Monday, March 30, 2026

Laceiba de Ramón Muchacho el 30 de marzo

 EN: Recibido por email

Saludos,

Uno lo sospechaba, pero verlo confirmado indigna: los escoltas de Mario Silva eran pagados con dinero del Estado venezolano.

Pero no nos ilusionemos: esos escoltas, ahora que se los quitaron, probablemente pasarán a custodiar a alguien del nuevo-viejo elenco.

El problema de fondo es que hay un ejército de escoltas cuya magnitud es desconocida. Suponemos que es muy numeroso, pero quiénes son, a quién cuidan y cuánto ganan, es hoy un misterio.

Cada escolta remunerado por el Estado es menos dinero para servicios públicos para todos. O más inflación. O las dos cosas.

¿Quién debiera contar con escoltas en una sociedad democrática? Esa discusión habrá que darla, una de tantas discusiones pendientes en Venezuela. Siendo realistas, debieran estar reservados solo para unos pocos funcionarios que, por la naturaleza de su labor, pudieran estar expuestos a ataques y a amenazas.

Solo sociedades muy desarrolladas y cohesionadas pueden darse el lujo de reducir a la mínima expresión la seguridad para los altos funcionarios del Estado. A nuestro país le llevará décadas llegar a este ese punto, pero ese ideal no es inalcanzable.

Por ahora, sabemos con alivio que le quitaron los escoltas a Mario Silva. Sabemos también que no se esfumaron: solo cambiaron de jefe. Y seguiremos pagando esa cuenta, como siempre, a través del Estado. El verdadero cambio llegará cuando la inmensa mayoría del ejército de escoltas que hay en nuestro país tenga que buscarse la vida como cualquier venezolano: ¡trabajando!

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