Pareciera que el gobierno y Maduro han retomado el plan cambiario abandonado dos veces, primero en septiembre de 2012 y luego en junio de 2014. Me refiero a la apertura de un mercado en la Bolsa de Caracas, (o bolsas públicas, si la otra aún opera); el cual en principio no sería tan manejable administrativamente por el Gobierno o el Banco Central.
Si actúan inteligentemente, PDVSA desviaría parte de sus ingresos a ese mercado, primero dejando que suba hasta 100 o algo así, y luego entrando con fuerza para llevarlo a 60-70 bolívares por dólar.
El controlado lo vería entre 20 y 30, que era el rango de equilibrio a inicios de 2014. No creo que se atrevan a más.
El gran detalle, y donde la discusión se pondrá interesante, es qué rubros van al bursátil y qué queda en el controlado. Intuyo que por flojera administrativa y por la presión de la clase media chavista que s ha tenido el peso político necesario para mantener estos canales, las cupos de viajero y compras por Internet, quedarán en el controlado. No estaría seguro si pasajes, puesto que el Gobierno puede calmar al sector chavista viajero congelando las tarifas de Conviasa u ofreciendo créditos baratos por la banca pública. Pero sacarse de encima los 3 o 4 mil millones de dólares que se cuelan por la vía de líneas aéreas, les dará respiro.
Igual con todo lo que tenga que ver con inversión extranjera, eso debe ir al bursátil.
¿Cuál sería el efecto neto? Claramente habrá una devaluación del tipo de cambio promedio, pero es muy difícil cuantificarlo con seguridad, pues nadie tiene números ciertos de los volúmenes trancados en los cuatros mercados actuales (6,30 SICAD I y II y el paralelo).
Si el bursátil funciona sin cortapisas y PDVSA entra duro, pero no al inicio, es muy factible que el paralelo se ajuste fuertemente a la baja. ¿Por qué?:
1) La demanda del paralelo puede lograr satisfacerse en el bursátil por la oferta de PDVSA.
2) PDVSA podría hacerse de bolivares suficientes que eliminen la necesidad de recibir dinero inorgánico del BCV, con lo cual la liquidez aumentaría menos e incluso puede disminuir.
3) La Banca puede verse obligada a competir con el bursátil por los fondos de sus clientes, pudiendo incrementarse la tasa de interés pasiva. Esto chocará con el techo que tienen las activas, pero hay un margen amplio para las pasivas hoy para que aumenten. Lo lógico sería que el BCV reconozca que deben aumentar las tasas en general, pero no confiaría en eso.
El aumento del salario mínimo, y su correspondiente efecto en las escalas salariales van a incrementar el gasto público, pero si va acompañado de aumento de la gasolina y otras medidas fiscales no anunciadas hoy, pero que seguro están en la carpeta de Marcos Torres, el impacto monetario puede ser menor.
La clave está en cuánto de libre será el mercado bursátil. Cuando me comentaron del plan de abrir el mercado cambiario vía bolsas en 2012, el enfoque era bien abierto, con un marco regulatorio general y sin fijación administrativa de precios. Habría, quizás, alarmas que cierren el mercado en forma automática cuando haya mucha volatilidad, igual a los que existen en todas las bolsas.
Si eso no es así, si el BCV o Finanzas terminan definiendo el tipo de cambio por decisión administrativa y será otros SICAD II fracasado.
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