Monday, December 3, 2012

María Lourdes Afiuni en la OEA

En: Recibido por email

GUILLERMO A. COCHEZ |  EL UNIVERSAL
sábado 1 de diciembre de 2012  12:00 AM
El 28 de noviembre se presentó en el Consejo Permanente de la OEA Patricia Pérez, argentina, presidente de la Coalición Mundial de Mujeres con SIDA; se refirió a las mujeres con dicho virus que en algunos países son violadas sexualmente y utilizadas para contagiar al enemigo en tiempos de guerra. Al tomar la palabra y agradecerle su disertación, reflexioné sobre el 25 pasado donde se había celebrado el "Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer" declarado por la ONU en recordación al sacrificio de las hermanas Mirabal, dominicanas asesinadas por combatir al sátrapa Trujillo.

Recordé también que fue la Comisión Interamericana de Mujeres el primer órgano multilateral creado para asegurar el reconocimiento de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de las mujeres, derechos que hoy promueve extensamente la OEA, tal como lo establece su Carta Constitutiva. Consideré importante hacer un llamado a nuestros gobernantes y expresar que hoy en día la violencia contra la mujer, incluyendo aquellas en posiciones de liderazgo y puestos públicos, sucede y continúa.

En ese contexto, me ha llamado la atención el trabajo de investigación de Francisco Olivares de El Universal, Premio Nacional de Periodismo en su país, a través de su libro presentado el 23 de noviembre en Caracas, y del cual envíe extractos (Runrunes) y copia de su carátula a todos mis colegas en la OEA. En dicho libro cuenta la increíble y triste historia de la juez María Lourdes Afiuni, historia que debe ser conocida, sobre todo en una organización que como la OEA protege los derechos humanos en el Continente.

Desde 2010 la relatora de las Naciones Unidas para la Independencia de Jueces y Abogados, presentó el caso Afiuni y dijo que éste "es un ataque abierto contra los principios de las Naciones Unidas". La relatora señaló que "mantener a la juez en condiciones que ponen en peligro su integridad física, tendría un impacto en la independencia de los jueces en Venezuela, quienes pueden tener un destino similar si actúan contra intereses del gobierno." En febrero 2011, la diputada María Corina Machado entregó a la expresidente Michelle Bachelet, jefa de ONU Mujeres, carta firmada por 7.980 venezolanas que pedían la libertad de la jueza Afiuni.

La Comisión Internacional de Juristas y el Observatorio para la Protección de los Derechos Humanos, entre otras entidades de derechos humanos, ha expresado su repudio por esa inhumana detención. Aunque como abogado podría llegar a conclusiones sobre las arbitrariedades de este caso, como diplomático no estoy llamado a valorar los hechos relacionados al encarcelamiento de la doctora Afiuni. Sin embargo, habiendo manifestaciones expresas de relatorías de la ONU, entidades de la sociedad civil mundiales, es nuestra facultad hacer un llamado a la OEA, defensora de los derechos humanos, para que haga una pausa y conozca los detalles de este caso

Me motivé a hablar del tema por el contenido del libro de Olivares, "Afiuni: La presa del comandante", en donde la jueza hasta expresa que su integridad fue abiertamente violada durante su estancia en prisión, motivándole una serie de peligrosas intervenciones quirúrgicas, que finalmente demostraron su gravedad para obtener la medida de casa por cárcel, después de estar encarcelada en el infierno donde "vivió" por tantos meses.

