaron con
endeudamiento no tradicional (con China en particular), financiamiento
monetario y atrasándose en los pagos. En 2013 siguieron los atrasos, se
endeudaron un poco más (ya nadie quería prestarles), volvieron a
monetizar el déficit fiscal y redujeron las importaciones de 65 a 58 mil
millones de dólares. Y más recientemente las redujeron aún más (de 44
mil millones en los primeros tres trimestres del 2013 a 36 mil millones
en el mismo período del 2014), restringieron las asignaciones de CADIVI,
dejaron de vender en el SICAD, y se dispararon la escasez, la inflación
y el dólar paralelo.
4. Es
muy probable que la caída de los precios del petróleo -y por ende de
los ingresos en divisas- se extienda al menos hasta el 2016.En julio
el precio de la cesta venezolana estaba en 96 dólares por barril, hoy,
en 36. Y lo que es peor, la mayoría de los expertos considera que
continuarán bajos en 2015 y 2016 (JP Morgan, por ejemplo, pronostica
precios para la cesta venezolana de 39 y 45 dólares para 2015 y 2016,
respectivamente). Pero el problema no termina allí: con este nivel de
precios, el acceso a los mercados financieros tradicionales se reduce
aún más. Eso explica –y dado el hoyo en el que está metido incluso
justifica- que Maduro haya salido a buscar financiamiento no tradicional
(China, Qatar) y a tratar de coordinar un recorte de producción
petrolera (Arabia Saudita, Rusia) que provoque un aumento en los
precios.
6. La contracción en las importaciones es independiente del tamaño de la devaluación.
En primer lugar porque la devaluación no genera dólares, sino
bolívares, y en segundo lugar, porque aunque devaluaran 100 o 200 por
ciento, la demanda de importaciones sería más o menos la misma en virtud
del exceso de bolívares en la economía y las expectativas de inflación y
tipo de cambio.
7. La contracción en las importaciones es independiente del aumento de la gasolina.
Las razones son similares. El aumento de la gasolina no genera dólares,
sino bolívares, y aunque la aumentaran 100 o 200 por ciento, el consumo
se mantendría más o menos igual. El racionamiento del mercado interno
(un chip, por ejemplo) sería por tanto la única manera de desviar
barriles del consumo interno hacia la exportación. En ningún caso, sin
embargo, serían muchos. Una vez sustraído el consumo del sistema
eléctrico y el transporte de carga y de pasajeros (que difícilmente
pueden racionarse), no es mucho lo que puede liberarse para la
exportación.
8. La contracción en las importaciones traerá consigo caídas significativas en el producto y en el consumo. Ello
producto de la dependencia que ambos tienen de las importaciones. En
otras palabras, sin importaciones no habrá producción ni consumo (ver
punto 2).
9. Haga lo que haga el gobierno, la inflación se disparará a niveles récord. El
gobierno enfrenta un dilema: si devalúa de manera importante, ocurrirá
un salto de precios casi proporcional como consecuencia de la
dependencia por importaciones, pero reducirá el déficit a ser financiado
con emisión monetaria. Si por el contrario decide no devaluar de manera
importante, elevará el déficit a ser financiado con emisión monetaria
Aunque resulta muy difícil estimar niveles de inflación a los actuales
niveles de monetización, racionamiento y controles de todo tipo,
alcanzará en cualquier caso un récord histórico.
11. Todos somos parte del problema y de la solución.
No fue solo el gobierno el que gastó mucho, invirtió poco y no ahorro
nada. Nosotros también. Anestesiados por la bonanza económica, dejamos
que nos arrancaran a pedazos la República y el Sistema Democrático por
los que tanto lucharon nuestros antepasados: la Fuerza Armada, PDVSA, el
Banco Central, la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo, el CNE, la
Fiscalía, los medios de comunicación y la libertad de prensa, empresas
privadas, alcaldes electos, presos políticos y un largo etcétera. Ahora
nos toca reflexionar, aprender la lección y asegurarnos de que esto no
nos vuelva a suceder jamás.
12. El futuro está en nuestras manos. Muchos
países han pasado por situaciones parecidas. Muchos de sus ciudadanos
pensaron que todo estaba perdido y emigraron. Los peruanos azotados por
la hiperinflación y por Sendero Luminoso. Los colombianos por la
guerrilla y el paramilitarismo. Los chilenos, por las políticas de
Allende y la dictadura de Pinochet. Y así como ellos muchos otros.
Veamos donde están hoy e inspirémonos para construir, nosotros también,
nuestro propio camino.
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