Monday, January 16, 2017

La pantalla reivindica a Carlos Andrés Pérez

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Un documental revisa el legado del dos veces presidente de Venezuela
en su intento fallido de modernizar al país

Alfredo Meza
El País
Enero 2, 2017
http://cultura.elpais.com/cultura/2017/01/01/actualidad/1483287592_745271.html

Quienes vivieron las dos presidencias de Carlos Andrés Pérez en Venezuela
(1974-1979 y 1989-1993) podrían consideran que el documental CAP: Dos
intentos, de Carlos Oteyza, estrenado a principios de diciembre, peca de
condescendiente. Quizás tengan razón. A lo largo de poco más de hora y
media de proyección el filme menciona apenas de pasada los escandalosos
casos de corrupción que lastraron a sus gobiernos y su liderazgo. No es el
objetivo último del historiador Oteyza presentar un relato apegado a los
manuales del periodismo. CAP II es un ajuste de cuentas consigo mismo en
primer lugar, y luego una oportunidad para que los espectadores revisiten al
denostado Pérez en medio de la peor crisis de la república.
Ese ajuste de cuentas se hizo visible cuando en 2010, meses antes de la
muerte del político venezolano, la periodista Mirtha Rivero publicó el libro La
rebelión de los náufragos, un gran reportaje histórico que reivindica el viraje
que Pérez pretendió darle a Venezuela al comienzo de su segunda
administración. Así, los habituales señalamientos hacia lo que encarnó Pérez
-la indiferencia frente a la corrupción; la participación de su amante, Cecilia
Matos, en su Gobierno y el delirio populista- dieron paso a una autocrítica en
forma de preguntas condicionales. ¿Qué habría pasado en Venezuela si a
Pérez le hubieran dejado culminar la reformas económicas que llamó
ampulosamente "El gran viraje" en 1989, que pretendía transformar a
Venezuela de un país que vivía del usufructo de la renta petrolera en una
nación que utilizara el petróleo como gran motor del desarrollo?
La película establece un sorprendente diálogo entre la bonanza petrolera que
le tocó a Hugo Chávez con el manirroto primer Gobierno de Pérez. Y con el
fracaso del modelo chavista se ha acrecentado una nostalgia de lo que pudo
haber hecho aquel gobierno y ha comenzado la reivindicación de los
tecnócratas que lo acompañaron en el fallido proyecto.
El cine de Oteyza incluye, entre otros, el memorable documental Miami
nuestro (1981), una hilarante crónica que muestra el peregrinaje venezolano
a la meca de los centros comerciales del Sur del estado de Florida cuando la
moneda local, el bolívar, era muy poderosa. Y el largometraje El escándalo, la
metáfora del país despechado tras el fin del festín consumista de la
Venezuela de Pérez y su sucesor, Luis Herrera Campins. Parece que toda la
obra de Oteyza hubiera tenido que ahondar en las razones que provocaron
tales conductas. El documental sobre el legado de Pérez funciona como una
gran precuela de sus primeros trabajos.
Carlos Oteyza se ha sumergido en la reivindicación del pasado desde hace
algunos años. En septiembre de 2012 exhibió Tiempos de dictadura, otro
documental muy exitoso en Venezuela porque, en medio del rampante
militarismo del gobierno de Hugo Chávez, ensalzaba a los civiles que
derrocaron al general Marcos Pérez Jiménez en 1958. La gran aceptación del
público obedecía a la certeza, que entonces cobraba mucha forma, de que
con la probable victoria de Hugo Chávez en las elecciones de octubre de
aquel año se liquidarían los pocos visos de democracia del régimen que
encabezaba. Tiempos de dictadura llevó a 165.408 espectadores al cine y es
el segundo largometraje documental más exitoso de la historia del cine local.
“Carlos Andrés Pérez tuvo la valentía de cambiar cuando el país no lo
entendía”, afirma Oteyza a EL PAIS. La película está dividida en dos grandes
actos. El del primer gobierno, caracterizado por el alza del precio del petróleo
de 2 a 14 dólares y el comienzo del delirio de la Gran Venezuela, como se
llamó a su proyecto, con la nacionalización de la riqueza petrolera, la
construcción de la industria siderúrgica y el endeudamiento ilimitado para
mantener la ilusión de prosperidad.
Y el del segundo mandato, marcado por una traición. Pérez había hecho una
campaña electoral prometiendo a sus seguidores que regresarían los tiempos
de la Venezuela saudita. Pero al llegar al poder inició un severo plan de
ajustes con el apoyo del Fondo Monetario Internacional para intentar
convertir a Venezuela en una verdadera república. Duró cuatro años en el
poder, soportando dos golpes de Estado -uno de ellos supuso la puesta en
largo de su némesis, Hugo Chávez– y un juicio por malversación de fondos de
la partida secreta que acabó por destituirlo.
Hoy Carlos Oteyza tiene claro lo que en aquel momento apenas intuía: “A
Pérez lo tumbaron las élites económicas y los partidos políticos” que resistían
las nuevas reglas de juego: una economía libre y, con el fin de los subsidios, el
comienzo de la competitividad. El filme deja muy claro que Pérez se confió
demasiado en su influencia para imponer los cambios. Jamás contó con que
su propio partido, el socialdemócrata Acción Democrática, le daría la espalda
y subestimó a los poderes fácticos. Esa tesis está suscrita en las
intervenciones de los expresidentes Felipe González (España), Oscar Arias
(Costa Rica) y dos de los tecnócratas más reconocidos de aquel gobierno: el
entonces ministro de Planificación, Miguel Rodríguez, y el titular de Fomento,
Moisés Naim.
Gran moraleja para Oteyza: “La dirigencia de los países petroleros debe
establecer consensos mínimos en sus políticas públicas. No se puede hacer
política, incluso desde la oposición, ofreciendo más de lo que entrega quien
tiene el poder”. A esa conclusión también podrían haber llegado los
espectadores de su documental. Hasta el 19 de diciembre, en poco más de
dos semanas de exhibición, 13.201 personas lo habían respaldado en las salas
de cine. La notable asistencia derrota una idea generalizada en la industria:
los documentales no son exitosos en la gran pantalla. CAP: dos intentos es la
otra excepción a la regla.

