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Saludos,
Supuestos opositores como ministros. Otros como embajadores. Falsos independientes montados en un camión y unos más allá en tarimas peregrinas, haciendo bulto con Delcy o Cabello.
Todo tiene un mismo fin: la simulación de un supuesto pluralismo, la falsificación de un sistema político con partidos judicializados, cooptados, corrompidos o robados.
Los hermanos siniestros repiten el menú. ¿Alguien se acuerda de la llamada mesita? ¿Cómo olvidar a los diputados alacranes que estropearon la Asamblea legítima?
Es la misma receta que han aplicado en el sector económico, con testaferros y el “capitalismo de amigotes”, como lo señaló el editorial de Laceiba de ayer.
Al final son operadores sustitutos, funcionales para Miraflores, estafadores seriales que no representan a nadie sino a los intereses del régimen y que sirven para repartirse la torta en un caso, o para excluir al liderazgo con genuino respaldo popular, en el otro.
En estos días abundan esos especímenes y montajes en templetes. El “nuevo momento” de los Rodríguez es en realidad una farsa. Y como estamos en la fase de recuperación, rumbo a los preparativos para la de transición, hay que estar ojo avizor con las engañifas.
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