César Pérez Vivas
Los demócratas venezolanos debemos concentrar todo nuestro esfuerzo, en
organizar los elementos necesarios para garantizar una victoria contundente de
las fuerzas del cambio en el proceso electoral que deberá efectuarse en el
segundo semestre del año 2015.
Seguir distrayendo a los ciudadanos, con otras iniciativas políticas y
electorales, es cooperar con el objetivo del gobierno de retener la mayoría en
el Poder Legislativo y, por lo tanto, de abonarse una nueva victoria, que les
permitiría atornillarse por más tiempo en el poder.
Los partidos políticos, las organizaciones sociales, los líderes de
opinión y los ciudadanos informados debemos trabajar de manera armónica para
concienciar a la población respecto de la importancia política e institucional
que el Parlamento reviste en todo sistema político, pero, muy especialmente, en
un régimen y en una circunstancia como la que hoy vive nuestro país.
El chavismo sigue cultivando el mito de “la invencibilidad de la
revolución”, para desanimar a ingenuos ciudadanos, y lograr con la abstención
de los demócratas un triunfo que consolide dicha matriz de opinión.
El chavismo es derrotable, y ya lo hemos demostrado en los procesos
electorales regionales y en los comicios de la reforma constitucional de 2007 y
en las parlamentarias de 2010.
La victoria que debemos construir y lograr el próximo año debe ser de
mayor cuantía en el voto popular para que, a pesar de las manipulaciones del
sistema electoral que el régimen realiza, podamos convertir la mayoría popular
en una clara mayoría parlamentaria.
Lograr ese objetivo supone una tarea colosal. Una tarea para la que se
requiere un esfuerzo y una dedicación especial, que no puede esperar más
tiempo. Para un observador desinformado, el tiempo que nos separa de la cita
electoral parlamentaria es grande, más que suficiente. La experiencia nos
enseña que el tiempo disponible es apenas justo, cuidado si ya lo tenemos
demasiado encima, para acometer todas las tareas que su preparación conlleva.
La alternativa democrática venezolana es una alianza de pequeños y
medianos partidos, a la que se suman ciudadanos independientes, organizaciones
no gubernamentales y otras instancias intermedias de la sociedad. Procesar
acuerdos en una pluralidad como esa toma su tiempo. Implementarlos requiere de
cuidado, esfuerzo y tiempo adicional.
Es entonces urgente que las direcciones nacionales de los partidos
integrantes de la MUD trabajen con casi que exclusiva prioridad la normativa de
selección y postulación de la plataforma electoral que habrá de presentarse a
los ciudadanos en el citado proceso electoral.
La normativa de selección de dicha plataforma, fruto del acuerdo de las
fuerzas democráticas, deberá colocar como centro de su ejecución la
participación ciudadana, a través de un proceso de primarias que debe ser
celosamente preparado.
Los requisitos de postulación para quienes aspiren a ser candidatos de
la MUD deben ser discutidos a profundidad. No toda persona puede ser admitida a
participar en un proceso de primarias. Como también debe exigirse dedicación y
compromiso a quienes se postulen y resulten elegidos, primero como candidatos y
luego como parlamentarios. La situación que se va a vivir en la próxima
Asamblea, con un gobierno que quedará en minoría parlamentaria, va a exigir de
los nuevos diputados un nivel de disciplina, ética y compromiso con el cambio
como pocas veces se había requerido. De ahí que será necesario ser previsivos
respecto de los escenarios que la coyuntura política nos está avizorando.
A la par de que se trabaje en el diseño normativo del proceso de
selección de la plataforma electoral, los partidos políticos deben volcar toda
una tarea de organización y activismo en todo el país para convertir en apoyo
al cambio democrático el creciente proceso de deterioro en su propia base de
apoyo que viene registrando el gobierno autoritario e ineficiente de Maduro.
Esa tarea es más urgente en los centros urbanos medianos y pequeños, así
como en las comunidades rurales, donde el régimen había logrado con intenso
activismo, populismo y organización construir su poderosa base política.
Y,
finalmente, debemos presentar un programa legislativo serio y viable, que les
permita a los ciudadanos tener conciencia de cuál es la importancia
constitucional y política del Parlamento, y qué se puede esperar de una mayoría
democrática en ese importante poder del Estado. Sobre esta materia escribiré mi
próxima entrega.
Vía El Nacional
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