EN: https://www.elnacional.com/editoriales/2026/10/primer-round-entre-lula-y-flavio-bolsonaro/
Cerca de 160 millones de brasileños están convocados a las urnas el domingo en una mega elección, que incluye la presidencia, la renovación completa de la Cámara de Diputados (513 escaños), dos tercios del Senado (54 de 81 escaños), gobernadores y representantes a los parlamentos de los estados. Hay 12 candidatos por el premio mayor pero solo cuentan dos para avanzar a la muy probable segunda vuelta. Luiz Inácio Lula da Silva, quien cumplirá 81 años el 27 de este mes, compite por séptima vez (perdió las tres primeras en 1989, 1994 y 1998) en busca de un cuarto mandato. Tiene una ventaja de entre 4 y 5 puntos en los sondeos de opinión para ganar el domingo pero sin acercarse al 50% de los sufragios necesarios para una victoria definitiva.
Se da por descartado que Lula y Flávio, el hijo de 45 años de Jair Bolsonaro, el expresidente condenado a 27 años y 3 meses de prisión por el intento de impedir la transición del poder en enero de 2023, volverán a competir el 25 de octubre en una segunda vuelta que las encuestas proyectan como muy pareja. El presidente brasileño se impuso en las elecciones de 2022 por el más estrecho margen en la historia de la democracia brasileña.
Brasil es un inmenso país partido en dos. La polarización entre derecha e izquierda es tan intensa que la gente, según registra un artículo de El País de Madrid, de su corresponsal en Buenos Aires, elegirá el mal menor. Unos, cansados de Lula; otros, temerosos del peligro democrático que les inspira Bolsonaro. Los índices económicos favorecen al presidente en ejercicio, bajo desempleo, inflación controlada y crecimiento moderado, que, sin embargo, la mitad de los brasileños consideran insuficiente y colocan la economía, la seguridad y los servicios entre sus primeras preocupaciones.
Bolsonaro ha enfatizado su agenda de seguridad, proponiendo una legislación más dura, y la económica, con un recorte del gasto público para controlar el déficit. Además, de denunciar la "persecución política" de la que su padre sería víctima. Lula insiste, por su parte, en mantener los programas sociales que reciben cerca de 20 millones de familias y son su marca distintiva desde sus primeros mandatos entre 2003 y 2010.
Lula tiene, además, otra misión. Revertir la racha de derrotas que ha desalojado del poder a la izquierda en el último par de años en Colombia, Chile, Honduras, Bolivia, Perú, Ecuador y Costa Rica, que coincide con el tiempo que Donald Trumpo, que no es santo de su devoción, lleva en la Casa Blanca.
Otras tres candidaturas, que juntas pueden llegar a sumar el 10% de los sufragios, pueden ser decisivas en la definición del panorama político brasileño en el segundo round previsto para el 25 de octubre.
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