EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/05/8-431-dias-de-prision/
Héctor Rovaín, Luis Molina y Erasmo Bolívar fueron -al fin- excarcelados. Los tres exfuncionarios de la Policía Metropolitana estaban en la cárcel desde el 19 de abril de 2003 y fueron condenados, 6 años después, a 30 años de prisión por la juez Marjorie Calderón: por “homicidio calificado frustrado en complicidad correspectiva”. En este editorial del 11 de abril de este año se registra su actuación durante la marcha del 11 de abril de 2002 que fue repelida a balazos por pistoleros a cara descubierta. Expertos tiradores preparados para la defensa, a cualquier costo, del régimen de Hugo Chávez.
23 años, 8.431 días, sin ni siquiera atender las medidas que les correspondían legalmente por cumplimiento de la injusta pena. Nunca se comprobaron los hechos que se les imputaron. No es, por tanto, como dice Jorge Rodríguez -refiriéndose a las 300 excarcelaciones anunciadas- que los 3 policías y tantos otros hechos prisioneros habían cometido delitos.
“No pedimos nada a cambio”, soltó el presidente de la Asamblea oficialista. Qué más pueden pedir a cambio si les arrebataron a Rovaín, Molina y Bolívar 23 años de sus vidas. ¿Cómo les devuelven esos años? Resulta absurdo preguntar si los indemnizarán por semejante castigo, mientras olvidaban a los venezolanos caídos aquel 11 de abril. Las fotos y videos muestran la verdad de lo que ocurrió, aunque esa verdad haya sido ocultada desde el poder.
Alfredo Romero, de Foro Penal, indicó que a partir del caso armado y ejecutado contra los policías metropolitanos, el régimen chavista creó la plataforma aún en pie para controlar el sistema de justicia venezolano. En 2004 se produjo la ampliación de los miembros del Tribunal Supremo, lo que ahora también se plantea, para colocar fichas favorables al poder y dominar por completo la actuación de los jueces y otros órganos para convertir la justicia en un instrumento de la represión.
Si Rodríguez dice no pedir nada, con su sorna de siempre, los venezolanos sí pedimos. Que terminen de una vez de excarcelar a todos los presos políticos. Que eliminen todas las medidas restrictivas vigentes. Quienes tienen que pedir perdón -un perdón sincero- son los responsables del sufrimiento de tantas familias venezolanas que llevan años rogando por la liberación definitiva de sus seres queridos.
Como escriben los periodistas venezolanos Florantonia Singer y Alonso Moleiro en El País de Madrid , en estos 23 años Héctor Rovaín no pudo estar presente en el entierro de sus padres; Luis Molina no vio crecer a su hija, que tenía 3 años cuando entró en la cárcel, y ahora está casada y lo hizo abuelo; y Erasmo Bolívar pasó 23 Navidades sin abrazar a los suyos. Son, para la inmensa mayoría de los venezolanos, ejemplo de resistencia.
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