Embajador de Panamá ante la OEA

Mensaje a Maduro

En: http://www.noticierodigital.com/2012/12/mensaje-a-maduro/

Gustavo Coronel

3 Diciembre, 2012
Sr Maduro:
En recientes declaraciones de prensa ha pedido usted “respeto a la vida del presidente de la República, Hugo Chávez, quien se encuentra en Cuba realizándose un tratamiento médico”. Quisiera preguntarle: Quienes irrespetan la vida de ese señor? Es acaso irrespetuoso pedir que nos digan la verdad? No es más irrespetuoso el régimen que usted representa, el cual mantiene un silencio criminal sobre el estado de salud del Sr. Chávez? A nosotros los venezolanos lo que nos importa, realmente, es que, quien quiera que sea el presidente, atienda a sus obligaciones. Y el Sr. Chávez tiene bastante tiempo que no lo hace, ni cuando está en el país ni cuando está en Cuba.
A nosotros los venezolanos también nos importa la calidad moral de quien ejerza la presidencia. Preguntamos, sin por ello ser irrespetuosos, por qué el Sr. Chávez no le habla claro ni siquiera a ustedes, sus propios acólitos. En ocasiones ustedes mismos han dado versiones diferentes de la situación de la salud del Sr. Chávez. Por qué se va para Cuba el Sr. Chávez, “y que” a meterse en una cámara hiperbárica de las que sobran en Venezuela? Quien paga esos gastos? Los aviones que se usan para que él y ustedes viajen a tener reuniones de gabinete en La Habana son bienes nacionales. La utilización de bienes de la nación para uso personal configura peculado de uso. La Asamblea Nacional ha autorizado el viaje del Sr. Chávez por razones personales, pero no dice nada sobre los costos de ese viaje personal. Conoce usted el significado de la transparencia y de la rendición de cuentas? Y, si sabe que significan estos términos, porque usted y sus colegas del régimen no los practican? Sabía usted, por ejemplo, que el ex-presidente estadounidense Truman tenía un librito de estampillas en su escritorio, comprado por él para mandar sus cartas personales? Eso es transparencia, Sr. Maduro.Y en Venezuela no estamos hablando de estampillas sino de aviones, hoteles, guardaespaldas, cocineros, todo un entourage que recuerda a Idi Amín, gastos cuantiosos sobre los cuales nunca ha habido rendición de cuentas. Y no menciono los regalos a los dignatarios amigos, como cuando el Sr. Chávez le dió $10 millones a Evo Morales (Bolivia) por televisión, en espontáneo impulso de generosidad, un evento que presenciamos asombrados.
Agrega usted que “dirigentes de la derecha utilizan el tema de la salud del Presidente para crear matrices y desmoralizar al pueblo venezolano”. Y “Cuando escuchamos la miseria humana de esta derecha, metiéndose con la vida de un ser humano, lo que uno siente es indignación”.
Ni somos miseria humana ni nos estamos metiendo con un tal Hugo Chávez. Estamos tratando de establecer cual es la verdad sobre el presidente, como se llame. Si el Sr. Chávez no fuera el presidente muy pocos venezolanos se preocuparían por su salud, se lo puedo asegurar. Sobre lo de las miserias humanas que usted menciona, escuchó usted acaso a Héctor Navarro, quien “hizo énfasis en la importancia que tiene el encendido de la cruz como un acto de fe para la pronta recuperación del presidente Hugo Chávez”? Esa cruz se ha instalado allí año tras año, por 49 años, desde que el Sr. Chávez vendía arañitas en Barinas. No tiene ni debe dársele ninguna significación política. La cruz es un símbolo de unidad entre las gentes de nuestro país, no una oportunidad para que un ministro lama botas.
Dirá usted, quizás, que el presidente no puede cumplir con sus obligaciones porque está enfermo. Ojalá no se atreva usted a usar ese argumento porque es absurdo. Si el sabía que estaba enfermo, como lo ha admitido en el pasado, haciéndonos un strip tease parcial, por qué ha sido tan irresponsable como para ser candidato presidencial y exponer al país por cinco años más a la situación en la cual hoy se encuentra? No le parece a usted que eso es parte de la miseria humana anhelante de poder a toda costa?
Finalmente, le llamo la atención sobre su utilización de un lenguaje impropio para dirigirse a los ciudadanos venezolanos. Usted es un funcionario público, un empleado de esos venezolanos a quienes usted llama miserias humanas. Si su chofer le dijera a usted miseria humana, no lo despediría? Usted es un burócrata nombrado a dedo, reemplazable en cualquier momento, como lo fueron en su momento Rangel, Isaías, Adina, Carrizales, Jaua etc, etc, y podemos exigir que usted sea despedido por grosero. El problema que tenemos es que quien lo empleó a usted ha abandonado su cargo.
Habrá, pués, que esperar. Mientras tanto, Sr. Maduro, métase la lengua en el bolsillo y póngase a trabajar por nuestro sufrido país.

