Saturday, April 25, 2026

Laceiba de Ramón Muchacho el 25 de abril

 EN: Recibido por email

Saludos,

Venezuela está en default. El país lleva años sin pagar sus deudas y eso tiene consecuencias devastadoras.

Significa que no hay crédito y sin crédito no hay reconstrucción posible.

Para que empiece la reconstrucción de verdad, primero hay que determinar el verdadero tamaño de la deuda venezolana. No sabemos su tamaño real, solo aproximado, ni a quien se le debe.

La deuda externa venezolana pudiera rondar los 170.000 millones de dólares. Para pagar eso, habrá que reestructurar esa deuda, que incluye bonos soberanos sin pagar, deuda de PDVSA, laudos arbitrales, compromisos con China, con Rusia, con tenedores privados. Una telaraña que no se deshace de la noche a la mañana, y que no cayó del cielo ni fue tejida por ninguna potencia imperial. La tejió el chavismo durante décadas de derroche, expropiaciones y corrupción.

El FMI reanudó sus relaciones con Venezuela y eso pudiera llevar al desbloqueo de cerca 4.900 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro, que son reservas que le corresponden al país como miembro del organismo y que, en teoría, son de uso libre, sin condiciones.

Ahora bien, ¿qué hacer con esa plata? Una opción es usar esos fondos para saldar deudas con el BID y con la CAF y así desbloquear cantidades significativamente mayores para programas de reconstrucción a mediano plazo.

Nada más con el BID, según estimaciones del propio organismo, estaríamos hablando de unos 15.000 millones de dólares para los primeros cinco a siete años.

Pagarle al BID y a otros multilaterales tiene sentido además porque funciona como una señal. Estamos hablando de un pote de financiamiento multilateral que Venezuela no ha visto en décadas y que podría ser la columna vertebral real de cualquier plan serio de reconstrucción.

El problema es que la cabra siempre tira pal monte.

¿Ustedes que creen que hará Delcy?

No hay que ser adivino: la intención del Rodrigato es usar los derechos especiales de giro como analgésico para crear una sensación de bienestar en el corto plazo que les favorecería de cara a una eventual campaña presidencial, porque al chavismo no le interesa el largo plazo sino sobrevivir. Es el remake de la misma película que nos trajo hasta aquí.

La posición de Estados Unidos frente a todo esto no está del todo clara, ni tampoco cuánta presión pueden o quieren ejercer para una reconstrucción de verdad.

Un buen paso en la dirección correcta sería el nombramiento de una nueva directiva del BCV que sea solvente técnica y moralmente, y no conformada por los amigos del Rodrigato.

Soñar no cuesta nada…

Feliz fin de semana para todos.

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