Marianella Salazar
Cada vez cobramos más conciencia de que el régimen de Maduro no durará
mucho, amenazado por una crisis social y económica sin precedentes, agravada
por la caída en picada de los precios de petróleo, que se mantendrán bajos por
lo menos durante dos años. El bolsillo del gobierno se vacía y no hay real para
financiar misiones, comprar votos ni conciencias. Con la revolución bolivariana
somos y seremos cada vez más pobres. Maduro cree haber encontrado una fórmula
para contener el descontento generado por la crisis con más represión y más
violación a los derechos humanos. Se equivoca, ningún régimen totalitario dura
eternamente, el mejor ejemplo que nos brinda la historia contemporánea es la
caída del Muro de Berlín. Hemos observado por la televisión no solo las grandes
celebraciones por los 25 años de la caída del llamado “Muro de la vergüenza”,
también hemos escuchado y digerido los testimonios de los actores que hicieron
posible el milagro de derribar aquellas barreras de hormigón y alambradas de
espino que los oprimían. Se trata de ciudadanos comunes y corrientes que
sufrieron las privaciones e injusticias del comunismo, que dejaron el miedo y
recobraron los ánimos hasta presionar al régimen opresor de Alemania del Este a
anunciar unas normas temporales que les permitían viajar a Berlín occidental
y eso les facilito cruzar el muro.
Lo que siguió es historia: miles de personas se congregaron
espontáneamente ante puestos fronterizos de Berlín y comenzó el éxodo hacia la
libertad sin que la guardia disparara un solo tiro. Algo inimaginable. La
historia alemana no tardó en cambiar y el sueño de la reunificación fue
posible. Es una gran enseñanza para la oposición política en Venezuela, el
cambio sí es factible cuando estemos decididos a dejar de mirar los toros desde
la barrera y nos sacudamos el miedo. El ex presidente soviético Mijail
Gorbachov considera hoy que el Muro de Berlín cayó cuando la sociedad alemana
maduró. Sin Gorbachov y su política
de Perestroika y Glásnost -traducida en el reconocimiento de
derechos civiles proscritos durante décadas en los países de la Cortina de
Hierro, que ocasionó el colapso del comunismo y la disolución de la Unión
Soviética-, la caída del Muro nunca habría sido posible. El comunismo ha
sobrevivido como una reliquia en Cuba, ajena a los grandes acontecimientos del
fin de la Guerra Fría, aunque todo hace prever que en cuanto Fidel Castro -que
solo ha exportado a Latinoamérica luchas fraticidas e ilusiones fallidas,
propias de un modelo económico obsoleto e ineficiente-, se reincorpore a la
eternidad, los protagonistas de la lucha contra la dictadura en “la isla de la
felicidad” cruzarán el umbral definitivamente hacia la libertad. Eso puede ocurrir
en cualquier momento, los venezolanos no tenemos que esperar a que el final de
esta torturase produzca hasta que tenga lugar el hecho biológico de la muerte
del depredador cubano; tenemos una posibilidad real, como los ciudadanos que
sufrieron la represión en la Alemania comunista y podemos derrumbar los muros
ideológicos construidos por el castro-chavismo, que nos han separado de
familiares y amigos, armados de mucha perseverancia como si se tratara de las
hachas, martillos y picas que las multitudes alemanas utilizaron a ambos lados
de la frontera.
Tic tac
Preocupación
en sectores de la FANB por los nexos con el movimiento de resistencia islámico
Hamás que pudieran tener los 100 palestinos -de los 1.000 que el gobierno de
Maduro pretende traer para estudiar medicina-, para servir como soporte, junto
a colectivos armados y miembros de la guerrilla colombiana, ante un eventual
derrocamiento del régimen.
Vía El Nacional
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