Sólo hay un camino: la unidad

En: Recibido por email

Editorial de www.analítica.com

Si queremos salir de esta pesadilla debemos reconocer y apoyar le encomiable labor que ha realizado y sigue realizando la MUD y la que hizo con valentía y dedicación nuestro candidato en las elecciones el 70  Henrique Capriles Radonski
No se trata de determinar si en verdad existe una nueva o una vieja política.
En realidad hay una sola política y ésta, puede o no ser eficaz, según las circunstancias.

En una situación como la que estamos viviendo en la que un régimen agónico pretende establecer un modelo parecido a la fracasada y destartalada sociedad cubana, lo que se requiere no son comparaciones sobre si las llamadas IV y V repúblicas fueron buenas o malas, sino entender de una buena vez que sólo podremos vencer el propósito totalitario que está en la mente de Chávez y sus acólitos con la unión perfecta y sólida de los que creen sinceramente en una alternativa democrática.

En las elecciones del 70 nuestro candidato Henrique Capriles logró, en una campaña admirable, colocar en el tapete un resultado en el que al menos 6,6 millones de venezolanos expresaron que no querían seguir el rumbo al abismo que propone Chávez. Probablemente fueron muchos más los que estaban de acuerdo c on ponerle un parao a este desquiciante experimento político que tantas veces ha fracasado en el pasado. Pero el ventajismo, la parcialidad de todos los órganos del Estado, el uso poco transparente del sistema electoral fueron elementos de lo que, muchos denominan, un proceso electoral fraudulento.  De eso estamos conscientes una gran mayoría de los venezolanos pero no por ello debemos dejar de luchar y enfrentar con los medios a nuestra disposición el absurdo intento de crear al margen de la Constitución  un pretendido y desconocido Estado Comunal.

Para detener esta aberración es indispensable permanecer unidos y  no desmantelar al liderazgo que hasta ahora nos ha llevado por un buen camino, a pesar de todos los obstáculos que insolentemente y sin vergüenza alguna les puso este irresponsable  y delincuente gobierno.

Si queremos salir de esta pesadilla debemos reconocer y apoyar le encomiable labor que ha realizado y sigue realizando la MUD y la que hiz o con valentía y dedicación nuestro candidato en las elecciones el 70  Henrique Capriles Radonski.

No es hora de hacer cálculos ni de inventar el agua tibia, hay un camino y solo se requiere perseverar en su transitar si se quiere llegar a un destino mejor.

