La muerte de Ali Rodríguez – como la de
Chávez - sucedió en Cuba, nadie sabe cuándo.
Decía Ray Bradbury: “uno es lo que uno hace, no lo que uno dice ser”. En línea
con esa aseveración de Bradbury Ali Rodríguez tenia años de muerto. Viviendo en
Cuba, cerca de sus manejadores de siempre, había dejado de estar vivo en el
sentido de hacer. Solo vegetaba, flotaba contento en el líquido amniótico del
castrismo, en un ambiente fetal.
Rodríguez fue un criminal en democracia
y un patricio en dictadura. En democracia fue guerrillero, terrorista,
destructor de oleoductos y, como todo bandido armado, un asesino en potencia,
no sabemos si cobró víctimas humanas. En
la dictadura chavista fue Diputado, ministro de Energía y Petróleo, presidente
de Petróleos de Venezuela, Secretario General de la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP), Secretario de UNASUR, Ministro de Relaciones
Exteriores, Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Cuba.
Un hombre mediocre elevado a las posiciones
más altas debido a la ignorancia que lo rodeaba. En el país de los ciegos, el
tuerto es rey......
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