EDITORIAL EL NACIONAL
La Asamblea Nacional no está para
cambiar gobiernos, afirma quien la preside como si se tratase de una tropa a la
que puede disciplinar a voluntad. Por supuesto que esa caricatura de parlamento
no tiene los arrestos suficientes para ponerle freno a las tropelías del
Ejecutivo ni la autoridad ética para intentarlo. Es un congreso irrito donde la
fracción minoritaria es la que mayor número de votos obtuvo en las últimas
elecciones parlamentarias y, sin embargo, no le han parado ni medio a sus
iniciativas, a pesar de representar a una clara mayoría de venezolanos.
No, esta asamblea no está para
controlar al Ejecutivo ni tampoco para legislar; se trata de un corporación
decorativa que hace tiempo se dejó de eso y optó por delegar sus funciones,
primero en Chávez, después en Maduro, mediante habilitaciones que pusieron en
manos de los mandones las herramientas del absolutismo.
Entra en receso esta asamblea en
el cual la oposición carece de voz y, para cerrar con broche de oro su primer
período de reuniones ordinarias en el que apenas se aprobaron dos leyes y se
alcanzó a sesionar, de forma reglamentaria, en sólo 20 oportunidades –lo que da
una idea de la pereza que reina en el Capitolio– se aprobó un acuerdo, ¡otro
más!, “contra la propaganda de guerra” por parte de la cadena noticiosa CNN, un
pronunciamiento retórico, plagado de cursis exhortaciones patrioteras, que se
suma a otros similares formulados contra una inverosímil “triangulación
mediática” -¡cómo gustan los ñángaras de la frase cohete!– orquestada por El
Nacional, ABC de España y Diario de las
Américas contra el presidente de la AN, Diosdado Cabello.
En los ocho primeros meses de
2015, la asamblea nacional –despojémosla de las mayúsculas que le quedan grandes–
sancionó la Ley Habilitante Antiimperialista y la Ley Orgánica del Servicio de
Bomberos; y, en primera discusión, los proyectos de ley contra la violencia en
el deporte y el de bibliotecas.
A estas bagatelas dedicó sus
esfuerzos la diputación rojilla; no hubo espacio ni tiempo para escuchar
fundamentadas denuncias hechas desde la bancada opositora, ni para dar curso a
investigaciones en las que estuviesen implicadas personas u organismos
vinculados al oficialismo. Al respecto se pudo leer en este diario: “De 15
propuestas de debate o investigación presentadas por la oposición a la
plenaria, 13 fueron rechazadas, entre ellas corrupción en la compra de ferris,
el asesinato de policías, la falta de agua en Falcón, la contaminación con
coque en Anzoátegui, la actuación policial en Aragua y la crisis de salud en
Mérida”.
¿Cómo puede Cabello sostener que
estos cuatro años y medio a lo largo de los cuales ha capitaneado el
Legislativo han sido provechosos? Tanto cinismo es sólo comparable con la
aprensión que le produce una más que posible pérdida de la supremacía del PSUV
en la legislatura por venir. Por eso sus aclaratorias. Es cierto, capitán, la
asamblea no tumbará gobierno, pero –téngalo por seguro– lo pondrá a usted en su
sitio.
Vía El Nacional
Que pasa Margarita
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