Sunday, December 2, 2012

Misiles salvavidas

En: http://www.lapatilla.com/site/2012/12/02/moises-naim-misiles-salvavidas/

Moisés Naím

Las armas son para matar. Pero la sorpresa es que, a veces, algunas salvan vidas. Este es el caso de los misiles anti-misil que Israel utilizó para protegerse de los cohetes lanzados por Hamás desde Gaza en su más reciente conflicto. Y no me refiero al hecho de que este sistema, llamado Cúpula de Hierro, evitara la muerte de civiles israelíes. Eso, sin duda, lo logró. Pero también evitó la muerte de miles de inocentes en la Franja de Gaza. También frenó una desestabilización aún mayor de esa convulsionada región y, posiblemente, hasta impidió un peligrosísimo enfrentamiento armado entre Israel y Egipto. ¿Cómo puede un arma lograr todo eso?
Durante los ocho días que duró el conflicto, los partidarios de Hamás lanzaron desde Gaza 1.506 cohetes hacia Israel. Más de la mitad cayeron en zonas despobladas. Pero el 84% de los 421 cohetes que hubiesen estallado en centros urbanos fueron destruidos en el aire por el sistema antimisiles israelí (que es capaz de establecer el patrón de vuelo de los cohetes e ignorar aquellos que caerán áreas despobladas sin causar bajas). Un total de 58 cohetes palestinos estallaron en áreas pobladas, matando a cinco israelíes e hiriendo a 240.
¿Qué hubiese sucedido si los cohetes de Hamás hubiesen tenido más éxito, y hubieran caído en Tel Aviv y otras grandes ciudades, causando no 5, sino 1.000, 3.000 o más muertes entre la población civil? La respuesta es obvia: el Gobierno de Israel —al igual que el de cualquier otro país del mundo— habría invadido Gaza. Esto habría implicado un ataque de infantería y carros blindados y la lucha casa por casa en una de las áreas urbanas más densamente pobladas del mundo, y con civiles atrapados dentro del campo de batalla.
Hoy estaríamos hablando de miles de muertos y de una violenta reacción en cadena en todo el mudo árabe. El nuevo presidente egipcio, Mohamed Morsi, en vez de actuar como intermediario en las negociaciones de paz, como de hecho lo hizo, muy probablemente se hubiese visto obligado a mandar a sus soldados a luchar al lado de Hamás, un grupo que, al igual que Morsi y el actual Gobierno egipcio, pertenece a los Hermanos Musulmanes. Los demás países árabes y el resto del mundo musulmán no hubiesen podido permanecer como espectadores pasivos. Estados Unidos tampoco. La veloz escalada del conflicto y sus innumerables e imprevisibles consecuencias hubiesen sido enormes —y globales.
Si bien en este nuevo conflicto entre Hamás e Israel se logró limitar el número de civiles muertos y heridos en Israel, no ocurrió lo mismo entre los habitantes de Gaza. De acuerdo a las Naciones Unidas, en la Franja fallecieron 103 civiles (que fuentes israelíes rebajan a 57). La fuerza aérea israelí informó de que llevó a cabo 1.500 ataques contra blancos en Gaza que destruyeron casi todos los centros de comando de Hamás, 26 fábricas de armas, depósitos de armamentos y explosivos y más de 12.000 cohetes, así como cientos de túneles.
Este no es el final de esta tragedia, sino un capítulo más de un conflicto largo y doloroso cuya solución nunca será militar. El fanatismo, la irracionalidad y lo que la historiadora Barbara Tuchman —refiriéndose a las insensateces que llevaron a gobiernos y naciones a cometer fatídicos errores— llamó “la marcha de la locura” vienen moldeando esta situación desde hace mucho tiempo. Hamás se niega a aceptar el derecho de Israel a existir como nación y promete seguir haciendo todo lo necesario para acabar con ese país. Y el Gobierno israelí anuncia que seguirá adelante con la construcción de más de 3.000 viviendas en los asentamientos más políticamente sensibles de los territorios ocupados el mismo día que la Asamblea General de Naciones Unidas admitió por abrumadora mayoría de votos a Palestina como “Estado Observador”, lo cual supone un reconocimiento de su soberanía sobre áreas controladas por Israel desde 1967.
Es difícil imaginar posiciones más absurdas y más claramente contraproducentes. Hay evidencias incontrovertibles de que la posición de Hamás con respecto a la destrucción del Estado de Israel ha impedido el progreso del pueblo palestino, cuyos intereses dice representar. Lo mismo vale para la construcción de cada vez más asentamientos israelíes en los territorios ocupados. Estas construcciones debilitan la seguridad nacional de Israel. Pero las nefastas fuerzas que impulsan a la marcha de la locura no menguan. Son inmunes a la evidencia.
En medio de tantas insensateces, y solo como consuelo temporal, también aparecen de vez en cuando iniciativas que salvan vidas. Como estos misiles.

Egipto: Otra revolución traicionada?

