Gustavo Coronel
Los miembros de nuestra familia que podamos hacerlo iremos a votar en las próximas elecciones parlamentarias venezolanas.
¿Por qué?
Hay
muchas razones que sugerirían que ello es una pérdida de tiempo y que,
peor aún, serviría para validar la ilegítima ‘legitimidad” del régimen.
Entre ellas:
· El Consejo Nacional Electoral es una vergüenza, controlado por el régimen por la vía de unos directores deshonestos
· El
ejército que “garantiza” la normalidad del evento electoral está
dominado por un alto mando militar plegado al régimen a punta de
billetes
· La
propaganda electoral a favor del régimen es avasallante y pagada con
los dineros de todos los venezolanos. Todas las instituciones y bienes
del Estado son puestos a trabajar a favor del régimen
· El
régimen no permite observadores independientes sino comparsas que
vienen con el propósito pre-establecido de lavarle la cara al vergonzoso
espectáculo
· Gente del régimen es colocada en los centros de votación para “ayudar” a los electores ignorantes a votar por el régimen
· Los
territorios electorales son alterados a placer por el régimen para
favorecer a sus candidatos, lo que se llama “gerrymandering”
· La
oposición organizada se ha mostrado cobarde a la hora de hacer valer
sus derechos y de exigirle transparencia y no “tramparencia” al régimen
· Las manipulaciones, los abusos, los fraudes, se llevan a cabo antes, durante y después del acto electoral
Hay
de todo esto y más. Pero, aun sabiendo todo ello, creo firmemente que
no podemos abstenernos en estas próximas elecciones. Amigos: el régimen
está agonizando. El país entero está sufriendo directamente los rigores
de su ineptitud. La presión internacional en contra de sus abusos se ha
intensificado enormemente. Altos personeros del régimen han sido
acusados internacionalmente de narcotraficantes. Los escándalos de PDVSA
y Corpoelec están reventando en la prensa internacional y nacional.
Hasta mercenarios como Ernesto Samper, desde UNASUR, comienzan a pedir
observación más imparcial del proceso electoral, porque advierten que
los vientos han cambiado. El apoyo regional al régimen se ha debilitado
de manera dramática. Los países comprados anteriormente por Chávez se
alejan de Maduro porque ya el dinero no les llega como antes. La crisis
económica y social de la nación es espantosa. Todas las encuestas
independientes y hasta las compradas por el régimen como Hinterlaces,
apuntan a una debacle para el régimen de tal magnitud que la Sra.
Tibisay tendrá grandes problemas para hacer trampas.
El
voto, aunque todavía estará parcialmente mediatizado por la pandilla
chavista, puede ser el golpe de gracia para este régimen, debido al
clima nacional prevaleciente de rechazo a la ineptitud y corrupción de
Nicolás Maduro y su pandilla. Llegado el día de las elecciones hay que
ir a votar masivamente. Este acto electoral será un acto de calle, de
afirmación ciudadana. Representa, además, el único recurso de protesta
anónima para miles de venezolanos atemorizados, rehenes del horror
chavista. Ese día muchos venezolanos anteriormente engañados por la
falsa prosperidad que les dio tener dinero en el bolsillo, hoy sometidos
a grandes privaciones, le darán una patada histórica a la pesadilla
instalada en Miraflores.
Mientras
ese día llega, hay que utilizar todas las armas ciudadanas para
expresar vigorosamente nuestra disidencia: la protesta, la calle, la
huelga de hambre, la presión internacional. Calle y más calle, en
pequeñas o grandes concentraciones, como la marcha que convocó
recientemente Leopoldo López.
No
hay contradicción alguna entre el voto y la calle. La calle es la madre
del voto. El voto es la herramienta democrática por excelencia, pero
combinémosla con la protesta cívica en todos los escenarios de la vida
nacional: la pita y la cacerola a los miembros del régimen en un teatro o
en el estadio, las marchas, las huelgas, las pintas callejeras, la
irreverencia libremente expresada en contra de los corruptos e ineptos
del régimen. Seamos creativos y perseverantes. Pidamos a viva voz la
libertad de nuestros presos y líderes.
Vamos a sacar a esta gentuza del poder, con calle y voto, voto y calle.

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