Sunday, May 3, 2026

Laceiba -Edición especial:: Maduro se olvida de Delcy así como ella de él

 EN: Recibido por email

Si Hugo Chávez firmó decretos y nombró ministros post mortem, a nadie debe extrañar que Nicolás Maduro comparta sus profundas reflexiones desde una celda en Nueva York.

Sin embargo, hay cosas que sí sorprenden. Lo primero: Al momento de escribir estas líneas -mañana del sábado 2 de mayo- Delcy Rodríguez aún no comparte en sus redes sociales el mensaje de Maduro, publicado un día antes y fechado en la gran manzana.

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En realidad, casi nadie se hace eco de la proclama del extraído, ni siquiera Venezolana de Televisión. Eso sí, con algunas notables excepciones como los gobernadores de Falcón, Víctor Clark, y Carabobo, Rafael Lacava. Vampiro agradecido.

Otro elemento a destacar: El texto en cuestión se reduce a cinco puntos, todos dirigidos a la clase obrera. Pero no dedica ni una línea a llamar a los trabajadores a respaldar a la Presidenta encargada, la misma que recientemente se quejaba de la “mezquindad” de aquellos que “dicen lo que dicen de mí”.

Delcy Rodríguez está sentada en un polvorín. Recibiendo fuego “amigo” a mansalva, vive rodeada de críticas y sospechas. Vuelve el famoso “nido de alacranes” rojos que décadas atrás denunció el general Müller Rojas.

Para tratar de atenuar los cuestionamientos, luego de expresar su pesar por la ruindad de la que sería víctima, manifestó tajante: “Hasta el último segundo lealtad absoluta, lealtad con Venezuela, lealtad con el pueblo, con el Presidente, ya llegará el momento de que se conozcan los detalles”. Igual que con las elecciones: “Algún día”.

Equilibrio imposible

La mandataria interina no puede cortar del todo con su antecesor, para no soliviantar aún más a los sectores radicales del oficialismo. Pero tampoco se le puede acercar mucho, pues eso aumentaría el repudio de la mayoría de los venezolanos, que no solo detestan a Maduro sino que celebran su encarcelamiento.

A Delcy Rodríguez le beneficia que se crea que es una especie de títere de Donald Trump. Una ficha que está en Miraflores para cumplir sin chistar las órdenes de la Casa Blanca. Lejos de tenerle fe a ella, la gente confía en que la intervención del magnate republicano evitará que la cabra tire pa’l monte.

En palabras del flamante presidente del Banco Central de Venezuela: “Que los recursos de la República estén auditados por consultores externos nos da tranquilidad”. Un gobierno que convirtió en secreto de Estado hasta el boletín epidemiológico, ahora celebra con alborozo que desde afuera le revisen la cartera.

En cambio, si los venezolanos llegan a pensar que Delcy Rodríguez sigue la línea invisible que Maduro traza desde su celda, el mundo -literalmente- se le vendrá encima. Quizá el único que aplaudiría esa sumisión ante el recluso de Brooklyn sería Mario Silva, quien confesó que desde el 3 de enero está “raspando la olla” para sobrevivir.

En abril de 2013, en los albores de su primera campaña presidencial, el capturado reveló: “Un pajarito se me quedó viendo y silbó, y yo también le respondí el silbido, y el pajarito voló, dio una vuelta y se fue y yo sentí que allí estaba el espíritu y las bendiciones del comandante Hugo Chávez”.

En contraste, la presidenta encargada no cree en pajaritos preñados, ni en mensajes raros supuestamente escritos en Nueva York.

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