Gustavo Coronel
En el mismo cuerpo del diario LA VERDAD en el cual aparece la noticia sobre el asesinato de la escolta del músico Gustavo Dudamel: Raptan y asesinan a escolta de Gustavo Dudamel , se puede ver una lista de otros sucesos en los cuales se ha terminado con vidas de venezolanos:
Ver también El Universal:http://www.eluniversal.com/sucesos/150809/matan-escolta-de-dudamel-en-barquisimeto
Venezuela
es un país dominado por la violencia, por el crimen, un país sin
gobierno en el cual las tribus policiales se caen a tiros con las bandas
armadas anarquizadas, originalmente creadas por el régimen para
aterrorizar a la oposición. Esta es una verdadera guerra entre
malandros, disfrazada de operativo contra “paramilitares”. La llaman
Operación de Liberación del Pueblo!
La
prensa informa que Gustavo Dudamel generalmente anda con tres escoltas.
Ello es debido al desastre al cual ha llegado el país. Un artista no
debería necesitar una protección especial, sobre todo porque el
guardaespaldas parece atraer más violencia. Muchos líderes políticos
han sido asesinados por sus guardaespaldas, no por sus enemigos, como
fue el caso de Robert Serra. En el país más de cien escoltas han sido
asesinados en los últimos meses. Los escoltas venezolanos son jóvenes
sin preparación técnica para esa tarea, generalmente muy pobres y
deseosos de ganar algún dinero que les permita salir de la pobreza. Los
están matando las bandas urbanas para quitarles el arma o el vehículo.
Tristemente, la prensa reporta que algunos de ellos se dedican a atracar
a la ciudadanía en su tiempo libre para obtener otros ingresos.
En
este ambiente tan degradado, ¿no es deprimente que un músico quien ha
expresado repetidamente ser amante de la no-violencia tenga que andar
por Venezuela rodeado de gente armada? ¿Cuándo habría aceptado esto
Pablo Casals? O Rostropovich? O Plácido Domingo? Claro, ninguno de
ellos tuvo que vivir en esta Venezuela, manejada por el régimen que
Dudamel ha apoyado. La inseguridad obliga a Dudamel a andar con
guardaespaldas y a aceptar la realidad anárquica del país. ¿No es esa
una profunda contradicción, apoyar un régimen que nos ha llevado a la
situación actual?
Dudamel,
un hombre dedicado a las tareas de sembrar hermandad a través de la
música, tiene que andar en su país rodeado de gente armada para sentirse
seguro. Y ni así lo logra, puesto que la violencia se ha salido de
cauce.
¿Tendrá que vestir chaleco contra balas?
Me
apena que Gustavo Dudamel, quien se pasea tranquilamente por tierras
extrañas, tenga que andar con guardaespaldas en su propio país. Me
apena que Venezuela haya llegado a ser un país dominado por el hampa en
las calles y por el hampa en Miraflores, hasta el punto que gente de
paz tenga que andar como si estuviéramos en guerra.
Cuando
llegamos a este punto de degradación, con Venezuela inmersa en una
crisis profunda de naturaleza ética, financieramente quebrada,
políticamente prostituida, es preciso actuar para cambiar de manera
urgente. No es tolerable este estilo de vida, con los privilegiados del
régimen rodeados de guardaespaldas y los seres comunes y corrientes
muriendo, sin que nadie sepa jamás quien los asesinó.
Hay
que llorar por el guardaespaldas de Dudamel, por Dudamel, por el país
que hemos perdido a manos de una pandilla contra la cual no hemos tenido
el decoro de reaccionar vigorosamente.
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