Gustavo Coronel
Eso
de ser de izquierda o de derecha, utilizado con fines de definición de
una persona, siempre me ha parecido estúpido. Asnos como Maduro hablan
de la derecha como el gran enemigo: la derecha asesina, la derecha
ladrona, la macabra derecha, etc. Al oír estas
burradas mucha gente se amilana y se defiende diciendo que “no son de
derecha”. En Venezuela decirle a alguien que es de derecha es un
insulto. Hasta los políticos más conservadores dicen que ellos no son de
derecha y que “son honestos y patriotas”, dando
por sentado que quienes son de derecha son ladrones y no aman a su
país. Esto es una necedad de marca mayor.
Por
años se ha instalado en Venezuela un dogma ridículo según el cual todos
debemos ser de “izquierda”. Es decir,
“progresistas”. Como si los conservadores no pudieran ser progresistas,
en su definición correcta de promover el progreso. ¿O es que Lorenzo
Mendoza no ha promovido más el progreso en Venezuela que Fernando Soto
Rojas? ¿O es que Uslar Pietri no nos ha enseñado
un camino más claro hacia el progreso que el que nos enseñó Hugo
Chávez?
Con
la salida de Inglaterra de la Unión Europea hemos comprobado el arroz
con mango ideológico que existe sobre
“izquierdas y derechas”. Trump (“derecha”) lo celebra como un gran
triunfo, así como lo hacen los articulistas de www. aporrea.org
(“izquierda”).
¿ Dónde está la izquierda y donde está la derecha?
Deberíamos,
quizá, diseñar un “Izquierdímetro” o un “Derechómetro”, para tratar de
ver cuál es la verdad en este
absurdo ideológico en el cual están envueltos los venezolanos. Puede
hacerse en base a preguntas como estas (algunas son solo aplicables a
los ancianos):
PREGUNTA RESPUESTA ERES DE
Billo’s o Luis Alfonzo Larraín? Larraín Derecha
Oly Cemente o Yolanda Leal? Leal Izquierda
Magallanero o del Caracas? Magallanero Izquierda
Buenmozo Luis Beltrán Prieto? No Derecha
Plajanov o a Nabokov? Plejanov Chocho
Shostakovich o Rachamaninov? Ambos Derecha
Rechazas o aceptas el aborto ? Rechazas Derecha
Calentamiento global No Izquierda
Fidel Castro dictador? Si Derecha
El petróleo monopolio del estado? Si Izquierda
Prefieres el ron o el whisky? Ambos Izquierda
Por supuesto, esto es una broma. Es ridículo tratar de encajarnos en uno u otro cubículo ideológico. Lo cierto
es que desde la Generación del 28 para acá, todos los venezolanos se
definen como de “izquierda”. Hasta Rafael Caldera pretendió, en
ocasiones, ser de “izquierda”,
cuando exhibía algunos desplantes nacionalistas y anti-petroleros. Aún
no he podido establecer cuál es la razón para la vergüenza, ya que ser
de “derecha”, además de ser una clasificación difusa (como la es,
también, el ser de “izquierda”), no entraña algo
pecaminoso o tenebroso. El ser de “derecha” no implica ser pedófilo,
como si lo es Ortega, o traficante de drogas, como es la gente de las
FARC, ambos de izquierda.
Pero
en Venezuela ser llamado así equivale, casi, a una mentada de madre.
Porque el de “derecha”, en la mitología venezolana, “no es progresista,
odia a los pobres, es racista y, lo imperdonable,
puede hasta llegar a ser monógamo”.
Cuando
jugaba al béisbol yo lanzaba a la derecha y bateaba a la izquierda. Y
así somos en la vida, una mezcla de muchas actitudes, hasta
contradictorias. Mi familia paterna, los Coronel,
pensaban que yo era muy izquierdista mientras que mi familia materna,
los García Maldonado, siempre me vieron como de derecha.
Si
me apuran mucho puedo decir que soy, esencialmente, de “derecha" y,
ciertamente, ni soy racista ni odio a los pobres. Eso sí, no me gusta la
gente cursi, característica muy asociada a
las revoluciones latinoamericanas de izquierda. Creo en la sobriedad de
maneras, en la cordialidad, la cortesía, en la familia, en la
tradición, en el apego al pequeño terruño. No creo que mi país sea el
mejor del mundo ni que el vino de piña de Carora se
sirva en La Tour de Argent, en París, como nos advertía Cabrujas. He
tenido oportunidad de conocer bastantes países cuyas sociedades exhiben
cualidades que ya quisiéramos tener nosotros. Soy muy conservador en
asuntos financieros, es decir, he trabajado duro
toda mi vida, ahorro lo que puedo y nunca he comprado un billete de
lotería. Hace muchísimos años sellaba un cuadrito de ocho bolívares casi
todas las semanas porque me divertían las carreras de caballos, pero
hasta allí llegó mi coqueteo con el atajo. Creo
en los derechos pero también en cumplir con mis deberes. No espero nada
del Estado y ciertamente no sería incondicional de un líder político
solo porque he recibido sus favores. CAP me favoreció al nombrarme
director de PDVSA pero luego fuí muy crítico de
algunas de sus políticas. Creo en la solidaridad y en la labor
comunitaria pero desprecio a quienes viven de las limosnas del Estado
paternalista. Pienso que quien recibe limosnas del Estado se degrada,
pierde dignidad.
