Wednesday, August 5, 2015

La oposición no tiene una propuesta

EN: http://www.noticierodigital.com/2015/08/la-oposicion-no-tiene-una-propuesta/

Ismael Pérez Vigil

Nada más falso que esa afirmación. No solo una, varias son las propuestas alternativas que han planteado quienes se oponen a la ruina actual. Y no sólo sus candidatos ‒a la presidencia, a gobernaciones, a alcaldías o a diputados‒ también lo han hecho las organizaciones que componen la MUD, grupos de economistas identificados con la oposición al régimen chavista, las organizaciones empresariales ‒Fedecámaras, Conindustria, cámaras regionales, etc.‒ aunque no entran en la disputa por el poder y hasta la Iglesia Católica, que no es propiamente una organización de oposición.
Hay propuestas alternativas en lo político, lo jurídico, lo social, la seguridad personal y pública, la agricultura y la ganadería, el turismo, la educación a todos sus niveles, el desarrollo tecnológico, el desarrollo de determinadas regiones del país, etc.
Muchas más son las opciones y alternativas que se han manejado en materia económica: Para industrializar y reindustrializar el país, con relación a las empresas del estado ‒petroleras, las de Guayana y las estatizadas‒, en materia cambiaria, con relación a la industria petrolera; en fin, se ha cubierto todo el espectro de la vida pública nacional con propuestas alternativas al fracasado socialismo del Siglo XXI.
Las propuestas van desde lo más general: Alternativas al sistema socialista, contraponiéndole un sistema de mercado o capitalismo social; hasta lo más concreto e inmediato, como: alternativas cambiarias, medidas antiinflacionarias o contra la escasez, pasando por la defensa a la propiedad privada, el estado de derecho, la regionalización, la democracia, etc. Más bien son demasiadas propuestas, no es por falta de ellas.
Por tanto, esa afirmación ‒la oposición no tiene una propuesta‒ no es sino una estratagema de laboratorios de guerra sucia del propio régimen y en boca de algunos voceros opositores no deja de ser una ingenuidad, prueba de que dichos laboratorios están teniendo éxito, al menos parcialmente.
Qué tanto cala esa afirmación en el pueblo, es algo que está por verse. Lo que sí ha calado, sin duda, es el “discurso” del régimen. Ese es un discurso, una narrativa, un virus, ‒como decía el publicista Aquiles Esté hace ya algunos años‒ que tiene varios siglos y sobrevive en la historia.
Ese virus, que es el del populismo, muta a lo largo de la historia, se convierte en: fascismo, socialismo, comunismo, estalinismo, peronismo, velasquismo, castrismo, chavismo y un largo etcétera y de esa forma sobrevive, pero manteniendo su estructura básica, que aparece y reaparece históricamente con el líder mesiánico ‒populista, salvador‒, con un mismo o parecido discurso:
Nosotros somos un país rico, vivíamos felices, teníamos perlas, cueros, ganado, cacao, café, ahora tenemos petróleo, minerales; y vino el imperio ‒el español primero y luego el americano‒ y sus secuaces y nos quitaron nuestra riqueza y nos hicieron pobres; pero yo ‒dice el líder populista‒ voy a salvarte, a devolverte lo que es tuyo, arrebatándoselo a ellos y dándotelo a ti, sin que tengas que hacer nada, pues mereces “la mayor suma de felicidad posible”.
Es un discurso simple, cerrado, redondo, perfecto. Ese es el discurso a vencer, no es la “propuesta” del socialismo del Siglo XXI solamente, es ese “discurso”, que tiene siglos de historia y de raíces y por eso es tan fácil de tragar y tan difícil de derrotar. ¿Quién no está de acuerdo con un discurso así?, ¿Con una propuesta como esa? En donde todo lo merezco y nada tengo que hacer, sino esperar lo que en derecho ya era mío.
Allí es donde está el problema de la oposición. No es en la falta de propuestas. Es en la falta de un discurso alternativo, que le llegue al pueblo de manera eficiente y eficaz, que articule todas esas propuestas que ya ruedan y las convierta en un discurso simple, tan atractivo como el discurso populista; pero sin parecerse a él, sin imitarlo, sin pretender sustituirlo por otro discurso igualmente populista. Esa es la tarea difícil, que hay que comenzar a acometer de inmediato.
Politólogo

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