Thursday, August 6, 2015

La rabia social comenzó hace una semana en San Félix

EN: http://konzapata.com/2015/08/la-rabia-social-comenzo-hace-una-semana-en-san-felix/

Por Angel Medina Devis @angelmedinad.­

Hace una semana, a los venezolanos, pero muy especialmente a los guayaneses, nos agarró el día con noticias sobre alborotos y saqueos en el centro de San Félix, municipio Caroní.

Son múltiples las versiones que explican las razones que iniciaron una serie de eventos que lamentablemente dejaron como saldo una persona fallecida, locales comerciales saqueados y la destrucción de instalaciones en un mercado.

Estos hechos lograron paralizar a toda Ciudad Guayana. Mercados, centros comerciales, comercios grandes, medianos y pequeños, tuvieron que bajar sus santamarías para resguardar o prevenir que fuesen tomados por asalto. Toda una ciudad se paralizó, en una especie de toque de queda no oficial, donde cada cual prefirió resguardarse en su casa a la espera que la calma volviera a reinar.

Como dijimos, son muchas las explicaciones que se dan. Las versiones indican que el detonante fue un aumento inconsulto y abusivo de más de 50% en la tarifa del pasaje urbano por parte de la flota gubernamental de autobuses; otros indican que todo se inicia cuando en un expendio de alimentos, propiedad de ciudadanos chinos, se redujo la cuota de alimentos regulados que le tocaba a cada comprador, pasaron de unos cuantos paquetes de harina, aceite o azúcar a una sola unidad por persona.

Lo cierto es que desde muy temprano, las redes sociales reseñaban la situación y colocaron como protagonistas a los miles de ciudadanos que se dieron a la tarea de informar, desinformar, colocar imágenes, vídeos, reseñar y dar la discusión. Fue en ese escenario del mundo virtual, donde los hechos se hicieron reales para todos los venezolanos, fueron las redes sociales las que hablaron e hicieron público algo que por norma natural debieron hacer los medios de comunicación tradicionales. Sin embargo, éstos guardaron silencio. Decidieron transmitir la versión oficial de todo, apagar los micrófonos a la opinión y posturas. La marca de su proceder fue la respuesta del miedo que, sin duda, dejó la amenaza que diera de forma velada el presidente de Conatel.

Ese viernes fue un día anormal en un país anormal. Esos hechos dejaron claro que tenemos un trastorno real como sociedad, que la muerte de un ciudadano es poca cosa como para provocar una conmoción de opinión, demostró lo terriblemente consternados que vivimos, como esperando que algo suceda y a la vez deseando que no pase.

En San Félix claro que saquearon, quemaron y rompieron, pero también en otras partes del país. En cualquiera de las interminables colas que se hacen para todo, hubo peleas, enfrentamientos, golpeados, robados, cansados, burlados y desesperados. En tantas partes de nuestras Venezuela todos los días se producen desencuentros que suman a la conflictividad social, que alientan la impaciencia y siembran de a poquito desesperanza en millones que viven cada vez peor.

El tema es que algo cambió hace una semana. Se sumó un nuevo elemento a la locura de país que padecemos. Los niveles de respuesta social se hicieron más explosivos y se creó una nueva matriz de respuesta ante la rabia y frustración. Los procesos sociales son complicados, con tiempos difíciles de predecir, pero algo sí tiene una sociedad: y es que sus respuestas se fraguan de a poco y se manifiestan como una reacción en cadena, por imitación, por adición a la propuesta de otro.

Pues bien, el país se ha enterado de lo que sucedió hace una semana en Guayana, por más que los medios no hablaron. La gente de a poco fue conociendo lo sucedido y ahora pareciera que la permisividad de la expresión social puede llegar a rebelarse contra la idea de la propiedad privada.

Durante esta semana lo hemos visto, muchos que durante mucho hicieron colas, aguantaron sol parejo y se calaron la actitud de uno que otro guardia grosero, decidieron dar el paso que otros ya dieron e intentar sobrepasar la barrera, sacar lo que no compraron, caerle como turba a aquello que tanto se necesita y pusieron la baranda más baja.

Hace una semana algo nuevo entró en la escena y por más que se acuse al bachaquero, a los desestabilizadores y al Pentágono, debe verse con cautela, prevención e inteligencia. Hace una semana se sumó un nuevo elemento y no entenderlo preocupa, subestimarlo alarma.


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