En: http://www.lapatilla.com/site/2015/01/18/jesus-chuo-torrealba-la-gira-pordiosera/
Jesús Chúo Torrealba
A la muerte de Chávez el terror invadió a los grupos que
medraban del poder y empezó una carrera frenética por “raspar la olla”:
Cada mafia quiso blindar su presente y asegurar su futuro, robando más y
peor. De esa manera se produjo el arrebatón en CADIVI, denunciado por
Giordani, de entre 20 mil y 25 mil millones de dólares, en apenas un año
1) La patética y obligatoria movilización de empleados públicos de
ayer sábado, convocada mediante amenazantes memorandos por los
departamentos de personal de todos los ministerios y empresas del Estado
para recibir al viajero mendicante y a su ostentoso séquito, retrata la
naturaleza verdadera de la crisis del régimen. En vez de pueblo, a
Maduro lo recibió la nómina pública porque lo que hoy está afectado es
la base de sustentación económica del régimen, que es a la vez su fuente
de poder, el pilar del clientelismo, la base de su capacidad de
extorsión y chantaje. Antes, esa capacidad le permitía movilizar a
grandes cantidades de pueblo esperanzado. Hoy está hoy reducida a
pequeños contingentes de burócratas obligados.
2) Y eso es así porque el intento de ponernos a todos de rodillas
frente al poder munificente del Petro-Estado fracasó. En efecto, cada
vez que el proyecto totalitario arremetía contra el aparato productivo
del país (esto es, cada vez que el régimen promovía, permitía o
autorizaba la invasión, confiscación o simplemente robo de una hacienda,
una finca, una empresa o un comercio) el discurso opositor
convencional, tanto de dirigentes como de ciudadanos, se concentraba en
la solidaridad con el propietario despojado. Lo cual, por cierto, es muy
justo. Pero olvidaba la otra punta del problema: Cada finca productiva
invadida, cada hacienda expropiada, cada industria manufacturera robada,
dejaba en la calle a decenas, cientos, miles de trabajadores. Con su
accionar el proyecto totalitario no solo agredía la libertad de empresa:
También agredía la libertad de trabajo. Al destruir masivamente empleos
en el sector privado, el régimen colocó a millones de venezolanos a
depender del Petro-Estado a través de los tortuosos y discriminatorios
programas de una “política social” concebida no como mecanismo de ayuda
sino como instrumento de dominio. El morbo ideológico, el sectarismo
elevado a la condición de anti venezolana “Razón de Estado” convirtió en
desgraciada “política pública” la destrucción del empleo de calidad y,
con ello, la capacidad del país de generar bienes y servicios. Por eso
desaparecieron de mercados, abastos y bodegas las marcas de excelentes
productos venezolanos.
3) Esos productos venezolanos fueron sustituidos por leche
ecuatoriana, café nicaragüense y caraotas chinas, entre otros. En
efecto, mientras vivía Chávez una parte sustancial de la renta petrolera
fue usada para alimentar la corrupción, para crear la boliburguesía
parasitaria y para pagar la lealtad de los aliados internaciones de su
gobierno. Pero también una pequeña parte de la renta petrolera fue
destinada a realizar importaciones de alimentos y medicinas para
disimular el impacto que en la oferta de bienes y servicios tenía y
tiene la antipatriótica destrucción del aparato productivo nacional. Es
verdad que incluso en esa importación de alimentos y medicinas hubo
ineficiencia y corrupción. Prueba de ello fueron los casos monstruosos
de “PUDREVAL” (miles de toneladas de alimentos podridos, enterrados para
intentar ocultarlos) o de las medicinas importadas vencidas o a punto
de vencerse, pues así las obtenían más baratas y de esa manera
incrementaban la comisión que se quedaba en los bolsillos de los
corruptos. Pero algo, una migaja de todo, llegaba al pueblo, y eso
permitía al llamado “hiperlider” continuar con su discursos sobre “vivir
viviendo” mientras el funcionariado corrupto y los boliburgueses vivían
derrochando.
4) Pero a la muerte de Chávez el terror invadió a los grupos que
medraban del poder y empezó una carrera frenética por “raspar la olla”:
Cada mafia quiso blindar su presente y asegurar su futuro, robando más y
peor. De esa manera se produjo el arrebatón en CADIVI, denunciado por
Giordani, de entre 20 mil y 25 mil millones de dólares, en apenas un
año. La despedida que le dieron a su “Comandante Eterno” fue una
robadera inmensa y, hasta ahora, impune. Esos son los dólares que
debieron usarse en las importaciones de alimentos y medicinas. Esa es la
razón por la que no hay acetaminofén en las farmacias ni papel
higiénico en las bodegas, esa es la causa por la que hoy millones
amanecen haciendo indignantes colas para comprar pañales o leche en
polvo: Porque un proyecto totalitario acabó con el aparato productivo
del país para obligarnos a depender del Petro-Estado, y porque luego la
muerte del líder fundador desenmascaró que ese proyecto convirtió al
país en una piñata de las mafias rojas-rojitas. Y todavía faltaba algo
más…
5) Al mantenerse durante mucho tiempo los precios del petróleo muy
altos, los países consumidores desarrollaron tecnologías que (aunque
costosas económica y ambientalmente hablando) resultaban rentables al
lado de los elevados precios del crudo convencional. Al tener éxito en
ese empeño, hicieron bajar los precios internacionales del petróleo de
más de 100 dólares el barril a menos de 40 en apenas 3 meses y medio.
Eso no tomó por sorpresa a la mayoría de los países exportadores de
petróleo, que utilizaron los 12 años de bonanza petrolera para construir
bienestar, diversificar sus economías y crear fondos de reserva. Pero
los gobiernos de Chávez y Maduro no hicieron nada de eso. Ellos
despilfarraron el dinero de todos y ahora, cuando se acabó la fiesta de
los altos precios del petróleo, resulta que ni industrializaron al país
(al contrario, quebraron las industrias que teníamos), ni construyeron
bienestar y no solo no ahorraron, sino que además nos endeudaron. Ahora,
Maduro sale al exterior a pedir dinero con la angustia de quien se
encuentra asfixiado, como el mismo confesó en su escala en Qatar.
6) ¿Qué cuál fue el resultado verdadero de la gira pordiosera? Si
logró endeudarnos más es muy malo, pues esa deuda tendremos que pagarla
nosotros, nuestros hijos y nietos; si no logró el “dinero fresco”, el
“oxígeno” que según confesó necesita su gobierno desesperadamente, peor,
pues se contraerá violentamente la inversión social y seguirá el remate
irresponsable de los activos de la República. Esta gira, este régimen,
es para los venezolanos un pésimo negocio, un negocio “perder-perder”,
pues si no consigue dinero sufrimos todos, y si lo consigue se lo
vuelven a robar y sufrimos también. Para el pueblo venezolano la
solución es clara: para resolver las colas, hay que acabar con la
escasez. Y para acabar con la escasez hay que salir del régimen que la
produce, que la utiliza como arma de dominio y sometimiento. ¡Falta
mucho menos! ¡Palante!
Radar de los Barrios
Jesús Chuo Torrealba
Twitter: @chuotorrealba
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