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Saludos,
Edición elaborada por el Consejo Editorial de Laceiba.
“Ahí viene el lobo”
Bueno amigos, y el lobo llegó. La OFAC publicó su decisión sobre las operaciones de Chevron en Venezuela, cumpliendo con la orden del presidente Trump.
Se observa una lluvia de interpretaciones, matices y lecturas variopintas sobre lo que parece estar claro, con fecha y especificaciones para quien corresponda. A menos que después nos vengan con aquello de que… “era jugando”.
Por lo pronto, sorprende (¿sorprende?) ver al régimen señalar que Trump “sucumbió” ante la “presión de sectores opositores”.
Hace muy poco, días apenas, los jefes de la dictadura, junto a lavaperros y propagandistas, se burlaban de la “poca o nula influencia” de la oposición venezolana en la Casa Blanca, agregaban que tenía mala reputación en el entorno de Trump y que este no quería nada con sus líderes.
Entonces abundaban los elogios al presidente Trump y su política pragmática, anunciaban negocios directos con Maduro. Es más, anticipaban el momento de un reencuentro, tal como ocurre ahora mismo entre el presidente estadounidense y Vladimir Putin.
Ahora nos vienen con el cuento de que todo es culpa de la presión de los sectores opositores. Pónganse de acuerdo: o no tiene influencia, o sí la tiene y mucha.
OEA
Estamos atentos a la elección del nuevo secretario general de la OEA, el próximo 10 de marzo.
No parece casual que cinco gobiernos de la izquierda latinoamericana respalden a un aspirante que muestra ambigüedad frente a Maduro.
Todos recordamos la triste historia de José Miguel Insulza frente a Chávez.
Esperemos que no venga una "segunda parte” o un Insulza 2.0. Salvo honrosas excepciones, las segundas partes suelen ser muy malas. O peores.
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