En: http://www.lapatilla.com/site/2012/12/02/fernando-mires-egipto-otra-revolucion-traicionada/

Fernando Mires

“Las revoluciones y las mujeres han nacido para ser traicionadas”. La frase la soltó uno de mis amigos ya extintos en una de esos bien regados encuentros de juventud en el Bar Black and White de Santiago, cuando discutíamos acerca del trágico destino de Trotzki y Bujarin en la siniestra URSS de Stalin.
Dejando a las mujeres de lado –la frase sonaría hoy algo misógina- la afirmación de que las revoluciones nacen para ser traicionadas reposa sobre abultada documentación. Hay otras parecidas: “Los revolucionarios cavan sus propias tumbas”. O ésta, muy divulgada: “La revolución es la madre que devora a sus propios hijos”. Frases que irrumpieron en mi memoria cuando el egipcio Mohamed Morsi, sólo un día después de haber sido agasajado por la prensa internacional como mediador del conflicto en Gaza, y siguiendo el mal ejemplo sentado por ciertos gobernantes sudamericanos, emitió un decreto que otorga a la presidencia facultades extraordinarias mediante las cuales el poder judicial sería subordinado al ejecutivo.
Los enemigos del mundo islámico deben haber caído en inoculto regocijo. ¿No es esa una prueba de que los musulmanes son bárbaros incapaces de acceder a normas democráticas? ¿No confirma Morsi la certeza de la doctrina Bush (“primero te mato y después conversamos”) y la ingenuidad de Barack Obama al extender su abierta mano a los rebeldes de “la primavera árabe”?
No obstante, antes de emitir juicios, convendría pensar un poco. Por de pronto no es seguro si Mohamed Morsi ha traicionado una revolución. Lo que hubo en Egipto fue más bien un levantamiento popular que puso fin a una larga dictadura militar. Y después del estallido popular hubo elecciones que llevaron al gobierno a una mayoría formada por contingentes islámicos.
Esa mayoría representada por Morsi enfrenta a tres adversarios: 1) Las juventudes seguidoras del premio Nobel de la Paz, Mohamed el-Baradei, las mismas que hicieron detonar la rebelión del 2011. 2) El laicismo de raigambre militar que sobrevivió a Mubarak y que todavía se encuentra presente en las instituciones del país, entre otras, en el poder judicial, y 3) Los sectores más fanáticos del islamismo fundamentalista, casi todos salafistas
Bajo esas condiciones, el gobierno de Morsi –representante de los sectores más políticos del Islam- ha de cumplir una función doble. Por una parte mediar entre fuerzas antagónicas y, por otra, asegurar su hegemonía sobre ellas. En breve: el gobierno de Morsi no las tiene fácil.
Lo que surgió en Egipto entonces no fue un régimen democrático sino –y eso es algo distinto- una república políticamente constituida. Mas, por otra parte, y como he reiterado en otras ocasiones, una democracia sólo puede surgir de la vida política y de ningún otro lugar.
Mas, supongamos que la ocurrida en Egipto fue una auténtica revolución, hoy en vías de ser traicionada por Morsi. ¿Es esa traición una característica de los pueblos islámicos? De ninguna manera. Las revoluciones traicionadas son un invento exquisitamente occidental
Con excepción de la norteamericana, todas las revoluciones occidentales han sido traicionadas. ¿No lo fue la francesa por la guillotina de Robespierre y la expansión napoleónica? ¿No lo fue la rusa por el GULAG staliniano? Pero no vayamos tan lejos: ¿No murieron miles de mexicanos para que sobre sus cadáveres surgiera ese antro corrupto que fue el PRI? ¿No instauraron los Castro en nombre de la lucha en contra de Batista la dictadura militar de más larga duración que conoce la historia del continente? ¿No ha restaurado la familia Ortega en Nicaragua la estructura del poder dinástico de la familia Somoza en nombre del sandinismo? Las revoluciones (y no las mujeres) nacieron para ser traicionadas.
Sin embargo, Morsi no es un revolucionario. Antes que nada es un político. ¿Y qué es un político? De acuerdo a una definición muy particular, un político es una variante de la especie humana que se caracteriza por invertir su líbido no en objetos de placer sino en objetos de poder. En ese punto Morsi no se diferencia de la mayoría de los políticos de la tierra. Porque, seamos sinceros: ¿cuántos gobernantes democráticos no se convierten en autócratas no porque no quieren sino porque no pueden? Un político –es la dura verdad- avanzará siempre hasta donde le permitan llegar. ¿Fue esa entonces la razón por la cual Morsi, después de su exitosa mediación en Gaza, se sintió legitimado para concentrar todo el poder?. Si  fue así, calculó mal.
Nunca imaginó Morsi la contundente oposición que desataría en contra de su fatal decreto. La plaza Tahrir se convirtió de nuevo en el lugar de encuentro de masas dispuestas a luchar en contra de cualquier proyecto dictatorial. La izquierda y los liberales formaron un Frente Unido. Tres de los consejeros de Mursi dimitieron: la escritora Sakina Fuad, el poeta Faruk Goweida y el único ministro cristiano: Samir Morkos. Los jueces fueron a la huelga. Hechos que muestran como el espíritu de la rebelión popular del 2011 sigue viviendo en Egipto. Y esa es una muy buena noticia.
Morsi sólo tiene dos alternativas: Reprimir a las masas opositoras a sangre y fuego convirtiéndose en un nuevo Mubarak, o retroceder algunos pasos. ¿Cuántos pasos? Eso no se sabe todavía. Lo importante es que si Morsi es tan hábil en política interna como en la externa, habrá entendido que si quiere conservar el poder deberá com-partirlo.Y para eso están los “partidos”.
Quizás la conquista más preciada de la llamada “primavera árabe” ha sido la partición del poder político. Esa partición es, a su vez, condición para que en el futuro emerja en los países islámicos algo parecido a una democracia. Pues ¿qué es la democracia sino algo que sólo se parece a su ideal?

