Victor Salmerón
Las cifras difundidas por el Banco
Central de Venezuela desnudan que en los primeros once meses de 2014 los
precios registraron un salto de 60,1% y por tanto la inflación del año
pasado será la cuarta más elevada desde 1950.
La señal de alarma está encendida, los
venezolanos se exponen a un ciclo de pérdida de calidad de vida. Pero la
magnitud de los desequilibrios y las medidas anunciadas por Nicolás
Maduro para enfrentarlos apuntan a que la inflación, lejos de perder
intensidad, ganará fuerza.
El primer factor a tomar en cuenta es la
devaluación de la moneda. El Presidente anunció que mantendrá el tipo
de cambio de 6,30 bolívares por dólar para las importaciones de
alimentos y las asociadas al sector de la salud, pero unificará los dos
sistemas del Sicad y creará un mecanismo donde el dólar debería ubicarse
en un nivel intermedio entre 12 y 50 bolívares.
Maduro explicó que será “un solo Sicad
que pueda atender los otros estamentos de las necesidades económicas del
país, estableciendo por sistema de subasta, mecanismos de mercado para
su fijación y mecanismos de interés nacional”.
También habrá un tercer mercado que
funcionará a través de casas de bolsa y, de acuerdo con lo explicado por
el Presidente, debería ser la legalización del paralelo. “Un sistema
que funcione a través de las bolsas públicas y privadas, donde concurra
el sector público y maneje ese tercer mercado, y busque por la vía de un
equilibrio de participación legal atender lo que se ha generado como un
mercado absolutamente abrupto, fuera de cualquier regla económica”.
Si bien los analistas señalan que la
devaluación que ocurrirá con la unificación del Sicad tiene elementos
positivos en las actuales circunstancias, como entregarle más bolívares
al Gobierno y por ende disminuir la brecha entre ingresos y gastos en
las cuentas públicas, también significa malas noticias en materia de
precios. Las empresas que estaban importando con un tipo de cambio de 11
bolívares por dólar ahora pagarán más por los billetes verdes y por
tanto habrá un impacto en los precios. El economista y profesor de la
Universidad Católica Andrés Bello, Ronald Balza, añade que también se
producirá un efecto monetario porque el Banco Central tendrá que crear
más bolívares para comprarle los dólares a Pdvsa a la nueva tasa. “Como
Pdvsa cubre una gran cantidad de gastos de tipo social, entonces estos
bolívares nuevos que tiene que crear el Banco Central para comprarle los
dólares ingresarán a la economía y presionarán la inflación”, dice
Ronald Balza.
Pocas reservas. Otro
factor a tomar en cuenta es que todo apunta a mayores problemas en el
lado de la oferta, algo que se traduce en aumentos de precios y escasez.
La caída de los precios del petróleo, el producto que aporta 96 de cada
100 dólares que ingresan al país, obligará a recortar los dólares que
recibe el sector privado para importar productos terminados o materia
prima para mantener las plantas operativas.
La cesta petrolera venezolana se ha
cotizado en las dos primeras semanas de este año en un promedio de 41,33
dólares, cifra que se traduce en un declive de 58% respecto a junio de
2014 y que genera un severo problema de flujo de caja en divisas.
De acuerdo con los cálculos de Síntesis
Financiera si el precio de la cesta petrolera venezolana se recupera,
como es probable, hasta un promedio anual de 50 dólares el barril, el
ingreso de divisas se quedaría corto en 35 mil millones de dólares y si
alcanza un promedio de 60 dólares, escenario que también es considerado
como factible, aún habría un faltante de 28 mil millones de dólares.
El economista Efraín Velásquez señala
que el Presidente no anunció nada para aumentar las reservas líquidas,
los dólares en efectivo que tiene disponible el Banco central para
cubrir importaciones. “Las reservas líquidas se encuentran en torno a
1.800 millones de dólares, una cifra muy baja. Es necesario tomar
medidas para aumentarlas recurriendo a operaciones con el oro,
financiamiento, los Derechos Especiales de Giro, acuerdos con China y
disminución de los aportes al Fonden”.
Velásquez agrega que “tomar medidas para
aumentar las reservas líquidas disminuiría la caída de las
importaciones y ayudaría a que hubiese un menor impacto inflacionario.
En este tema también hay que incluir la deuda que tiene el Gobierno con
las empresas privadas por divisas aprobadas y no entregadas en 2013 y
2014 porque esto es lo que permitiría que las casas matrices mantengan
el financiamiento a sus empresas en Venezuela”.
“La prioridad esta en aumentar las
reservas líquidas y en este sentido hasta ahora el Gobierno no ha hecho
nada”, dice Efraín Velásquez.
El presupuesto. El
informe que el Ejecutivo entregó a la Comisión de Valores de Estados
Unidos (SEC por sus siglas en inglés) registra que en 2013 con un precio
promedio de la cesta petrolera venezolana de 98 dólares el barril, el
gasto del Gobierno, incluyendo todas las empresas públicas, superó en
16,9% del PIB al ingreso y Ecoanalítica calcula que en 2015 la brecha a
cubrir es de 20% del PIB.
Presionado por la caída en las encuestas
y la cercanía de las elecciones parlamentarias de 2015, Nicolás Maduro
anunció una larga lista de planes que implican más gasto como el aumento
del salario mínimo en 15%, incremento de 30% en las 250 mil becas que
reciben estudiantes universitarios, inversiones en infraestructura por
59 mil 575 millones de bolívares y 911 millones de dólares, construcción
de 400 mil viviendas, 300 mil nuevas pensiones para adultos mayores y
un bono de salud para los pensionados.
Hasta ahora, el Gobierno ha cubierto más
de la mitad de la brecha entre ingresos y gastos con dinero sin
respaldo. El Banco Central fabrica billetes con los que le compra a
Pdvsa una montaña de bonos. Una vez los recursos entran a la caja, Pdvsa
los utiliza para cubrir gastos como salarios, misiones, subsidios… con
lo que la cantidad de bolívares que circula en la economía se dispara y
crece la demanda. Este incremento de la demanda encuentra a una oferta
escuálida por controles de precios que no permiten cubrir los costos de
producción, deficiencia en los servicios públicos como la electricidad,
la nueva Ley del Trabajo que recorta los días laborables y la caída en
la asignación de dólares al sector privado.
La consecuencia es que más bolívares
detrás de pocos productos se traducen en incrementos de precios o en
mayor demanda de dólares en el mercado paralelo, con lo que el billete
verde se encarece y a su vez también acelera la inflación, porque un
número importante de empresas y comercios utiliza este indicador para
calcular costos de reposición.
¿Los planes de gasto implican mayor
emisión de dinero sin respaldo? Ronald Balza indica que “no conocemos el
presupuesto consolidado; es decir, cómo queda el gasto después de los
planes anunciados. La devaluación le entregará más bolívares y por ende
puede pensarse que disminuirá la emisión de dinero del Banco Central,
pero todo depende de cómo queda el gasto total”.
Efraín Velásquez indica que “tenemos que
esperar a ver si efectivamente esos planes de gasto se concretan, pero
por tratarse de un año electoral no es descartable que el BCV continúe
emitiendo dinero en cantidades importantes y se produzca un efecto
adicional sobre la inflación”. En este entorno, Ronald Balza no duda en
señalar que “no hay nada que haga pensar que la inflación de 2015 será
menor a la de 2014”, mientras que los escenarios que maneja Síntesis
Financiera contemplan un salto que podría alcanzar 125%, es decir, el
mayor incremento de precios en los últimos 64 años.
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