Creo
que fui machista pero ya no lo soy. Creo que la mujer tiene ventajas
sobre el hombre en muchos aspectos de la vida, es generalmente sensata y
me encantaría ver a una mujer en la presidencia
de mi país. Eso sí, una mujer competente, como María Corina Machado, no
una Cristina Kirchner cualquiera o a una joven ignorante solo por ser
hija de su papá. Me gusta la buena literatura, la buena música, la
poesía lírica inglesa, las biografías y la ciencia-ficción,
pero no la débil novelística costumbrista. Disfruto del buen humor de
un José Antonio Cabrujas, Job Pim, Laureano Márquez, Miguel Otero,
Manolo García Maldonado, Aquiles Nazoa, pero no mucho del de Aníbal (
muy agrio).
Estoy
más cerca de Amiel que de Don Juan. Admiro a los sacerdotes salesianos y
me conmueven las iglesias aunque no tengo religión. Nunca he andado con
El Capital debajo del brazo, pero si
con La Montaña Mágica de Thomas Mann. Me gustan las canciones de Ilan
Chester y, si hablamos de cantar con tambores, me quedo con el indio
Araucano y no con Mercedes Sosa. Aborrezco la canción de protesta y me
irrita que el hamponato revolucionario haya convertido
al pobre Ali Primera en un instrumento de la lucha de clases. Me gusta
mucho el béisbol, no tanto el fútbol y nada el baloncesto. Pienso que el
patrocinio venezolano a un corredor de Fórmula Uno fue un fraude tan
ridículo como bautizar un campo petrolero
con el nombre de Hugo Chávez. Nunca fumé desnudo ni bailo mirándome los
pies, hábitos mencionados por Aquiles Nazoa como frecuentes en el
“izquierdismo”.
Nunca
logré entender, con una o dos excepciones, los cuentos que premiaba El
Nacional . Cuando quiero leer a un intelectual venezolano voy a los
libros de Mario Briceño Iragorry, Mariano
Picón Salas, Ramón Díaz Sánchez o Francisco Herrera Luque, no de Earle
Herrera. No apoyo el aborto. Tomo whisky, casi nunca ron. Nunca le he
quitado la mujer a otro, lo cual llegó a ser un signo de liberación y de
mentalidad avanzada en algunos sectores del
“izquierdismo”. No me gusta recitar poemas llaneros, sobre todo con
acompañamiento de cuatro y maracas, ni que me canten El Rey en mi
cumpleaños. Odio la impuntualidad, sobre todo la de los presidentes,
quienes la confunden con importancia. No creo en el concepto
de industrias básicas, ni en el control de la economía por parte del
Estado sino en la libre actividad del sector privado. Que el Estado se
encargue de mantener las calles limpias, mejorar la infraestructura del
país y de regular las actividades educativas
y de salud.
Me
baño todos los días, otra característica que parece diferenciar a los
“derechistas’ de los “ñángaras”. Nunca corté caña en Cuba ni sembré yuca
en Nicaragua. Pienso que el lema “Ejército,
forjador de libertades” es una mentira y sueño con una Venezuela sin el
horrible lastre de unas fuerzas armadas corruptas, solo buenas para la
represión de los venezolanos.
Me
entristece oír hablar de “Conviasa, nuestra línea aérea bandera”, una
señal inequívoca de complejo de inferioridad. Creo que el cultivo de
dogmas y mitos patrioteros nos ha hecho mucho
daño y nos seguirá haciendo mucho daño, ya que hasta algunos de los
líderes políticos nuevos siguen rindiéndoles pleitesía. Les oigo decir:
continuará la inamovilidad laboral, no vamos a desmontar el control de
cambios, reforzaremos las misiones, promoveremos
las industrias “estratégicas” en manos del estado, la CVG es para los
guayaneses, la educación debe ser gratuita a todos los niveles, la
universidad no debe ser elitista, la gasolina permanecerá barata, somos
solidarios con los países progresistas (Nicaragua,
Bolivia), China sí, USA no. La misma cancioncita populista.
No
creo que ser rico es malo, como decía de manera hipócrita el sátrapa ya
fallecido, consultando la hora en su Patek Philipe de $50.000. La
riqueza puede ser el producto del talento y del
trabajo y estoy seguro de que hay mucha gente con dinero bien ganado.
Pienso
que quien quiera irse a otro país a vivir debe sentirse libre de
hacerlo, sin ser estigmatizado por ello. Estoy seguro de que el hombre
viajará al espacio y que ello terminará con
el patrioterismo y las fronteras artificiales en nuestro planeta.
No creo en los controles de cambio sino en los cambios de actitud.
Al
final de cuentas, nunca he sabido de qué se trata, exactamente, eso de
“derechas” e “izquierdas”. Si se trata de definir una actitud ante la
vida repito que todos somos una mezcla de “derecha’
y de “izquierda”.
Cada uno de nosotros es un original, sin copias.
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