Saturday, July 11, 2026

Editorial El Nacional: ¿Sabremos la verdad de la catástrofe?

 EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/07/sabremos-la-verdad-de-la-catastrofe/

Los partes diarios de Jorge Rodríguez esconden deliberadamente un dato. ¿Cuántos son los desaparecidos? ¿Dónde y qué organismo -o comisión- lleva el registro de las personas que no aparecen?

El hecho de que Rodríguez asumiera la vocería del desastre posterior a los dos terremotos era ya un mensaje en sí mismo: el régimen tomaba el control de lo que se iba a decir, no de lo que ocurrió o de lo que estaba ocurriendo. Los venezolanos saben -y los que no son venezolanos también lo deberían saber-que las “supuestas autoridades del país” son alérgicas a la verdad, y en esas tareas de ocultamiento nadie es más ducho que el hermano de Delcy.

Saber la verdad -una buena parte de la verdad- es clave para la reconstrucción. En un editorial anterior nos referimos a la equívoca expresión “desastre natural”. Lo natural fueron los movimientos sísmicos, no sus consecuencias, que pudieron ser menores en un contexto con algunas variables de vulnerabilidad  controladas. ¿Lograremos saber, por ejemplo, porque se desplomaron 190 edificios, haciendo buenas las cifras del doctor Rodríguez? ¿Dónde estaban ubicadas esas construcciones? ¿Se siguieron las normas para su edificación? ¿Qué tipo de edificación eran? ¿Qué materiales se utilizaron en su construcción? ¿Qué empresas fueron las responsables de su construcción, qué organismo las autorizó?

El PhD en políticas públicas y profesor en la Universidad Simón Bolivar  (USB) Marino González dice en este artículo que mientras la verdad sea contradictoria, incompleta, inconsistente, se impondrán dudas e imprecisiones. “En consecuencia, acordar sobre la verdad es el primer paso para diseñar la ruta de la transformación”. La verdad implica, en primer lugar, saber quiénes eran cada uno de los fallecidos porque existe una responsabilidad ética del Estado ante cada una de esas personas y sus familias. ¿Lo sabremos?

Igual ocurre con los desaparecidos, la cifra inexistente en los partes de Rodríguez, que ha sido estimada por el sitio Desaparecidos Terremoto Venezuela en 30.018 personas. Quien haya seguido la información sobre Venezuela también debe saber que el Estado se reserva data vital del país -desde la memoria educativa, sin publicarse desde hace 10 años, hasta las estadísticas relativas a la pobreza, empleo, vulnerabilidad, etc, etc- ¿Cuál será la razón por la que Rodríguez “olvida” la cifra sobre los desaparecidos? ¿Qué respuesta se le está dando a la gente que lleva dos semanas buscando a sus familiares?

Marino González, que es una voz con conocimiento y experiencia, reitera que establecer la verdad “es un requisito indispensable para progresar hacia una sociedad más protegida”. ¿Es posible creer que los que están al mando del país actuarán, por una vez, para proteger realmente a los ciudadanos? Sin pensar en beneficios políticos, sino como consecuencia de un compromiso humanitario y político de altura.

La sociedad civil venezolana, esa amplia red de pequeñas y eficientes organizaciones en mil campos distintos, debe exigir la verdad. También los medios de comunicación, los centros de conocimiento y formación, los parlamentarios –por todos ellos solo habla Rodríguez en su faceta de vocero que proseguirá luego desde el estrado de la Asamblea pero ya en su tono mandón y descalificador. Qué nada sepulte la verdad, porque se corre el riesgo inmenso, advertido y desoído en 1999 durante el deslave, de que pasemos de un desastre al próximo desastre.

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