EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/10/estamos-demasiado-verdes-trump-insiste/
Con Federico García Lorca, que por la Universidad de Columbia anduvo, habría que responderle con una estrofa de su Romance sonámbulo, el de "Verde viento. Verdes ramas", que dice: "Si yo pudiera mocito/este trato se cerraba/Pero yo ya no soy yo/ni mi casa es ya mi casa". El trato es fijar una fecha electoral, como la tiene Estados Unidos desde 1845 el martes que sigue al primer lunes de noviembre de cada cuatro años. En nuestro caso, en las circunstancias especiales en que vivimos - un gobierno ilegítimo y un interinato que se prolonga al margen de la letra constitucional- la concreción de un día para las elecciones presidenciales establecería un horizonte temporal para arreglar el desbarajuste institucional del sistema electoral y los atropellos cometidos contra organizaciones y dirigentes políticos. Esta casa, con permiso del poeta, ya no parece nuestra casa.
Pero no estamos verdes, señor Presidente. Los venezolanos acumulamos una experiencia electoral, no tan extensa como la de EE UU, de extraordinaria participación, sobre todo en comicios presidenciales. Incluso en circunstancias tan adversas y ventajistas como las que marcaron el proceso electoral del 28 de julio de 2024, en el que el régimen salió claramente golpeado, como le consta al propio gobierno estadounidense. Tenemos un presidente electo, Edmundo González Urrutia, al que se le impidió asumir la presidencia, para lo cual se cometió un grotesco fraude electoral y se desató la mayor etapa de persecución política que se recuerde. No estamos verdes, estamos curtidos en la lucha por el regreso a la democracia en Venezuela, aspiración a la que nunca se ha renunciado.
Estamos en una situación en la que el régimen es premiado con más tiempo en el poder en virtud de su propia incapacidad. Por años se jactó de disponer del sistema electoral más confiable del mundo pero ahora no estamos preparados para organizar una elección presidencial que es obligante porque no existe una sola prueba de que Nicolás Maduro ganó la elección de 2024 por lo que no procede, como dice Jorge Rodríguez, esperar al final de ese período para que los venezolanos sean convocados a las urnas. A lo que se añade que la suplencia de Delcy Rodríguez supera los lapsos establecidos. Lo que se suma es una ilegitimidad sobre otra.
Los venezolanos queremos votar, Como lo indican los sondeos de opinión y es el reclamo de la oposición mayoritaria. Han transcurrido nueve meses desde el 3 de enero y los avances en la agenda política son lentos y penosos. No se ha completado la liberación de los presos políticos y centenares de venezolanos que han sido excarcelados continúan sujetos a medidas cautelares; 145 dominios siguen con bloqueos a pesar de los anuncios en sentido contrario de Conatel, que resultan ser selectivos, parciales y calculados. La mesa de diálogo político comenzará a mediados de este mes la discusión sobre las garantías y derechos políticos mientras se transita el proceso de renovación completa de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia pasito a pasito. En paralelo avanzan a toda velocidad los grandes acuerdos en materia económica mientras la inmensa mayoría de la población se bate cada día contra la carestía de la vida y la imprevisibilidad de los servicios públicos.
Los venezolanos quieren un gobierno que atienda de manera prioritaria sus ingentes problemas. Cuyo cálculo no sea cómo se conserva el poder. Un gobierno electo por la gente que le responda a la gente.
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