Hace 5 años Venezuela dijo NO al comunismo

En: http://www.lapatilla.com/site/2012/12/02/hace-5-anos-venezuela-dijo-no-al-comunismo/

Parlamentarios de oposición de la Asamblea Nacional emitieron un comunicado en recuerdo de los resultados de la votación de la reforma constitucional que se realizó exactamente hace 5 años.
Los parlamentarios destacaron que en esa votación el pueblo le dijo “no al comunismo”.
Lea el comunicado completo a continuación:Hoy se cumplen cinco años de una decisión soberana que debió haber marcado el  rumbo de una Nación decidida a permanecer fiel a sus tradiciones libertarias y democráticas.  Cinco años exactos desde que el pueblo venezolano, convocado a las urnas para decidir plebiscitariamente si aceptaba modificar la Constitución dijo  NO AL COMUNISMO.
NO AL COMUNISMO fue un mandato soberano, claro y categórico. Inapelable, pues se produjo respetando todos los pasos previstos en nuestra Carta Magna para convocatorias  plebiscitarias. Una auténtica sentencia aprobada por la absoluta mayoría ciudadana, que  dictaminó que la sociedad venezolana no aceptaba: el estado comunal y sus múltiple consejos,  siguiendo el esquema soviético; el ordenamiento territorial según necesidades de orden  estratégico, político y militar que desfiguraba la naturaleza federal de la Nación y la existencia de Estados y provincias, para avanzar hacia una nueva geografía militarista y totalitaria; un  caprichoso ordenamiento jurídico de propiedad con el único fin de eliminar la propiedad privada, base y sustento de toda auténtica democracia; la subordinación del individuo a los intereses del estado mediante la creación del llamado Poder Popular; la ampliación del período presidencial y la reelección indefinida del ejecutivo, para entronizar una tiranía permanente. Y así, una considerable cantidad de leyes que transformaban la naturaleza misma del Estado venezolano y que violando disposiciones constitucionales expresas permitían la construcción de una tiranía de corte marxista leninista en Venezuela.
Venezuela rechazaba de una vez y para siempre el comunismo y ponía claros límites a la vocación autocrática, reeleccionista y dictatorial del régimen político imperante.
El presidente de la república violando la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la decisión del pueblo venezolano impuso la transformación de nuestras Fuerzas Armadas modificando su nombre e incorporando un nuevo componente, las milicias revolucionarias; impuso la reelección de su cargo, modificando la Constitución en su esencia; impuso el llamado poder popular y así, todas aquellas transformaciones explícitamente rechazadas en un plebiscito ya juzgado.
De haberse acatado la soberanía popular, de no haber sufrido Venezuela el golpe de estado constitucional que supuso atropellar posteriormente sus designios, el país no se vería abocado al día de hoy, a cinco años exactos de dicha histórica y soberana decisión, a la profunda crisis en que se encuentra, provocada consciente y deliberadamente por quien pretende la implantación de un régimen comunista en nuestra Patria.
