EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/08/83-anos-por-la-libertad/
El Nacional está de aniversario. Nació en 1943 y su portada inicial fue dedicada al conflicto de la Segunda Guerra Mundial y el avance de las fuerzas aliadas. Venezuela estaba aún gobernada por militares desde finales del siglo XIX y faltaban dos años para el breve alumbramiento democrático posterior al Golpe de Estado de 1945. Fue el primer martes de agosto como hoy. Ocho décadas después el país vive bajo una dictadura que se ha dedicado con particular saña en acabar con la libertad de expresión y de prensa. El Nacional, como la sociedad venezolana, ha resistido el acoso y ha contribuido a mantener viva la lucha por la democracia y las libertades.
Miguel Henrique Otero, presidente editor del diario, nieto e hijo de sus fundadores, Henrique Otero Vizcarrondo y Miguel Otero Silva, ha sintetizado en un párrafo el significado de este diario en la vida venezolana: “Son generaciones de venezolanos que aprendieron a leer el país en sus páginas, familias que encontraron allí una voz distinta a la del poder, periodistas que hicieron de la palabra un oficio de riesgo; lectores que buscaron, en medio de la incertidumbre, una versión de los hechos que no estuviera sometida”.
El mayor aporte de un periódico a la salud democrática de un país es ser un contrapoder. Y eso ha sido El Nacional tanto en los períodos de florecimiento democrático, como aquellos en los que se ha impuesto el autoritarismo. Lo ha hecho ejerciendo el periodismo con responsabilidad y sin temor, para mostrar los avances, que fueron muchos y durante un largo tiempo, pero sobre todo para señalar las fallas y los riesgos, cuestionar los excesos y dar la voz a todos los sectores de la vida social y política.
“El mayor patrimonio de El Nacional nunca fueron sus edificios ni sus rotativas, sino las generaciones de periodistas que aprendieron a ejercer el oficio entre sus páginas. El Nacional está orgulloso de saber que ha sido una gran escuela del periodismo en Venezuela”, destaca el presidente editor.
Durante estas ocho décadas, se inició el camino democrático, se retrocedió a la dictadura, en la década del general Marcos Pérez Jiménez que culminó con el 23 de enero de 1958, que dio lugar la era de la democracia que se pensó definitiva, con la sucesión de gobiernos electos mediante votación popular, respetuosos de la separación de poderes y practicantes de la alternabilidad política. Todo cambió, como sabemos y padecemos, con la llegada al poder de Hugo Chávez. El Nacional, como el país, lo ha sufrido en carne propia.
Desde 1999 el periódico soportó una escalada de hostigamientos: ataques contra sus instalaciones, trabajadores y personal ejecutivo, restricciones económicas, dificultades para acceder al papel periódico, bloqueo de la página web en el país y la confiscación de su sede histórica mediante una decisión judicial arbitraria a causa de una noticia veraz. Pero El Nacional ha seguido y seguirá informando, como es su deber y la razón de su existencia.
El Nacional conmemora sus 83 años de vida en uno de los momentos más complejos y dolorosos del país. Quienes mandan carecen de legitimidad, entregaron la soberanía de la nación y pretenden conservar el poder a pesar del extendido y profundo rechazo de los venezolanos, golpeados además por los devastadores terremotos del 24 de junio que evidenciaron, para mayor desgracia, la absoluta orfandad institucional. En este contexto, se inicia una mesa de diálogo político que excluye al liderazgo aclamado mayoritariamente y en cuya agenda no se mencionan ni la libertad de los presos políticos, ni la libertad de expresión.
Para Miguel Hernique Otero este aniversario también son preguntas al país: ¿puede haber diálogo político si la prensa sigue bloqueada? ¿Puede hablarse de normalidad democrática cuando un periódico histórico permanece confiscado, perseguido y censurado? ¿Puede reconstruirse Venezuela dejando fuera de la agenda a los presos políticos y a la libertad de expresión?”.
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