El Simadi solamente cubre el 1,5% de las divisas, aunque Maduro había prometido que sería más. El Gobierno terminó enredado en su propia novela del sistema cambiario.
Hace pocos días Nicolás Maduro dijo sobre el Simadi: “Es un ensayo”. El tiempo pasa, el mercado de divisas sigue desabastecido y el “ensayo” está terminando en lo de siempre; es decir, en otro error. Porque esta no es la primera vez, y porque las noticias que emanan de las fuentes gubernamentales reiteran el uso del tiempo pasado (para criticar a la IV República) o del tiempo futuro (repitiendo la fórmula de Rafael Caldera en la que expresaba que “los pueblos votan por esperanzas”), pero nunca del tiempo presente.
Y es que el presente es un enredo de proporciones que más temprano que tarde terminará siendo inmanejable. Por eso hoy les conviene menos que nunca hablar del presente. No hay dudas de que el lanzamiento del Simadi –a manera de entregas durante varias semanas- fue el tapadero de la devaluación, pero ya se está agotando el recurso mediático y no tiene ni un mes en funcionamiento. Fueron proféticas las palabras de Ángel García Banchs en su Twitter horas después de la puesta en marcha de la plataforma: “El Simadi va a durar menos de lo que la gente se imagina”.
El diario Últimas Noticias reseñó el 28 de febrero, en nota de Jean Carlos Manzano que “el Simadi ha atendido entre 0,65% y 1,73% de la demanda diaria de dólares”; es decir, muy por debajo del porcentaje que prometió Maduro de entre tres y cinco por ciento. Más adelante continúa la nota citando al propio Presidente de la República: “Pudiera en un momento dado que este sistema crezca, manejar hasta el cinco por ciento. Pudiera ser de gente que quiere comprar dólares extras para un viaje (…) o para comprar algún elemento suntuario, equis, porque todo lo demás, repuestos, todo eso está protegido en 6,30 y la otra parte en sistema complementario”. Léase bien: “Pudiera”. Ya no es tan “seguro” como otrora. Ahora el sistema es mucho más “marginal” de lo que se había previsto.
Pero es que el sistema de subastas lleva prácticamente cinco meses sin convocatorias. Entonces por un lado el Simadi no cumple ni siquiera el tope de cinco por ciento de atención a la demanda que prometió el Presidente, y por el otro, no activan el Sicad en modo “subasta” (que no es tal) como también lo prometieron. Entretanto, el mismo diario pero el día 01 de marzo, en nota de Ahiana Figueroa, resalta una reunión entre los ministros del área económica, el BCV y directivos de algunos bancos privados. Expone que los representantes del sector financiero señalaron que “el esquema ha funcionado sin mayores inconvenientes e hicieron algunas recomendaciones para su mejora”. Los banqueros no pueden decir otra cosa.
Así, los anaqueles continúan desabastecidos, la oposición mantiene su objetivo electoral (para desgracia del gobierno, parafraseando a Henry Ramos) y Claudio Nazoa ayer en El Nacional narra una anécdota que reivindica a los gobiernos democráticos frente a lo que existe hoy en Venezuela, llámese como se llame, con esta frase: “En la cuarta hasta los comunistas teníamos papel tualé en la casa”.
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