Estos hechos históricos, nos sitúan ante la más grave crisis de nuestra bicentenaria existencia como Nación. Una crisis excepcional, de orden existencial, que nada ni nadie puede excusar y que exige a la sociedad democrática una resolución constitucional y pacífica, mediante el agotamiento de nuestros recursos legales, en forma unitaria, consciente, transparente y participativa. Una resolución que rescate nuestra institucionalidad y vuelva a poner de relieve la soberanía territorial, geográfica, étnica y cultural de nuestra Nación ante los demás países democráticos de la región y del mundo.
Somos millones los venezolanos que compartimos los valores de la justicia, la solidaridad, la propiedad, el respeto y la libertad; valores que pretenden ser erradicados por este proyecto comunista.
Hoy, a cinco años de una decisión histórica y soberana que debe ser plenamente restablecida, llamamos a todos los sectores sociales del país: a los gremios, a los sindicatos, a los estudiantes, a los miembros de la Fuerza Armada y a las Iglesias, a los trabajadores y a los empresarios  a unirse en esta gran causa por la defensa de la República.
Viva el espíritu y la letra de la decisión soberana del 2 de diciembre de 2007.
Viva Venezuela
Diputado Deyalitza Aray ( PV – Carabobo )
Diputado Carlos Berrizbetía ( PV – Carabobo )
Diputado Rogelio Boscán ( Copei – Zulia )
Diputado Nora Bracho ( UNT – Zulia )
Diputado Miguel Cocchiola ( Independiente – Carabobo )
Diputado José Gregorio Contreras ( Concertación – Sucre )
Diputado Gustavo Fernandez ( UNT – Zulia )
Diputado Leomagno Flores ( AD – Táchira )
Diputado Juan Pablo García ( AD – Monagas )
Diputado José Manuel González ( Independiente – Guárico )
Diputado Omar González ( Independiente – Anzoátegui )
Diputado María Corina Machado ( Independiente – Miranda )
Diputado Julio Montoya ( UNT – Zulia )
Diputado Anaydee Morales ( UNT – Zulia )
Diputado Alfredo Osorio ( UNT – Zulia )
Diputado Carlos Ramos ( UNT – Mérida )

Juristas del horror: Venezuela no es Brasil

En: http://www.eluniversal.com/opinion/121202/juristas-del-horror-venezuela-no-es-brasil
 
MARTA COLOMINA |  EL UNIVERSAL
domingo 2 de diciembre de 2012  12:00 AM
Venezuela no es Suiza, tal como dijera el recordado Manuelito Peñalver para justificar muchos defectos nacionales. Sin embargo, en los tiempos que corren debemos añadir que la Venezuela de Chávez tampoco es Brasil. Aquí no hay un Tribunal Supremo autónomo, ni un magistrado como Joaquín Barbosa, a quien no le tembló el pulso para mandar a la cárcel a connotados miembros del gabinete del expresidente Lula da Silva. La objetividad y el rigor de la investigación realizada por la Corte de Brasil fueron tan elogiados, que nadie se atrevió a cuestionarla, a pesar de la muy directa vinculación de los condenados con las esferas del poder. De los 37 enjuiciados (políticos y empresarios), 25 fueron declarados culpables de graves hechos de corrupción, entre ellos el todopoderoso Dirceu, mano derecha de Lula y "pana" de Chávez, de quien fuera invitado especial más de una vez. El juicio fue transmitido por TV y los magistrados discutieron abiertamente sus posiciones. Barbosa había sido designado magistrado de la Corte Suprema por el mismísimo Lula, lo que no fue obstáculo para que condenase a tantas figuras importantes de su gobierno, a pesar de la "tradición" de que los de arriba "siempre habían sido intocables". Juicio tan trascendental ha servido para que la opinión pública brasileña e internacional concluyan que "en Brasil la justicia y la política habían cambiado para siempre".

