Sunday, December 14, 2014

El régimen debe irse y sus cabecillas enjuiciados

En: www.lasarmasdecoronel.blogspot.com


Gustavo Coronel


REFLEXIONES DOMINICALES



La ruina financiera, el rechazo del mundo libre, las sanciones a los funcionarios forajidos del régimen, el colapso de los precios del petróleo, las fracturas internas del chavismo-castrismo, los rebuznos de Maduro, la corrupción salida de cauce,  todo apunta al derrumbe definitivo del régimen. Pero hay que estar atentos a las maniobras de última hora de la pandilla que ostenta el poder. Tratarán de cambiar una o dos fichitas a lo Varela o lo Maduro, para que, al final, todo quede igual.
A pesar de ser los más grotescos, no solo Nicolás Maduro o Iris Varela  deben irse: el régimen debe irse. La tragedia venezolana no se resuelve reemplazando en sus funciones a  uno o dos ineptos. Solo puede comenzar a resolverse con la salida del poder de este régimen corrupto, porque todos son moralmente invertebrados. No hay soluciones parciales a la tragedia venezolana ni acomodo posible con la pandilla. Y cuando salga el régimen deberán suceder varias cosas: una, el enjuiciamiento de los culpables de la tragedia; dos, el inicio de una transición política que incorpore a todos los sectores democráticos y responsables del país; tres, una política orientada a la recuperación de la confianza internacional en Venezuela como país civilizado y una campaña didáctica interna para poner a todos los venezolanos en el mismo nivel de conocimiento sobre la situación del país.  Venezuela quedará en ruinas después de los 16 años de abusos y asaltos a la nación por parte de los bandidos chavistas y se requerirá un gran esfuerzo de amplitud y conciliación nacional para salir del foso.
Los componentes de ese esfuerzo deberán ser claramente explicados al pueblo venezolano: la ruinosa situación financiera del país, su colapso agrícola e industrial, el endeudamiento de la nación, y de su industria petrolera, la prostitución de las instituciones, la masiva situación de pobreza crónica del pueblo venezolano a pesar de las dádivas del régimen. Todo debe salir a la luz del día. No puede mantenerse la mentira como política de estado. Al país habrá que hablarle claro, pues nada puede ser peor que lo que tenemos hoy. Hablar claro representa la prueba del ácido, ya que una sociedad que no pueda  enfrentarse con su realidad no tiene futuro.
El camino será largo y difícil. Lo único que no debe permitirse nunca más es la presencia en el poder de ineptos y corruptos, no importa que ideología política puedan tener. No hay tal cosa como izquierdas buenas y derechas malas o viceversa. Lo que hay es gente honesta y capaz y gente deshonesta e incapaz. No deben existir en Venezuela  dogmas ni mitos como el de las “industrias básicas” quebradas, el de la “soberanía” que permite los abusos de poder, la “independencia” que hace creer que podemos hacer lo que nos venga en gana como nación o  “el poder en manos del pueblo”, cuando el pueblo está en realidad totalmente indefenso frente al régimen demagógico y rapaz.  Estos mitos solo han servido para permitirle a una pandilla de corruptos que se enriquezcan de manera obscena a costa del pueblo: los Chávez, los Cabello, los Maduro-Flores, los Giordani, los Ramírez, los narco-generales, los rastreros miembros del Tribunal Supremo de Justicia y del Poder Moral, los contratistas de PDVSA, de CVG, de Corpo-Elec y de los ministerios del ejecutivo. Están hoy unidos, como una manada de hienas, en su amparo de los delincuentes sancionados por el Congreso de los Estados Unidos.
Será preciso, no hay alternativa a la curación del pueblo venezolano, exponer descarnadamente la tragedia venezolana de los últimos 16 años. Es verdad que hay grandes sectores de la población a los cuales les será muy difícil comprender y aceptar la manera como han sido manejados por la pandilla, pero será necesario que cada quien enfrente su responsabilidad en el desastre.  La gran tarea de cualquier gobierno en Venezuela será como sacar de la pobreza a millones de seres ignorantes e indefensos sin que tengan que vender sus almas.
No envidio a quienes tengan esa responsabilidad porque la tarea es titánica. La columna vertebral de ese esfuerzo será la educación ciudadana. La creación de una masa crítica de ciudadanos será el camino para salir de la miseria y de la dependencia en regímenes demagógicos. El ciudadano rechazará la promesa y el halago fácil, no aceptará vender sus principios por una limosna diaria.
La ciudadanía representa el camino de la verdadera liberación. Quien pueda conducir a nuestro pueblo por ese camino y mantener el rumbo se ganará un sitio honorable en nuestra historia.

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