EDITORIAL
EL NACIONAL
A
la diputada María Corina Machado, despojada de su curul por una “supuesta
orden” de Diosdado que los borregos de la bancada rojo rojita cumplieron
militarmente, ahora ha sido víctima de las viejas mañas de la cuarta república
que hoy siguen incrustadas en la MUD y que impiden renovar su pensamiento y
adaptarlos a las nuevas realidades que vive y exige Venezuela. Es como un
enfermo que tiene piedras en la vesícula y luego del diagnóstico se niega a
operarse y escoge seguir las recetas de brujos y curanderos.
Lo
grave es que una anticuada fracción de la MUD coincide con un señor como
Cabello que tiene el mayor rechazo en las encuestas, incluso entre los
chavistas militantes y sus simpatizantes. Cuando coincides con tu acérrimo
adversario es que algo no va bien en tu apreciación de la realidad política o
que, por oportunismo, entierras tu moral y silbas en la noche para espantar el
miedo.
Se
necesita ser bien idiota para no darse cuenta de que la estrategia del gobierno
tiene unos objetivos claramente fijados y que saben bien donde apuntar aunque,
como lo hemos comprobado en la práctica, a veces no dan en el blanco. Pero si
alguien les sostiene la escopeta cuando les tiembla la mano entonces, con esa
ayudadita, se le facilitan las cosas y pasan de cachicamo a lapa.
Bien
haría la MUD en preguntarse si al entrar en el juego del oficialismo les están
haciendo un bien a los venezolanos o están pensando en sus intereses
partidistas. Hace tiempo que los venezolanos nos formulamos esta pregunta
¿Quién piensa en la MUD? Por lo visto nadie, y mire usted que allí se
concentran políticos de larga data y jóvenes impulsados por la imperiosa
necesidad de atreverse a conquistar un futuro resplandeciente, abierto y
esperanzador. Pero si comenzamos a propinarnos patadas y zancadillas como si
estuviéramos en la Copa América pues, a no dudarlo, vamos barranco abajo.
Los
políticos, viejos y jóvenes, se empeñan en reforzar esa imagen denigrante que
la gente tiene de ellos. No dan su brazo a torcer y desprecian las voces que
les advierten que si no actúan de acuerdo a las mínimas normas morales y se
rigen por una ética estricta entonces se “merecen” el desprecio, la mirada
compasiva y solo reciben el voto ya no por su figura o su programa sino porque
puede ganar el otro que es peor. Se escoge entre el menos malo.
La
gente vota contra el chavismo por el desastre económico y la escasez, la
ineptitud administrativa, la corrupción y la inseguridad y, por supuesto, por
haber pervertido nuestras honorables fuerzas armadas de las cuales siempre
estuvimos orgullosos.
Del
resto no observamos en el panorama nacional ninguna “idea fuerza” que movilice
un nuevo proyecto de país, que rescate los valores y figuras históricas hoy en
manos de la corrupción y el bandidaje, que exija una infinita voluntad de
sacrificio para reconstruir no un país sino la república de Simón Bolívar,
generosa, abundante y abierta al mundo sin mezquindades. El ataque contra María
Corina es una mezquindad.
Vía El Nacional
Que pasa Margarita
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