De que la justicia en Venezuela es un muladar al servicio de los odios y afectos presidenciales tenemos muchas pruebas suscritas por hechos tan abominables como los descritos por quien fuera magistrado estrella de Chávez, Aponte Aponte, y por la prisión y torturas recibidas por la jueza María Lourdes Afiuni en la cárcel del INOF, plasmadas magistralmente por Francisco Olivares en su reciente libro "Afiuni, la presa del Comandante". En él muestra una radiografía del poder totalitario de Chávez en el que la justicia devino en un instrumento de venganza presidencial. El horror de la violación sufrida por Afiuni era conocido por Chávez y la ONU desde 2010, pero no por la opinión pública nacional. Lejos de investigar por notitia criminis la violación denunciada, y aunque a lo largo de las investigaciones seguidas contra la jueza quedó demostrado que no recibió dinero alguno por su sentencia ajustada a derecho, la Fiscalía acaba de abrir un juicio "en ausencia" contra Afiuni por "comisión de delito de corrupción", figura "nueva" del COPP aprobada por Chávez a través de su habilitante. El muladar rojo en pleno está movilizado contra la jueza: horas en VTV de reclusas del INOF jurando que el centro de reclusión es un spa de comodidades y buen trato, seguidas del lenguaje cloacal de la Fosforito contra la indefensa jueza, presa por haber liberado justamente a quien Chávez había declarado su enemigo.

Así como la sentencia de la Corte Suprema de Brasil hizo cambiar para siempre, y para bien, la justicia en ese país, así la orden dada por Chávez a gritos en TV de condenar a Afiuni a 30 años de cárcel, cambió, para peor, la justicia en Venezuela: "Aquí no hay Poder Judicial, no hay tribunales, no hay justicia. Hay un antes y un después de la detención de María Lourdes Afiuni" declara su defensor José Amalio Graterol. Ahí están Henri Falcón, "Gato" Briceño, Baduel, Manuel Rosales, los comisarios y más, que son perseguidos y presos de Chávez. En 4 años a la Fiscalía llegaron 30 mil denuncias por violaciones a los DDHH pero solo 7% llegaron a ser conocidos por un juez y apenas 4% terminaron en condena (Olivares EU 18-11-12). Como contrapartida, no se investigan delitos y omisiones oficiales: como los 16 militares muertos en 2012 en accidentes aéreos y las 7 aeronaves perdidas por la FAN, solo develados por los medios independientes.

Esta semana World Justice Project publica que Venezuela es el país donde menos se respetan los derechos de los ciudadanos y en el que sus tribunales ofrecen menos garantías en la región. Días antes la Fundación Konrad Adenauer divulgaba un estudio en el que Venezuela aparece como "la peor democracia de la región entre las 18 evaluadas": Impunidad, Inseguridad, violación de DDHH, etc. Ciertamente, "Venezuela es hoy un país de perseguidos y perseguidores, de aquellos que ciegamente obedecen al poder y los que luchan por mantener su libertad" (Sammy Eppel EU 29-11-12).

A los juristas del horror chavista y a los miles de delitos del régimen no los combatiremos con sumisión y miedo. Quizá muchos electores aún estén tristes por lo ocurrido el 7-O, pero si nos abstenemos el 16-D, si no votamos para elegir a gobernadores democráticos, estaremos fortaleciendo el horror que pretendemos combatir y que, si no actuamos, terminará destruyéndonos.