Alfredo Meza. Venezolano y ha trabajado como periodista,
redactor jefe, editor y consultor senior en comunicaciones
estratégicas desde 1994 en las mejores empresas de
Venezuela.
Ha sido profesor de pregrado en la Universidad Católica
Andrés Bello, del posgrado conjunto que dicta esa institución
y el diario El Nacional y del Diplomado de Periodismo de
Investigación de la Universidad Metropolitana.
Ha sido becario de la Fundación de Nuevo Periodismo
Iberoamericano
En 2013 fue escogido por el Instituto de Estudios Superiores
de Administración (IESA) como el mejor estudiante del
Programa Avanzado de Gerencia, su especialización bandera
En Venezuela sus textos han aparecido en El Universal, El
Nacional, El Mundo Economía y Negocios, Últimas Noticias,
Tal Cual y las revistas Estampas, Exceso y Poder. Fuera de
Venezuela ha firmado en Semana (Colombia) Gatopardo
(México), El País, de Cali, El País, de Montevideo, La Tercera,
de Chile, El Nuevo Herald, de Miami, y El Colombiano, de
Medellín.
En televisión condujo en 2007 la edición dominical de Aló,
Ciudadano, el programa de opinión más visto en Venezuela.
Es coautor de "El acertijo de abril" (2003), un reportaje que
reconstruye qué ocurrió durante el golpe de Estado contra
Hugo Chávez en 2002, y de "Así mataron a Danilo Anderson"
(2011), con el cual obtuvo el premio de periodismo de
investigación del Banco de Venezuela y la editorial Random
House Mondadori. En 2012 la editorial La Hoja del Norte
publicó la tercera edición ampliada de "El acertijo de abril".
Desde 2008 es instructor del taller anual de crónica
patrocinado por Cigarrera Bigott, con quienes ha editado seis
volúmenes de la serie El pulso y alma de la crónica con los
textos escritos por los participantes durante el seminario.
Es parte del consejo asesor del Instituto de Prensa y
Sociedad de Venezuela

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