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En pocas palabras
Ramón Peña
Marzo 12, 2017
Esta revolución ha acumulado tanto tiempo y tanta arbitrariedad, que
sus propios dirigentes se confundirían recordando su propósito o su
doctrina original, si alguna vez la hubo. En su titulo primario,
Socialismo del SXXI, se declaraba marxista-leninista de nuevo cuño, es
decir, igual al comunismo del SXX pero sin debacle; en otra época fue
Ceresolista por aquello del pueblo, caudillo y ejercito que pregonaba el
fascio-peronista Norberto Ceresole; pero también en un ínterin tuvo
como libro ideológico una vaina que se llamaba El oráculo del
guerrero, un folleto que el fenecido caudillo blandía en sus cadenas
(alguien luego advirtió que era una guía gay). Lo cierto es que en
medio de tanto pastiche, solo el dúo taimado de la Habana, sólido
beneficiario de esta revolución, tuvo claridad de propósito.
De todas aquellas andanzas pseudo-doctrinarias, se destiló un puro y
simple objetivo existencial: permanecer en el poder. Las viejas banderas
comunistas de la Dictadura del Proletariado o la República Democrática
de los Trabajadores ya no son leit motiv del proceso revolucionario.
Ahora se presta mayor atención a mantenerse a resguardo de la
espada de Damocles de la DEA, de la Secretaría del Tesoro de Estados
Unidos o del Tribunal de La Haya.
Solo sobreviven del pregonado comunismo las enseñanzas stalinistas:
la clase trabajadora, supuesta depositaria del poder, además de
arruinada, es sustituida por el partido del régimen; éste, a su vez, por la
nomenclatura militarizada; el país es administrado, controlado y
vigilado con centralización jacobina; la oposición, reprimida sin pausa
bajo la apariencia de lucha de clases; las promesas de “máxima
felicidad” desmoronadas, pero todo fracaso invariablemente atribuido
a una conspiración exterior…
Miraflores hoy, como el Kremlin de 1937, conspira con malignidad
contra sus adversarios y también, sin reconocer falta ni culpa, duerme
tranquilamente mientras el pueblo aguanta sus miserias.
Ramón Peña Ojeda (Caracas, 1942). Economista por la
UCV (1965). Maestría en Ciencias Administrativas por The
City University of London. Postgrado en Economía de la
Investigación y Desarrollo por L’Université de Paris. Profesor
en el Postgrado de Comercio Internacional de la FACES UCV
(1979-1990).
Ha ocupado posiciones ejecutivas en el Instituto Venezolano
de Investigaciones Científicas, en el Ministerio de Fomento y
en Petróleos de Venezuela. Consultor en ejercicio privado.
Articulista en temas políticos y económicos
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