EN: Recibido por email
Con la llegada de Trump a la presidencia del país más poderoso del mundo,
México debe dejar de hacer pronósticos autocomplacientes.
Ya nada será igual.
Luis Antonio Espino
Letras Libres
Noviembre 10, 2016
http://www.letraslibres.com/espana-mexico/politica/despierta-mexico-esto-es-trumpland
"No va a avanzar en la interna republicana, es un bufón que
solo quiere publicidad"
Y avanzó
"No puede ganarle a Jeb Bush, trae todo el apoyo y el dinero"
Y lo humilló y lo arrasó.
"No va a ser elegido candidato. El establishment republicano
lo va a repudiar porque va en contra de toda la plataforma del
partido"
Y lo eligieron y lo apoyaron.
"No va a poder hacer nada contra Hillary. Ella tiene toda la
experiencia, inteligencia y apoyo de los medios y de los
grandes donantes"
Y la trajo bailando a su ritmo toda la campaña.
"Su campaña es un desastre. No tiene expertos en big data, ni
en social listening, ni en ni en geospacial referentiation, ni
encuestadores, ni dinero para spots. En cambio la campaña
demócrata..."
Y de nada sirvió.
"Ahora sí, no se va a levantar del escándalo que provocó lo
que dijo sobre [ inserte aquí el escándalo ]. Ahora sí está frito."
Y se levantó.
"No, ya con lo de los videos del pussy grabbing, ahora sí, está
acabado. De hecho dicen que va a renunciar"
Y no renunció.
"Uy, Hillary lo va a destrozar en los debates. Se va a notar su
ignorancia sobre los temas, su falta de carácter presidencial,
su misoginia, su racismo, su xenofobia"
Y precisamente por eso lo eligieron.
¿Y ahora? ¿Qué nos estamos diciendo a nosotros mismos?
"No podrá implementar ninguna de sus promesas"
"Es muy difícil que pueda salirse del NAFTA"
"Una cosa es la campaña y otra el gobierno"
"Mira, el dólar no llegó a 30 pesos, vamos muy bien"
"El muro es imposible de levantar".
“Ya salieron Meade y Carstens a tranquilizar a los
mercados”
"Calma, ya Peña Nieto dijo que ya hablaron en buena onda"
México se ha dado el lujo de estar ensimismado en sus luchas internas
muchos años gracias a que no tenía enemigos externos. Desde los años
cuarenta del siglo pasado, las élites mexicanas intuían que estaba en el
mejor interés de Estados Unidos que no nos vaya mal. Esa idea, esa
noción básica de que si tu casa se incendia tu vecino va a correr a
ayudarte para que el fuego no alcance su casa, se ha derrumbado por
completo: el 20 de enero de 2017 un pirómano ocupará la casa de al
lado.
Tengámoslo claro: ha llegado a la presidencia del país más poderoso
del mundo un fascista para el que México y su gente son la causa del
desempleo, el crimen y la decadencia de los barrios y comunidades. La
noche del 8 de noviembre, los cantos de los seguidores del nuevo
presidente no eran “¡Lock her up!” ni “Death to Democrats!” o “Deport
Obama back to Kenya!” No. Los cantos de este renovado KKK eran:
“Build the wall, build the wall!”
¿Quién lo va a parar? ¿Las organizaciones latinas? ¿El Congreso, lleno
de los mismos pusilánimes que no pudieron pararlo en la interna
aunque les escupía en la cara a diario? ¿La Suprema Corte? ¿El New
York Times?¿La OEA? ¿Los tuits de Gael y Diego? ¿La ONU?
A Trump le puede afectar más el ánimo una parodia en Saturday Night
Live o un insulto de Rosie O’Donnell que una resolución del Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas. Esa es la mente a la que le van a confiar
los códigos nucleares.
Entendamos algo. El discurso populista se nutre de la existencia de
enemigos reales o imaginarios. Y nosotros somos ese enemigo. Trump
será un presidente que, cuando no logre crear los empleos que
prometió, culpará a México. Cuando no logre bajar las tasas de
criminalidad como ofreció, culpará a los mexicanos. Cuando no logre
que la economía crezca como aseguró, dirá que es culpa del TLCAN y
de las empresas mexicanas.
El día que se sepa que tiene sexo con su hija, que es amante de Putin,
que recibe dinero de ISIS, o lo que sea, ese día tomará alguna medida
espectacular contra el enemigo: un sobrevuelo de aviones militares
sobre la frontera para amenazarnos si no pagamos el muro, una
instrucción al Departamento de Justicia para que abra una
investigación contra el gobierno mexicano porque las remesas son
lavado de dinero, una orden al IRS para auditar alguna empresa que
quiere invertir en México, el arresto de algún cónsul mexicano por
andar ayudando a migrantes ilegales a violar la ley.
¿Nada de eso tendrá impacto en la bolsa mexicana, en las inversiones,
en el tipo de cambio, en el crecimiento, el empleo, o la estabilidad
política?
Ya de la autoestima nacional mejor ni hablamos.
¿Qué vamos a hacer? En eso tenemos que pensar y actuar, no en
pronósticos autocomplacientes de que todo seguirá igual.
Welcome to Trumpland. Whites only. No Mexicans.
@luisantespino
Luis Antonio Espino (México). Escritor e
investigador. Consultor en Comunicación. Especialista
en Discurso. Columnista semanal en Letras Libres. /
Speechwriter & Communications Consultant. Es
miembro de la redacción de Letras Libres.
Dirige el blog Idea, Discurso y Acción, orientado a
generar ideas para transformarlas en discurso y acción
y se trazan algunos nortes para ayudar a los líderes a
pensar, a decir y a actuar con más honestidad y
claridad.
No comments:
Post a Comment