Wednesday, December 10, 2014

Así explotó la burbuja chavista de la falsa riqueza

En: http://konzapata.com/2014/12/asi-exploto-la-burbuja-chavista-de-la-falsa-riqueza/



Por Medina & Arenas.-

konzapata.........3................Si asumimos la premisa que durante tanto tiempo hemos escuchado de que Venezuela es un país rico, entonces nuestra fortuna como nación sufre de bipolaridad. Está afectada por este trastorno que impide el equilibrio, limita nuestra capacidad de planificar seriamente nuestro desarrollo, pero sobre todo provoca en quienes están en posiciones de poder y conducción de la nación, un espejismo que les bloquea ver de forma objetiva la realidad,  que nos lleva a repetir errores e intentar las mismas soluciones que fallaron en el pasado.
Así como el trastorno médico, la bipolaridad de nuestra riqueza es cíclica, se manifiesta con años plenos de bonanza, derroche, descontrol, periodos donde nacen los nuevos ricos, se crean nuevas elites empresariales y políticas a costa de los recursos del Estado. Son las épocas del ta’ barato dame dos, de los planes vacacionales organizados por los CADIVEROS, los periodos en los que pareciera que la felicidad se niega a desaparecer de nuestra conciencia y por tanto, no se asume ningún tipo de previsión sobre lo que pueda suceder en el futuro; pero luego, de forma casi inmediata, se transforma toda esta fantasía en una depresión terrible, llena de ajuste, de eliminar  gastos suntuarios, de búsquedas de enemigos externos que expliquen la debacle, de más impuestos. En fin, nos cae de golpe la época en que todos debemos apretarnos el cinturón, pero especialmente los más necesitados.
Las últimas décadas nos han mostrado estas dos caras de un mismo país, y deja claro que sufrimos un trastorno que nos condena a percibir el futuro como una lotería, pero sobre toda las cosas, deja evidente la inexistencia de un tratamiento efectivo para tratar esta desviación.
Para tratar esta bipolaridad, el elemento básico que se utiliza es reconocer que  se padece de este trastorno, comprender a profundidad por qué nuestra riqueza depende de un elemento tan vulnerable como el petróleo, producto signado por las condiciones de los  mercados mundiales, del juego geopolítico de las naciones y de la misma conflictividad que en todos los órdenes vive de forma permanente nuestra humanidad. Entender que tenemos un problema grave cuando centralizamos todo nuestro concepto de riqueza en un pozo petrolero, es empezar a reconocer nuestra bipolaridad. Pero por otro lado, la peor forma de atender este  concepto absurdo de la riqueza, es ubicando enemigos externos, intentando explicar las razones de estos cambios violentos de la alegría a la depresión, en actores distintos al propio modelo económico que se impulsa desde el poder. La guerra económica, el bloqueo financiero, el capitalismo, el imperio, todas son razones posibles, pero invalidas para explicar que nuevamente hoy Venezuela vive una resaca, que luego de una fiesta de despilfarro volvamos a la crisis y ajustes deprimentes.
Hoy Venezuela volvió a caer en la trampa de los precios altos del petróleo, nos creamos nuevamente una burbuja que explotó. Las últimas 13 semanas los precios del petróleo vienen en picada y esto nos agarró por sorpresa, nunca lo esperábamos, nunca se lo esperaban quienes administran los recursos del Estado. Es posible que el estar desprevenido tenga que ver con la idea de que el pasado reciente no existió, de que la “cuarta república” era una etapa que se debía desterrar de los libros de historia y de la conciencia del pueblo, pero este esfuerzo por invisibilizar fue tan arduo, que pensaron que no les iba tocar, se olvidaron de la Venezuela Saudita, del refinanciamiento de la deuda, de  Miguel Rodríguez y de la Agenda Venezuela de Caldera. Se creyeron  inmunes y a ellos, como herederos de nuestros libertadores, la historia les guardaría por siempre en la gloria. Por ello no ahorraron, no controlaron, mucho menos impulsaron el desarrollo del aparato productivo nacional. En su lugar, alcahuetearon la asignación inescrupulosas de divisas, utilizaron la petrochequera para conquistar apoyos políticos, expropiaron y satanizaron a los productores.
Al final del día, se dieron cuenta de que no eran tan heroicos, que las fuerzas inhumanas que lo rodeaban eran más terrenales y posiblemente se plantearán la pregunta ¿también sufrimos de bipolaridad?

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